Presidida
por José Ramón Machado Ventura, la Asamblea de Balance del Partido en
Sancti Spíritus llama a fortalecer el papel de la organización política
en las bases productivas. Ratificado José Ramón Monteagudo Ruiz al
frente del PCC en la provincia
SANCTI SPÍRITUS.—Para salir a flote, la UBPC Paredes,
dedicada al cultivo de la caña y asentada en la zona sur de la
provincia, no solo debió remar contra la mala hierba, la indisciplina
técnico-productiva y las carencias materiales que estuvieron a punto de
arruinarla por completo.
Al intervenir en la Asamblea Provincial de Balance del Partido, celebrada la víspera en esta ciudad, su actual administrador, Mario Fábregas, aseguró que mucho más pernicioso para la unidad resultaron la inercia y el débil trabajo del núcleo y de la administración y la filosofía de que “la caña se da como quiera”.
Presidida por José Ramón Machado Ventura, segundo secretario del Comité Central del PCC y vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, la reunión prestó especial atención a los resultados del trabajo desarrollado por el Comité Provincial del Partido en el control del cumplimiento de los
Lineamientos aprobados en el VI Congreso y los Objetivos trazados en la Primera Conferencia Nacional de la organización política.
Si en tierras áridas, en secano absoluto y con la mitad de los trabajadores de antes Paredes logró, en cuestión de cinco años, incrementar sus rendimientos agrícolas de 18 toneladas por hectáreas a 48, fue precisamente porque administración y Partido se subieron la manga al codo, halaron parejo para levantar la que hoy se considera una de las mejores colonias entre las que tributan al central Melanio Hernández y, como dice su administrador, “salen todos los días a buscarse 50 problemas y a resolverlos”.
“El núcleo tiene que llegarle a todo el mundo”, aseveró el campesino Edel Navarro, de la cooperativa de créditos y servicios Niceto Pérez, de Cabaiguán, en alusión a la necesidad de que la organización influya y desempeñe el papel que le corresponde en la producción y comercialización de alimentos, uno de los temas más recurrentes entre las intervenciones de los delegados que asistieron a la cita partidista.
En un territorio donde el sector agropecuario aporta el 51,7 % de la producción mercantil, con renglones de prominencia nacional como el arroz, la leche y el tabaco, la principal reunión de la militancia comunista no podía pasar por alto el comportamiento de este frente en los últimos tiempos.
“Hay que sembrar más, explotar bien la tierra y discutir lugar por lugar”, proclamó José Ramón Machado Ventura, quien advirtió que el país ha venido destrabando muchos de los problemas que frenaban la producción de alimentos, entre ellos el aseguramiento a los campesinos de los insumos imprescindibles para trabajar y el acercamiento de su venta a las bases productivas.
Jorge Félix Lazo, primer secretario del Partido en el municipio de Cabaiguán, y Pedro Álvarez, presidente de la cooperativa de producción agropecuaria 13 de Marzo, del propio territorio, coincidieron en la responsabilidad del campesinado de esa zona con la alimentación del pueblo, lo cual implica no solo producir más sino también saber “narigonear las bases”, un término que en buen guajiro significa incrementar el control por parte de todos los responsables para evitar distorsiones en la oferta y particularmente en los precios.
Las grietas en el aseguramiento a la alimentación del ganado, que provoca muchas más muertes que el hurto y el sacrificio ilegal; las deudas con el control interno, que a la postre se convierten en pasto para delitos de cualquier magnitud, y la urgencia de atender con sistematicidad a la juventud figuraron también entre los asuntos abordados en la reunión.
Como parte del proceso previo a la realización en abril del 2016 del VII Congreso del Partido, los 250 delegados a la asamblea de Sancti Spíritus eligieron el nuevo Comité Provincial, al frente del cual fue ratificado como primer secretario el compañero José Ramón Monteagudo Ruiz.
En las conclusiones del encuentro, Jorge Cuevas Ramos, miembro del Secretariado del Comité Central del Partido, destacó el papel que le corresponde a la organización política en el propósito de convertir los Lineamientos en hechos prácticos, instó a la búsqueda de las potencialidades productivas existentes en cada colectivo y llamó a librar cotidianamente la batalla contra las indisciplinas y la falta de rigor.
Al intervenir en la Asamblea Provincial de Balance del Partido, celebrada la víspera en esta ciudad, su actual administrador, Mario Fábregas, aseguró que mucho más pernicioso para la unidad resultaron la inercia y el débil trabajo del núcleo y de la administración y la filosofía de que “la caña se da como quiera”.
Presidida por José Ramón Machado Ventura, segundo secretario del Comité Central del PCC y vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, la reunión prestó especial atención a los resultados del trabajo desarrollado por el Comité Provincial del Partido en el control del cumplimiento de los
Lineamientos aprobados en el VI Congreso y los Objetivos trazados en la Primera Conferencia Nacional de la organización política.
Si en tierras áridas, en secano absoluto y con la mitad de los trabajadores de antes Paredes logró, en cuestión de cinco años, incrementar sus rendimientos agrícolas de 18 toneladas por hectáreas a 48, fue precisamente porque administración y Partido se subieron la manga al codo, halaron parejo para levantar la que hoy se considera una de las mejores colonias entre las que tributan al central Melanio Hernández y, como dice su administrador, “salen todos los días a buscarse 50 problemas y a resolverlos”.
“El núcleo tiene que llegarle a todo el mundo”, aseveró el campesino Edel Navarro, de la cooperativa de créditos y servicios Niceto Pérez, de Cabaiguán, en alusión a la necesidad de que la organización influya y desempeñe el papel que le corresponde en la producción y comercialización de alimentos, uno de los temas más recurrentes entre las intervenciones de los delegados que asistieron a la cita partidista.
En un territorio donde el sector agropecuario aporta el 51,7 % de la producción mercantil, con renglones de prominencia nacional como el arroz, la leche y el tabaco, la principal reunión de la militancia comunista no podía pasar por alto el comportamiento de este frente en los últimos tiempos.
“Hay que sembrar más, explotar bien la tierra y discutir lugar por lugar”, proclamó José Ramón Machado Ventura, quien advirtió que el país ha venido destrabando muchos de los problemas que frenaban la producción de alimentos, entre ellos el aseguramiento a los campesinos de los insumos imprescindibles para trabajar y el acercamiento de su venta a las bases productivas.
Jorge Félix Lazo, primer secretario del Partido en el municipio de Cabaiguán, y Pedro Álvarez, presidente de la cooperativa de producción agropecuaria 13 de Marzo, del propio territorio, coincidieron en la responsabilidad del campesinado de esa zona con la alimentación del pueblo, lo cual implica no solo producir más sino también saber “narigonear las bases”, un término que en buen guajiro significa incrementar el control por parte de todos los responsables para evitar distorsiones en la oferta y particularmente en los precios.
Las grietas en el aseguramiento a la alimentación del ganado, que provoca muchas más muertes que el hurto y el sacrificio ilegal; las deudas con el control interno, que a la postre se convierten en pasto para delitos de cualquier magnitud, y la urgencia de atender con sistematicidad a la juventud figuraron también entre los asuntos abordados en la reunión.
Como parte del proceso previo a la realización en abril del 2016 del VII Congreso del Partido, los 250 delegados a la asamblea de Sancti Spíritus eligieron el nuevo Comité Provincial, al frente del cual fue ratificado como primer secretario el compañero José Ramón Monteagudo Ruiz.
En las conclusiones del encuentro, Jorge Cuevas Ramos, miembro del Secretariado del Comité Central del Partido, destacó el papel que le corresponde a la organización política en el propósito de convertir los Lineamientos en hechos prácticos, instó a la búsqueda de las potencialidades productivas existentes en cada colectivo y llamó a librar cotidianamente la batalla contra las indisciplinas y la falta de rigor.
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