Guayacán es el nombre común con el que se conoce a varias especies de árboles nativos de América, pertenecientes a los géneros Tabebuia, Caesalpinia, Guaiacum y Porlieria. Todas las especies de guayacán se caracterizan por poseer una madera muy dura. Es justamente por esa característica que reciben el nombre de guayacán, aun cuando no guarden relación de parentesco entre sí.
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domingo, 19 de noviembre de 2017

Evocan la limpia de bandidos en el Escambray.


Los  episodios más trascendentales vividos en una etapa de intensa lucha contra los enemigos internos y externos de la Revolución Cubana durante el enfrentamiento a las bandas de alzados en el lomerío del Escambray se evocó en la  Habana en un  encuentro con la historia realizado  por el  Ministerio del Interior (MININT).
Pedro Echeverry Vázquez, investigador titular del  Centro de Investigaciones Históricas de la Seguridad del Estado y coautor del libro Bandidismo. Derrota de la CIA en Cuba, y Alberto  Delgado Pino, hijo del mártir agente de la Seguridad del Estado asesinado por bandidos  contrarrevolucionarios  intercambiaron con cadetes insertados del MININT
Los  jóvenes    conocieron que el libro Bandidismo. Derrota de la CIA en Cuba, es el resultado de una rigurosa investigación histórica, a partir de fuentes documentales y testimoniales, sobre la labor realizada por los Órganos de la Seguridad del Estado durante el enfrentamiento de alzados en todo el  territorio nacional entre 1959 y 1965.
El  volumen de la Editorial Capitán San Luis  es una apasionante lectura para  recordar hechos históricos en defensa de la Revolución,  donde al cabo  de casi siete años de enconados enfrentamientos se alcanzó la  victoria al quedar eliminado el bandidismo
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viernes, 17 de noviembre de 2017

Las operaciones encubiertas de la CIA al servicio del imperio y el apoyo a la sangrienta tiranía batistiana



Autor: Manuel Hevia Frasquieri * | internet@granma.cu
14 de noviembre de 2017
Al triunfo de la Revolución Cubana, el gobierno de Estados Unidos poseía una vasta experiencia en la ejecución de medidas de subversión política e ideológica y guerra económica, como instrumentos de su política exterior durante la década de los años 40 y 50 del pasado siglo. La subversión se había aplicado con anterioridad de forma conjunta por Gran Bretaña y Estados Unidos contra los países del eje nazi-fascista durante la II Guerra Mundial. Este último país emergería después como cabeza del sistema capitalista mundial y comenzó a aplicar estos instrumentos a escala planetaria, como parte de la denominada política de contención del comunismo que trajo consigo la llamada «Guerra Fría».
En la Directiva de Seguridad Nacional NSC 10/2 de junio de 1948, Estados Unidos denominó «operaciones encubiertas» a las acciones de propaganda negra, guerra económica, sabotajes y subversión contra estados hostiles, y apoyó a grupos de resistencia interna en «países amenazados del mundo libre». La mencionada directiva le brindó carácter permanente a un denominado «Grupo de Procedimientos Especiales» en la recién fundada Agencia Central de Inteligencia (CIA), que se convirtió en el órgano de operaciones encubiertas para ejecutar acciones clandestinas en otros países.
El respaldo a personas o grupos políticos afines a sus intereses la CIA lo denominó desde entones como «operaciones de acción política». Aquel órgano fue bautizado en agosto de 1952 como la «Dirección de Planes de la CIA». Su oficio principal: derribar gobiernos, como lo demostró poco después en 1954 con el derrocamiento del presidente Jacobo Arbenz Guzmán, en Guatemala. Aquel golpe de Estado, devenido después en genocidio, fue el punto de partida de la espiral ascendente de crímenes y atropellos de la CIA hasta nuestros días.
En ese mismo año 1954, para anticiparse a una indagación del Congreso norteamericano sobre la magnitud de tales acciones encubiertas, el presidente Dwight Eisenhower promocionó un estudio conocido como «informe Doolittle», que reflejaba sin tapujos la verdadera naturaleza de la nueva política del imperio: Estados Unidos tenía que abandonar sus tradicionales conceptos de juego limpio frente a un implacable enemigo y «Aprender a subvertir, sabotear y destruir a nuestros enemigos por métodos más astutos, más sofisticados y más eficaces».
Las acciones de subversión política contra el movimiento revolucionario en Cuba se iniciaron mucho antes del primero de enero de 1959. Al producirse el golpe de Estado de Fulgencio Batista en 1952, Estados Unidos poseía la total hegemonía económica, ideológica, política y militar sobre el continente. Como parte de su «política de contención» sobre América Latina, basada en el supuesto peligro de una amenaza comunista, Estados Unidos reforzó su presencia en Cuba mediante la asistencia militar y el establecimiento de misiones dentro del Ejército, la Marina de Guerra y la Aviación de la tiranía. La CIA reforzaba su «centro local» en la embajada estadounidense en La Habana y ampliaba la capacidad de su labor de inteligencia, mediante su penetración secreta en estructuras gubernamentales, políticas, económicas y sociales del país. En contubernio con los órganos represivos batistianos, aplicaba modernos recursos técnicos secretos para labores de seguimiento, control telefónico y escucha microfónica contra ciudadanos cubanos o extranjeros que militaban en movimientos revolucionarios y progresistas.
Según el volumen III de la Historia Oficial de Operación de Bahía de Cochinos,[1] elaborado por historiadores de la CIA en los años 80, se reconoce abiertamente el desarrollo de estas operaciones subversivas. Este estudio expresaba que «a mediados de los años 50, la Estación de La Habana dirigía siete proyectos aprobados, la mayoría de los cuales iban dirigidos al Partido Comunista cubano, el PSP (Partido Socialista Popular)». La CIA financiaba agentes encubiertos, «sembrados» desde años atrás, en la sociedad civil de entonces. Muchos de estos espías enfrentaron la Revolución triunfante y fueron desenmascarados posteriormente por la seguridad cubana con posterioridad a enero de 1959
La CIA recomendó a la tiranía crear un aparato represivo contra el movimiento comunista, incluidos los líderes de organizaciones políticas, estudiantiles o sociales a los que consideraba como adversarios, surgiendo en 1955 el Buró para la Represión de Actividades Comunistas (BRAC). Fortaleció el asesoramiento del aparato policíaco-represivo de la dictadura, de conjunto con el Buró Federal de Investigaciones (FBI), sin excluir la estrecha colaboración con los cuerpos militares.
De acuerdo con documentos norteamericanos, la CIA aportó significativos fondos para sostener la labor subversiva de una organización anticomunista secreta denominada «Movimiento de Integración Democrática Americana» (MIDA), dirigida contra el movimiento revolucionario cubano. Existen evidencias documentales que demuestran que el MIDA reclutaba a sus miembros en diferentes sectores sociales y los utilizaba en labores represivas. En 1954 el carné de identificación del MIDA denominaba a sus miembros como «combatientes», los que juraban «defender la democracia y la libertad y luchar contra el comunismo».
El gobierno norteamericano y sus servicios de inteligencia y las misiones militares dentro del país nunca condenaron los crímenes y la represión desatada por esa dictadura. Los asesores yanquis se mantuvieron impasibles ante los asesinatos, la tortura, las desapariciones y las violaciones a los derechos humanos del pueblo cubano.
Después del desembarco del yate Granma en 1956, la CIA priorizó sus intereses informativos sobre la filiación política e ideológica de Fidel Castro, la actividad revolucionaria de emigrados cubanos en el extranjero y los vínculos con el PSP. Desde principios de los años 50, en los reportes de la CIA y la embajada norteamericana en La Habana era frecuente encontrar estas preguntas: ¿Quién es realmente Fidel Castro? ¿Quién lo controla? ¿Es o no comunista? ¿Tendría Castro fuerza suficiente para derrocar a Batista? ¿Son amistosos sus sentimientos hacia los Estados Unidos? En el fondo de estas interrogantes primaba ya la creciente preocupación yanqui por el peligro que un líder descollante como Fidel Castro podía representar para sus intereses económicos y políticos en Cuba y en el continente. En la medida que crecía el movimiento revolucionario en la sierra y el llano, aquella preocupación se convirtió en certidumbre y Estados Unidos intentó lo imposible para tratar de evitar el triunfo revolucionario.
En los últimos meses de 1958 la CIA desplegó un intenso trabajo de inteligencia y penetración dentro de Cuba para identificar y respaldar una posible «tercera fuerza» para oponerla al movimiento revolucionario. Con igual propósito la CIA trabajó de forma encubierta sobre los principales jefes del grupo guerrillero II Frente Nacional del Escambray para lograr su traición. No escatimó esfuerzos tampoco para apoyar posibles planes golpistas entre la cúpula militar batistiana y tratar de impedir la cercana victoria del Ejército Rebelde. Una reunión de alto nivel, presidida por el presidente Eisenhower celebrada a las 3 y 40 de la tarde del 31 de diciembre de 1958, la que es descrita por el historiador de la CIA Jack B. Pfeiffer, nos brinda el nivel de incertidumbre de aquel gobierno ante los sucesos que se estaban produciendo en Cuba. La posible acción de los Estados Unidos, incluyendo la intervención directa, estaba entre los asuntos que fueron discutidos. También se sugirió que los Estados Unidos asumieran la responsabilidad de nombrar los miembros de una junta militar que sustituyera a Batista, en lugar de permitir que Fidel Castro Ruz y sus seguidores asumieran el gobierno.
En aquella reunión, el Director de la CIA Allen Dulles defendió con vehemencia el criterio de que una victoria de Fidel Castro no estaba entre los mejores intereses para Estados Unidos. Más tarde, el propio presidente Eisenhower mencionaría en sus memorias las palabras utilizadas por Dulles: «Los comunistas y otros radicales extremistas parece que han penetrado el movimiento de Castro». «Si Castro asume el poder, ellos probablemente participarán en el gobierno». Una semana atrás, el 23 de diciembre de 1958, durante una reunión del Consejo de Seguridad Nacional, Dulles había expresado su frase antológica: «Es necesario evitar la victoria de Castro». Según el mencionado Pfeiffer, aquella percepción los condujo a «un programa encubierto para sacarlo del poder, a partir de 1960».
En los años sucesivos aquel programa de agresiones integraría gigantescas operaciones bien estructuradas, sufragadas por millonarios recursos y dirigidas en secreto al más alto nivel político, a través de las principales agencias de inteligencia, para derribar la Revolución. Desde entonces, la Revolución Cubana no ha tenido un enemigo más tenaz e implacable, pero ha sabido resistir y vencer.
*Investigador del Centro de Investigaciones Históricas de la Seguridad del Estado
[1] David R. McLean: Western Hemisphere Division, 1946- 1965, vol. I, 191-192(DDO/HP 324, 2 Dec. 1973). Citado en Jack B. Pfeiffer: Official History of the Bay of Pigs Operation, vol. III, “Evolution of CIA´s Anti-Castro Policies”, 1959-January 1961, Central Intelligence Agency, Top Secret (desclasificado en el 2005)
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jueves, 2 de noviembre de 2017

La vergüenza de no conocer la historia

Por Arthur González.
Medio día del 1ro de noviembre de 2017, día memorable para el pueblo cubano, al obtener un total apoyo del mundo contra el criminal bloqueo económico, comercial y financiero, impuesto por Estados Unidos desde hace casi 60 años. Record en la era moderna de resistencia de una pequeña isla en el Caribe, contra la potencia imperialista más poderosa del planeta tierra.
En la sesión de la Asamblea General de la ONU para debatir y votar a favor del proyecto de resolución presentado por Cuba contra ese Bloqueo, la nota más vergonzosa la dio Nikki Haley, embajadora de los Estados Unidos, al demostrar su total ignorancia de la historia, culpabilidad del sistema de su país que le oculta a sus ciudadanos la verdad, cuando esta no les favorece.
Entre las barbaridades que dijo la embajadora, está su afirmación de que los problemas económicos de Cuba son por su sistema y no a causa del Bloqueo y que, si los Estados Unidos lo eliminaran, todo seguiría igual porque el gobierno revolucionario es el único responsable.
Es triste ver a una persona de ese nivel hablar sin el menor conocimiento de los propios documentos del país que representa.
Para alfabetizar históricamente a esa señora basta con citar algunos conceptos de planes de Estados Unidos, que no les enseñan a los funcionarios del Departamento de Estado, ni a los ciudadanos comunes.
  • Memorando de J.C. King, Jefe de la División del Hemisferio Occidental, para el director de la CIA. 11 de diciembre de 1959.
Los objetivos de Estados Unidos.
El derrocamiento de Castro en el término de un año y su reemplazo por una Junta que sea del agrado de los Estados Unidos, la cual convocará a elecciones seis meses después de su llegada al poder.
Alentar a grupos opositores a favor de Estados Unidos… para establecer por la fuerza un área controlada desde Cuba.
Como cierre de dicho memorando propone:
Se le debe dar una cuidadosa atención a la eliminación de Fidel Castro. Ninguno de los que se hallan cercanos a Fidel, como por ejemplo su hermano Raúl y su compañero Che Guevara, tienen el mismo carisma sobre las masas. Muchas personas bien informadas consideran que la desaparición de Fidel aceleraría grandemente la caída del gobierno actual.
  • Memorando del el Subsecretario de Estado para Asuntos Iberoamericanos de los EE.UU. Lester D. Mallory. 6 de abril de 1960.
El único medio previsible que tenemos hoy para enajenar el apoyo interno a la Revolución es a través del desencanto y el desaliento basado en la insatisfacción y las dificultades económicas. Debe utilizarse prontamente cualquier medio concebible para debilitar la vida económica de Cuba. Negarle dinero y suministros para disminuir los salarios reales y monetarios, a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno.
  • Programa de acción encubierta contra el régimen de Castro. 17 de marzo de 1960.
Objetivo:  El propósito del programa aquí expuesto es provocar la sustitución del régimen de Castro por uno que responda mejor a los verdaderos intereses del pueblo cubano y sea más aceptable para Estados Unidos.
El primer requisito es crear una oposición cubana responsable, atractiva y unificada al régimen de Castro, que se declare públicamente como tal…
  • Proyecto Cuba, Operación Mangosta. 18 de enero de 1962.
Objetivo: El objetivo de EE.UU. es ayudar a los cubanos a derrocar al régimen comunista en Cuba e instaurar un nuevo gobierno con el cual Estados Unidos pueda vivir en paz.
La acción política será apoyada por una guerra económica que induzca al régimen comunista a fracasar en su esfuerzo por satisfacer las necesidades del país, las operaciones psicológicas acrecentarán el resentimiento de la población contra el régimen, y las de tipo militar darán al movimiento popular un arma de acción para el sabotaje y la resistencia armada en apoyo a los objetivos políticos.
  • Memorando del Jefe de la Junta de Jefes del Estado Mayor, General L.L. Lemnitzer, dirigido al Secretario de Defensa. 13 de marzo de 1962.
Contiene 9 medidas con sus anexos, que sirvieran como pretexto para justificar la intervención militar de los Estados Unidos en Cuba.
La lista es bien amplia y si la embajadora de los Estados Unidos las estudiara, se daría cuenta del ridículo que hizo hoy ante el mundo.
El resultado, otra derrota aplastante para Estados Unidos, algo que su prepotencia no les permite comprender.
Visionario fue José Martí cuando aseguró:
“Los árboles se han de poner en fila, para que no pase el gigante de las siete leguas”

lunes, 28 de agosto de 2017

Los tabacos de la Agencia Central de Inteligencia

Fecha:

18/09/1960

Fuente:

Radio Reloj

Autor:

El 18 de septiembre de 1960 el presidente Fidel Castro llegó a Nueva York para participar, como Primer Ministro cubano, en la XV Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU). La delegación que presidía el líder de la Revolución sufriría inmediatamente el acoso de las autoridades norteamericanas que, en primer lugar, le prohibieron trasponer los límites de Manhattan.
Luego, los representantes cubanos fueron obligados a abandonar el Hotel Shelbourne, donde se alojaban, y en señal de protesta decidieron instalarse en los jardines de la ONU.
Pero la solidaridad de la comunidad negra superó aquella maniobra, y Fidel y sus acompañantes fueron invitados a alojarse en el modesto Hotel Theresa, en el barrio de Harlem.
En los anales de la Organización de Naciones Unidas pervivirá aquella visita de Fidel a Nueva York en 1960 para participar en la Asamblea General, no sólo por la extensión del discurso del líder cubano, sino por su valor y enérgica denuncia.
Pero en la oculta memoria de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos, la visita del jefe revolucionario de Cuba tiene otra significación, pues como se demostró más tarde, ya en aquella temprana fecha la CIA conspiraba para asesinar al dirigente revolucionario.
Así lo declararía años después, ante un comité senatorial investigador, Michael J. Murphy, quien en aquel entonces era Inspector Jefe del Departamento de Policía de Nueva York, donde está enclavada la sede de la ONU.
Según declaró Michael Murphy, durante la permanencia de Fidel en Nueva York a propósito de la XV Asamblea General de la ONU, la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos había preparado unos tabacos explosivos que pondrían a mano del líder cubano, que en aquella época fumaba.
Una noche, en el Hotel Waldorf Astoria, donde tenían su cuartel general los operativos policiales neoyorquinos encargados de la seguridad de los jefes de estado que asistían al cónclave, un agente de la CIA le reveló al Inspector Murphy el plan para asesinar a Fidel con aquellos tabacos.
Bastaría una sola chupada y el tabaco explotaría como una bomba, volando la cabeza del fumador, como macabro artefacto que sólo podía emerger de los laboratorios de la CIA.
El plan de la Agencia Central de Inteligencia para asesinar al máximo líder de la Revolución Cubana durante su viaje a Nueva York en septiembre de 1960, no prosperó, en parte por las circunstancias creadas por las propias autoridades yanquis.
Expulsados del Shelbourne, Fidel y su comitiva encontraron hospitalidad más segura en el barrio negro de Harlem.
Aunque la carencia de escrúpulos de la CIA no le habría impedido llevar adelante el magnicidio en el mismo territorio de Estados Unidos, tal vez la siniestra agencia desestimó el plan por considerar que otro, basado en el envenenamiento de los tabacos, haría menos evidente su participación.
Eliminar a Fidel ha sido para ellos un obstinado anhelo al que no han renunciado todavía.

miércoles, 23 de agosto de 2017

Meruelo, un personaje deleznable

Ciro Bianchi Ross • digital@juventudrebelde.cu
12 de Agosto del 2017 20:51:12 CDT
Era el 31 de diciembre de 1958, y, como otros batistianos connotados, Otto Meruelo Baldarraín acudió a la residencia presidencial de la Ciudad Militar de Columbia a fin de celebrar el Año Nuevo. Quizá la suerte lo ayudara y pudiera hacer un aparte con el dictador, escucharlo de cerca, chocar su copa con la suya. Pero el tiempo pasaba y el mayor general Fulgencio Batista, inmerso en los trajines secretos de la fuga, no aparecía. De cualquier manera, el ambiente no estaba para fiestas y Meruelo decidió volver a su casa.
—Vengo con un dolor de cabeza terrible. Me voy a mi habitación. No me moleste ni aunque me llame el Presidente de la República —dijo a la sirvienta en cuanto llegó a su domicilio de 3ra. esquina a 18, en Miramar.
Fue un error enorme. Un error del que no se cansó de arrepentirse durante los 53 años que mediaron entre aquella noche y su muerte, en Nueva York, el 23 de abril de 2011, a los 91 años de edad.
Se dice que desde Columbia alguien llamó para imponerlo de la fuga e invitarlo a sumarse a la comitiva, y Otto Meruelo, el perro ladrador de la TV cubana que durante años, desde su programa Por Cuba que salía al aire por CMQ, todos los mediodías después del Noticiero, «agotó el improperio, saqueó el epíteto y manchó la palabra» poblando de insultos y diatribas la conciencia oposicionista del pueblo de Cuba, no se enteró. La criada cumplió servilmente la orden de no molestarlo y el despreciable vocero de Batista supo de los acontecimientos cuando ya no podía engancharse ni en el último avión.
Su caso no fue el de José Suárez Núñez, director de la revista Gente, propiedad de Batista y enlace del dictador con los directores de medios que conformaban el Bloque Cubano de Prensa. En Santa Clara había constatado la difícil situación militar de la dictadura y pensaba conversar sobre eso con Batista en la fiesta de Año Nuevo, pero la esposa le dijo que la celebración se había suspendido. Le costó trabajo creerlo, pero terminó aceptándolo y se acostó a dormir. Una llamada de Columbia lo sacó de la cama. Hablaba uno de los ayudantes del dictador. Dijo que Batista había renunciado y que en los aviones listos para partir se habían reservado, por orden expresa del mandatario, dos asientos, uno para él y otro para Luis Manuel Martínez, periodista y líder de la juventud batistiana.
A esa hora a Suárez Núñez le pareció más factible buscar amparo en una embajada, pero ni la dominicana ni la argentina le abrieron las puertas. Volvió entonces a su casa, hizo que su mujer se vistiera con una blusa roja y una falda negra —los colores del Movimiento 26 de Julio— y ya en la calle de nuevo el matrimonio se sumó a una manifestación que dando vivas a la Revolución triunfante subía por la avenida 23. Con ella llegó la pareja hasta el restaurante El Carmelo. Allí un amigo accedió a llevarlos al aeropuerto militar. Le negó la posta el acceso, pero entraron al fin y lograron abordar el último avión que salía rumbo a la República Dominicana. Eran ya las diez de la mañana.
¿Llamaron en verdad a Otto Meruelo desde Columbia aquella noche o el cuento de la criada no pasa de eso, un cuento? Eso es lo que cree el escribidor pues no puede perderse de vista que el sujeto en cuestión no aparece en la relación de figuras que acompañarían al dictador en su fuga y que el propio Batista dictó a su secretario, el general Silito Tabernilla, y este escribió, avión por avión, en pequeñas hojitas color violeta.
Tan despreciable era Meruelo que hasta Batista se la dejó en la uña en el momento final.
Tembloroso y vencido
Un mes pasa escondido Meruelo luego de la fuga de Batista. Al fin lo detienen en la iglesia del Corpus Christi, en el Gran Bulevar del Country Club (calle 146). Lo conducen a lo que fuera la sede del Servicio de Inteligencia Militar (SIM) del ejército batistiano. El juicio por la causa 351 de 1959 tiene lugar en la fortaleza de la Cabaña. El fiscal es el capitán Juan Nuiry.
Decía en aquellos días la sección En Cuba de la revista Bohemia:
«Frente al tribunal, con el rumor indignado del público a la espalda, está de pie, ahora tembloroso y vencido, el sujeto que tantas veces, a lo largo del martirologio revolucionario, fue la estampa televisiva del vejamen batistiano.
«Durante los años agónicos de la dictadura, esa figura endeble, de facciones fofas y expresión resentida, ha vertido veneno con gesto y palabra sobre la Cuba combatiente, que se esforzaba por conquistar sus libertades. No existe evidencia mayor contra ningún acusado de la justicia revolucionaria. No hay repugnancia popular más viva que la que circunda y aplasta moralmente a Otto Meruelo.
«Cumplió el deleznable papel de vocero televisivo de la dictadura, y actuó como agente policiaco represivo. Tenía los grados de capitán honorario, un automóvil de chapa oficial, participaba en interrogatorios a revolucionarios detenidos en los cuarteles y llegó incluso a usar su programa para delatar el paradero de opositores al régimen».
Pregunta el fiscal si el acusado perteneció en alguna forma a los cuerpos represivos del batistato.
—En ninguna forma —balbucea Meruelo.
—¿Nunca usó uniforme?
El acusado responde que nunca.
Pero sucede que hay una foto que demuestra lo contrario, y el acusador se lo dice. Meruelo se defiende.
—No dije que nunca me lo había puesto, sino que nunca lo había usado —ensaya sofísticamente el reo. «Explica» el hecho: se trataba de obtener un nombramiento honorario para lograr acceso a oficinas públicas. Vistiendo uniforme, se facilitaban las gestiones.
Nuiry le muestra la foto. El acusado la reconoce y aclara que el uniforme se lo prestó un oficial de la ayudantía del doctor Santiago Rey, ministro de Gobernación (Interior).
Vuelve el fiscal a la carga. Le dice que cuando iba de civil usaba la insignia de capitán con tres galones en la solapa. Inquiere el fiscal si lo hacía también para identificarse.
—Se trataba de un adorno —comenta Meruelo. Nuiry pregunta entonces si usaba armas. Responde que arma corta. Solo arma corta.
—Usted dice que solamente usaba arma corta, pero aquí hay una fotografía donde aparece usted, en compañía del coronel Río Chaviano y el coronel Pedro Barreras, interrogando a un soldado rebelde. Y se le ve portando arma larga. Por lo visto, también interrogaba usted, señor Meruelo.
—Yo auxiliaba, no interrogaba.
—Cuando los sucesos de la prisión del Castillo del Príncipe, desde su automóvil, el auto con chapa oficial 219, se ofreció apoyo al carro 35 de la Policía —asegura el fiscal.
El acusado palidece, mira en derredor como suplicante, y al cabo dice, con voz débil:
—No recuerdo eso.
—Pues se le probará oportunamente, porque está grabado. De su automóvil se dijo, entre otras cosas, que se ofrecía con su personal «para lo que fuera necesario».
Es un delator
—Mis comparecencias en la televisión y mis escritos —se justifica Otto Meruelo—, tenían siempre marcada tendencia político-electoral, porque el Gobierno se oponía al hecho insurreccional y trataba de abrir caminos y soluciones de paz. De ahí que saliera yo electo en las últimas elecciones, pues fui devoto siempre de que la solución cubana se buscara por el camino de la paz.
Precisa que desconocía las torturas y los crímenes de Esteban Ventura y otros sicarios. Que si llamó «muerde y huye» a los rebeldes fue para definir el método de la guerrilla de atacar y desaparecer. Que los partes de guerra llegaban a veces de puño y letra de Batista, que el dictador también lo engañó a él. A una pregunta del fiscal, responde que tiene 39 años de edad. Asevera Nuiry: Pues ya está usted muy viejo para dejarse engañar.
Dispone el tribunal que se pase la grabación del último programa televisivo de Otto Meruelo, el 31 de diciembre de 1958. Empieza la transmisión y los sentimientos de los que colman el teatro de la Cabaña se dividen; unos, ríen; otros, se indignan. Meruelo glorifica a Batista, a José Eleuterio Pedraza y a Pilar García. Llama vendepatria a los rebeldes que asestan en Las Villas los últimos golpes al batistato, y anuncia la muerte de Che Guevara. Recalca: «Hay muertos que están bien muertos».
—Nunca utilicé la televisión para atizar odios entre hermanos ni incitar al crimen, dice el acusado al tribunal, pero enseguida se desploma, sudoroso y agotado. Sabe que está perdido.
Sigue la prueba testifical. Aida Pelayo, en nombre de las Mujeres Martianas, lo acusa de ser el responsable directo de las muertes de Gerardo Abreu (Fontán) y Oscar Alvarado, entre otros revolucionarios.
Comparece Arnaldo Escalona. Lo buscaba Ventura, encontró refugio en la Asociación de Reportes, de la calle Zulueta, y «Otto Meruelo me dedicó una transmisión completa. Fue un acto de delación, pues él sabía dónde me ocultaba. Ventura no tuvo tiempo de cogerme, pues pude salir de Cuba, escondido en la bodega de un barco».
Llaman a declarar al exiliado español José Luis Galbe, profesor de la Universidad de Oriente. Tiempo atrás, Meruelo denunció a los 40 catedráticos de dicha casa de estudios, adujo que era una «cueva» de comunistas, y en particular acusó de «rojos» al declarante y al profesor Juan Chabás, lo que ocasionó su muerte en virtud de padecer del corazón. Meruelo, añadió Galbe, quiere hacer pasar el incidente como una polémica. Yo no tuve polémica alguna con ese señor. Lo que hizo fue delatarme. Es un delator, no un polemista. Incitaba al crimen y ha hecho más daño que muchos asesinos de los que tenía Batista a su lado… En aquella ocasión me presenté yo mismo al BRAC —Buró Represivo de Actividades Comunistas— y el teniente Castaño, su segundo jefe, me estuvo interrogando durante cuatro horas. Al final me dijo: «Yo no lo hubiera citado, pero no me quedaba más remedio, después de la denuncia formulada contra usted por Otto Meruelo…».
El Tribunal Revolucionario condenó a Otto Meruelo Baldarraín a 30 años de privación de libertad. Su esposa y sus hijas recibieron una pensión de la Seguridad Social, y él, en la cárcel, se dice, trabajó como maestro. Cumplió 20 años. Nada sabe el escribidor de su vida a partir de entonces fuera de Cuba.

viernes, 14 de julio de 2017

Naufragio del Remolcador 13 de marzo: La verdadera historia de un accidente.




http://havanainside.files.wordpress.com/2013/01/cuba-leydeajuste.jpg
La verdad no puede cambiarse, ni manipularse. La historia tampoco puede trastrocarse. El propósito de este trabajo es presentar a la joven generación de cubanos los sucesos acaecidos en relación con el penoso acontecimiento del naufragio del remolcador “13 de Marzo”, hundido accidentalmente en la madrugada del 13 de julio de 1994, como resultado de una colisión contra otra embarcación perteneciente a la Empresa de Servicios Marítimos del Ministerio de Transporte, mientras se encontraba en su persecución cerca de 7 millas al norte de la Bahía de la Habana.
Lo cierto de los hechos es que un grupo de delincuentes involucraron a numerosas personas, 72 en total, entre ellas a decenas de niños y mujeres en el secuestro de esta embarcación, la que se encontraba en el muelle, a sabiendas de que misma no estaba en condiciones para navegar largas travesías, además de presentar una vía de agua que auguraba su hundimiento. El secuestro de la nave se realizó de manera ilegal, inutilizando el sistema de comunicación de la misma con el fin de desoír los llamados de las autoridades cubanas exigiendo su retorno y la peligrosidad de la desafortunada incursión.
Algunas de las víctimas del accidente.
Los secuestradores pretendían llegar a los Estados Unidos en su obcecado empeño, aun conociendo el estado técnico de la nave raptada y el enorme riesgo en que ponían a las personas inocentes que sumaron a su alocada aventura.
Esta irresponsable conducta provocó la muerte de 41 personas, incluyendo a mujeres y niños, quienes perdieron la vida cuando la el remolcador se hundió. Fueron rescatados 31 supervivientes, 20 de ellos hombres, quienes fueron sometidos a un proceso investigativo para determinar la forma en que se produjo el secuestro de la embarcación y otras acciones ilegales cometidas, así como para determinar la responsabilidad legal de los involucrados. En el caso de los niños y mujeres, los mismos recibieron atención médica y fueron enviados a sus lugares de residencia.
La investigación determinó quiénes fueron responsables del delito cometido, siendo liberado el resto de las personas en el trascurso de los días siguientes.
Luego del penoso incidente, ha sido empeño de los enemigos de Cuba –a lo largo de décadas-, presentar a las autoridades cubanas como culpables de la muerte de innumerables víctimas, desvirtuando los sucesos y descontextualizándolos de manera engañosa y descarada. La verdad es que los propios trabajadores de los remolcadores, apenas conocieron el secuestro, se movilizaron a toda velocidad para impedir el hurto de la embarcación.  En realidad el accidente se produjo al chocar el 13 de Marzo con una de las embarcaciones que le impedían la huida, en medio de la oscuridad y en condiciones adversas de navegación. Las autoridades cubanas determinaron que no hubo la menor intencionalidad de hundir el barco.
Extracto de la Nota del MININT
La manipulación deliberada del trágico accidente por parte de los sostenedores de la más criminal guerra ideológica anticubana, sobre todo presionando a algunos de los sobrevivientes, es fabricar la versión de que el Remolcador 13 de Marzo fue embestido deliberadamente por otras dos embarcaciones -los también remolcadores Polargo2 y Polargo5-, a la par que fueron hostigados por mangueras de agua a presión, provocando su hundimiento.
 
Otra de las falsedades sostenidas es la negación de auxilio a las personas que se encontraban en el agua. Sin embargo, la verdad fue otra. Todos los miembros del personal de las embarcaciones presentes en el lugar realizaron esfuerzos heroicos para salvar las vidas de estas personas, aun cuando las condiciones de navegación y la fuerza del mar (Fuerza 3) hicieron dificultoso el rescate.
Una de las razones principales de este trabajo es presentar la verdad tal como fue, sin tapujo alguno, respetando la memoria histórica, la cual no permitiremos que nos tergiversen descaradamente. Los cubanos #TenemosMemoria y la verdad, por dolorosa que sea, nunca nos ha asustado.
Jamás podrá entenderse este penoso accidente sin ubicarlo en su correcto contexto histórico. Solo eso permitirá deducir y asumir las responsabilidades de cada quien en torno al mismo.
A Cuba le duelen estas víctimas pues eran parte de su propio pueblo. Fueron mujeres y niños inocentes, conducidos hacia la muerte por un grupo inescrupuloso de secuestradores violentos, e incitados por la política hostil de un gobierno creador de la Ley de Ajuste, la cual abrió las puertas para que se realizaran acciones de robo de embarcaciones y aeronaves, garantizando la impunidad de los secuestradores al arribar a territorio norteamericano. 
Estados Unidos manipuló el tema migratorio, usando al mismo como factor de desestabilización interna y promotor de la indisciplina social, a partir de la teoría de “la olla de presión”, con lo que se estimulaban las salidas ilegales, el secuestro y la frustración de los ciudadanos cubanos –quienes por diversas razones-, optaban por vías seguras para emigrar.
Junto a esta política agresiva, EE UU mantuvo total indiferencia ante las acciones terroristas realizadas contra Cuba en ese período por parte de organizaciones violentas radicadas en La Florida. Solo en contadas ocasiones se detuvieron a aquellos que venían a agredirnos, pero la justicia norteamericana los liberaba de inmediato y sin cargo alguno. 
No es el gobierno cubano quien acoge a los secuestradores de barcos y aviones, no es gobierno cubano quien manipula políticamente el tema migratorio. No es desde Cuba que salen aviones y comandos terroristas para atacar objetivos en EEUU.
Salvo los dos delincuentes que promovieron los penosos sucesos del secuestro del remolcador, Cuba mira con respeto y dolor a todos aquellos que –murieron o no-, llevan aún los lastres de aquel triste suceso.
La política USA y la incitación a las salidas ilegales violentas.
La historia de estos sucesos tiene lugar cuando la administración Clinton dedicó sus empeños a incentivar las salidas ilegales desde Cuba, alentando a sus ciudadanos por diversas vías, sobre todo usando a la falaz emisora Radio Martí y todo el tinglado de fonías anticubanas. A la par, la SINA incumplió –siguiendo las indicaciones del Departamento de Estado-, la concesión de visas para aquellas personas que apostaban por una manera legal para emigrar.
Esta política de incitación a la emigración ilegal provocó que en fecha cercana al incidente del Remolcador 13 de marzo, se produjera el ingreso a EE UU de alrededor de 5 000 personas que usaron el canal ilegal marítimo, en franca violación de los acuerdos migratorios establecidos con Cuba.
La siguiente tabla, sobre la base de informaciones del Servicio de Guardacostas norteamericano, establece cómo las autoridades de ese país, particularmente durante la administración del presidente Clinton, permitió la emigración ilegal, en comparación con momentos anteriores, caracterizada en su mayoría por robo violento de embarcaciones, asesinatos cometidos contra personal de seguridad y otras acciones ilegales:
1983/89
1990
1991
1992
1993
1994 hasta agosto 1
630
467
2,203
2,557
3,656
4,731
Casi un mes después de los hechos funestos del 13 de julio, se habían producido 5 435 ingresos de ciudadanos cubanos que salieron ilegalmente del país. No obstante, la administración de Clinton mantuvo su política de permitir el flujo migratorio ilegal. Las declaraciones del entonces vocero del Departamento de Estado, David Johnson, emitidas ante estos hechos, mantiene el mismo patrón de política asociada a bendecir esta irracional conducta migratoria: “Cualquier persona que abandone Cuba puede adquirir la ciudadanía estadounidense con rapidez, ya sea por motivos políticos o económicos."
https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEiPgUSN3Wpyimfbapj476gBzXGM1SPuVIcfj7i_kitkjYDI8vCJMgu3JVxeq8o2MbLaysGcRtvr4ytwjMaGNbfs5guzLSfGy9WvSNcRIoq8pek1wPuvkh0UbQ5LY5iwgOnFspUinpH56cOF/s320/=%3Fiso-8859-1%3FQ%3FBalseros_cubanos_-_el_=E9xodo_masivo_de_1994-765199.jpg%3F=
Incitación a las salidas ilegales
Por su parte, las autoridades cubanas se mantuvieron en franco respeto a los acuerdos migratorios con su contraparte norteamericana, impidiendo en 1993 la salida ilegal de 11, 564 personas, mientras en 1994 (hasta agosto) impidió que 10,975 ciudadanos usaran esta vía ilegal.
Como puede apreciarse, desde inicios de 1994 esta situación se agravó peligrosamente, provocando que en los meses anteriores al evento del 13 de julio de 1994, la opción de salidas ilegales marcara la principal forma de emigrar hacia los EE UU.
A partir de esas acciones provocadoras y el rejuego de la administración Clinton con el tema migratorio, se agudizaron las acciones ilegítimas contra nuestro país. Agosto de 1994 se inició con actos de violencia que provocaron el asesinato de dos oficiales cubanos –el 4 y el 8 de agosto-, durante secuestros de embarcaciones en forma violenta, siendo aceptados en EE UU, con total impunidad, los perpetradores de estos actos criminales.
La consecuencia de estas acciones fue la legítima decisión cubana de dejar de proteger sus fronteras, lo que provocó un descontrolado flujo migratorio a partir de ese momento. Esa fue una consecuencia de la actitud irresponsable de la Casa Blanca. El 5 de agosto de 1994, Fidel declaró públicamente: "Si Estados Unidos no toma medidas rápidas y eficientes para que cese el estímulo a las salidas ilegales del país, entonces nosotros nos sentiremos en el deber de darles instrucciones a los guardafronteras de que no obstaculicen ninguna embarcación que quiera salir de Cuba.”
Acciones terroristas bendecidas por Washington.
Diversas acciones terroristas promovidas por grupos criminales de la mafia cubano americana desde territorio norteamericano, se sucedieron en estos días precedentes al evento del 13 de julio. Cuba denunció reiteradamente en diversos foros estas acciones y mediante notas diplomáticas enviadas al gobierno norteamericano.
Algunas de estas acciones hostiles y provocadoras fueron:
• 2 de septiembre de 1993: Detención del ciudadano mexicano Marcelo García Rubalcava, residente en California, EE UU, al tratar de introducir propaganda y material explosivo, por indicaciones de la organización terrorista Alpha 66. Sus objetivos eran la colocación de bombas en instalaciones turísticas y realizar un plan de atentado contra Fidel Castro.
El MINREX cubano entregó a la SINA su nota 275 sobre la actividad terrorista del mexicano Rubalcava, quien sería excarcelado en mayo de 1994 y entregado a autoridades mexicanas, a causa de su deteriorado estado de salud y mientras purgaba una condena de 10 años de privación de libertad.
● Luego de haber reclutado a dos ciudadanos de origen cubano para realizar acciones terroristas contra instalaciones turísticas –Olfiris Pérez Cabrera y Manuel Inda Ramos, quienes fueron neutralizados por la seguridad cubana-, la terrorista Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA) indicó a Percy Francisco Alvarado Godoy –agente de la seguridad cubana infiltrado en este grupo terrorista-, la colocación de bombas y otras acciones terroristas contra firmas extranjeras e instalaciones turísticas, así como la planeación de un posible atentado contra Fidel.
El agente Fraile de la seguridad cubana fue abastecido por Luis Posada Carriles y Gaspar Jiménez Escobedo con explosivo suficiente para provocar la voladura del cabaret Tropicana y otros objetivos turísticos en La Habana y Varadero.
● El 29 de noviembre de 1993 el MINREX de Cuba envió la nota 1194 a la SINA en relación con amenazas realizadas por el ya fallecido jefe de Alpha 66, Andrés Nazario Sargen, en la que amenazaba con secuestrar a extranjeros en Cuba.
● El 11 de marzo de 1994 se produjo un ataque por mar contra el hotel Guitart-Cayo Coco, perpetrado por una lancha con terroristas de Alpha 66.
Hay verdades que no pueden ser ocultadas y que apuntan a la directa responsabilidad del presidente Clinton y de su administración sobre los hechos que provocaron el accidente del Remolcador 13 de Marzo. 
El propio Fidel fue un cronista de la situación existente alrededor de los sucesos que provocaron el secuestro y el accidente posterior que provocaron la actividad violenta e irresponsable de los secuestradores, así como la responsabilidad política de la administración Clinton por desarrollar una política migratoria errada, la cual aún se mantiene a partir de la bochornosa Ley de Ajuste Cubano. Todavía esa política propicia la deserción de médicos y deportistas cubanos, permitiendo la creación de instituciones, mecanismos y legislaciones que la fomentan inescrupulosamente.
Varios de sus discursos e intervenciones sirven para lograr una visión íntegra del contexto histórico alrededor de este incidente:
Intervención de Fidel el 5 de agosto de 1994.
 
Intervención de Fidel el 11 de agosto de 1994.
 
Intervención de Fidel castro el 24 de agosto de 1994.
 
 Aún los inescrupulosos y jurados enemigos de la Revolución Cubana mantienen sus añejas e infundadas acusaciones contra nuestras autoridades, responsabilizándolas con la penosa muerte que nunca debió ocurrir. Son los propios responsables los que, paradójicamente, tratan de vendernos como culpables. Aún mantienen sus sucias campañas cargadas de hipócrita sensiblería y promueven condenas inmerecidas contra nosotros.
La inmensa mayoría de nuestro pueblo, la que no se encanta ni deslumbra con los cantos de sirena del capitalismo, se dedica este verano a disfrutar sanamente de su democracia verdadera, de su libertad conquistada con sacrificio y entrega. Ese pueblo ni odia ni guarda resquemores hacia el hermano que vive fuera de sus fronteras. Al contrario, le recibe y recibirá siempre como parte propia de él mismo.
Percy Francisco Alvarado Godoy

jueves, 13 de julio de 2017

Los centristas se confiesan

Tomado del Blog Cambios en Cuba

Cena en Washington en enero 2015. A la cabeza de la mesa -¿al centro?- Phillip Peters de Cuba Research Center. De izquierda a derecha: Lenier Gonzalez, Elaine Diaz (Periodismo de Barrio), Hugo Cancio (On Cuba), Maria Isabel Alfonso (Cuba Posible) Julio Cesar Guanche (Cuba Posible), Harold Cardenas (La Joven Cuba-El Toque), Arturo Lopez Levy  (New America Fundation)  y Roberto Veiga (Cuba Posible). Foto Progreso Semanal


En un comentario publicado en el blog Segunda Cita los directores de la revista digital y el "proyecto" Cuba Posible,
Roberto Veiga González y Lenier González Mederos, confiensan su labor a favor  de "una evolución gradual del actual modelo sociopolítico cubano", su papel como "embajadores" (públicos y privadamente) por cuentapropia y su relacion de trabajo con la Open Society Fundations que dirige el multimillonario George Soros.

Aquí les dejamos un fragmento:

Las principales acusaciones contra nuestras personas, no tanto contra Cuba Posible, han sido las de querer “subvertir” el orden interno y la de ser “dos plattistas” al servicio del gobierno norteamericano.
4. Sobre estas dos cuestiones queremos afirmar:
a) Nuestras propuestas se han basado en una evolución gradual del actual modelo sociopolítico cubano. Hemos creído, y seguimos creyendo, que no existe otro camino para Cuba. Sin embargo, esta postura nuestra es considerada por algunos, en el menor de los casos, como “sospechosa” y, por lo general, como “traidora”. No obstante, estamos convencidos de que si la Revolución llegara a colapsar, no será por los empeños a favor de su renovación, sino gracias a aquellos que se aferran a mantenerla anclada en lógicas que solo conducen a la derrota.
b) En cuanto a nuestra posición “plattista” en “alianza con los poderes norteamericanos”, solo basta decir que llevamos trabajando, pública y privadamente, más de 13 años a favor de la normalización de relaciones entre Cuba y Estados Unidos, siempre sobre la base del respeto a la soberanía cubana. De ello pueden dar testimonio tantísimas personas que, desde los dos países, han trabajado en serio y concretamente (no en la distancia y mediante “consignas”) en este empeño estratégico.
5. Ni Roberto Veiga, ni Lenier González han mantenido, ni mantendrán, relaciones de trabajo con la USAID. No obstante, sí hemos trabajado y trabajaremos con contrapartes extranjeras, entre las que se encuentra Open Society Fundations, de George Soros. Incluso, este momento gestionamos que el mismo nos conceda una entrevista, pues deseamos dialogar con él y luego publicar este intercambio acerca de su apreciación y de sus posiciones sobre el actual contexto global.

sábado, 8 de julio de 2017

Caravana contra el bloqueo recorrerá avenidas de Miami


2017-07-07 06:59:57 / web@radiorebelde.icrt.cu / Angélica Paredes López

Caravana contra el bloqueo recorrerá avenidas de Miami
En la misma ciudad donde el pasado 16 de junio el presidente Donald Trump anunció su política hacia Cuba, aclamado por un grupúsculo de la derecha más reaccionaria y retrógrada del sur de la Florida; este sábado 8 de julio las organizaciones de la emigración cubana que en Miami integran la coalición Alianza Martiana, saldrán a las calles para exigir el levantamiento del bloqueo impuesto a Cuba.

Una caravana de automóviles recorrerá céntricas avenidas de esa urbe, para mostrar el sentir ampliamente mayoritario de la comunidad cubana que reside en el norteño país, así como de una significativa parte de la sociedad estadounidense que rechaza el cerco económico, comercial y financiero que impone Washington a Cuba.

Los participantes en esta nueva caravana abogarán por un proceso de normalización de relaciones bilaterales que respete el derecho del pueblo cubano a su autodeterminación y soberanía.

Este sábado 8 de julio las organizaciones de la emigración cubana que en Miami integran la coalición Alianza Martiana, saldrán a las calles para exigir el levantamiento del bloqueo impuesto a Cuba.
Según una nota de prensa emitida por la coalición Alianza Martiana, la jornada de este sábado denunciará además la decisión del Jefe de la Casa Blanca de restringir aún más los viajes de los ciudadanos norteamericanos al país caribeño a partir de barreras burocráticas y la eliminación de visitas educativas a título individual, lo que agrava el derecho constitucional de viajes de los estadounidenses, quienes no pueden hacer turismo en la isla vecina.

Una manifestación de automóviles, sonando las bocinas, con banderas y pancartas exigiendo el fin del bloqueo, como ha ocurrido en otras ocasiones, agrupará a los integrantes de varias organizaciones de cubanos residentes en el país norteño.



Una manifestación de automóviles, sonando las bocinas, con banderas y pancartas exigiendo el fin del bloqueo, como ha ocurrido en otras ocasiones
Miami, una de las ciudades donde se concentra la mayor parte de la emigración cubana, ha sido durante décadas el principal centro de operaciones de los grupos contrarrevolucionarios que han incentivado agresiones de todo tipo contra Cuba.

Ante un nuevo contexto de las relaciones bilaterales y frente a la actitud trasnochada de la extrema derecha del sur de la Florida, organizaciones de cubanos en Estados Unidos mantienen invariable su decisión de favorecer el acercamiento entre ambos países.

Caravana contra el bloqueo recorrerá avenidas de Miami
Según recientes encuestas norteamericanas, el 73 por ciento de los estadounidenses apoya el levantamiento del bloqueo, así como el 63 por ciento de los cubanos residentes en territorio norteamericano y el 62 por ciento de los propios ciudadanos republicanos.

Los sondeos indican que favorecen la normalización de los vínculos bilaterales el 75 por ciento, tres cuartos, de los norteamericanos; el 69 por ciento de los cubanos residentes y el 62 por ciento de los republicanos.

Y entre los cubanos en Estados Unidos, mientras más jóvenes, más apoyo al levantamiento del bloqueo y a la normalización de los nexos.

A más de medio siglo, ¿el bloqueo se recrudece?…

El 8 de julio del año 1963, hace justo 54 años, fueron aprobadas las cacr, un componente esencial del bloqueo impuesto por Estados Unidos a Cuba

Más allá de administraciones demócratas o republicanas, en los últimos 54 años un tema siempre ha ocupado la agenda del presidente de turno de Estados Unidos en su relación con Cuba: el bloqueo económico, comercial y financiero.
Aun cuando se suele pensar en el bloqueo como una disposición única y abstracta, en realidad se compone por un amplio cuerpo legislativo que regula una serie de sanciones contra Cuba.
En este sentido, las Regulaciones para el Control de Activos Cubanos (CACR por sus siglas en inglés) del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos de América (EE.UU.) constituyen el conjunto más notable de medidas económicas, comerciales y financieras del bloqueo contra Cuba.

REGULACIONES PARA EL CONTROL DE ACTIVOS CUBANOS
Estas estipularon el régimen aplicable a todas las operaciones comerciales y financieras relacionadas con la Isla, incluyendo aquellas que involucran a todos los ciudadanos estadounidenses y personas naturales y jurídicas que residen permanentemente en la nación norteamericana.
De igual forma, dispusieron el congelamiento de todos los activos
cubanos allá; la prohibición de exportaciones antillanas hacia este país, así como todas las transacciones financieras y comerciales efectuadas en divisa norteamericana por el gobierno cubano, a menos que fuesen aprobadas por una licencia.
Se imposibilitó también, a cualquier persona natural o jurídica estadounidense o de terceros países, realizar transacciones en dólares estadounidenses con Cuba o con sus ciudadanos.
Desde entonces, el bloqueo ha producido al pueblo cubano un daño eco­nómico que asciende a 753 688 000 000 dólares, desde su imposición hace más de 50 años. Esto se ha traducido en afectaciones a la salud, la educación, el deporte, la cultura y otros sectores estratégicos para el desarrollo integral del país.

LAS CACR DESPUÉS DEL 17/12
El 17 de diciembre del 2014, el entonces presidente de los EE.UU. Barack Obama reconoció públicamente el fracaso de la política tradicional de su país hacia Cuba. A partir de esta fecha anunció un grupo de medidas ejecutivas dirigidas a modificar la aplicación de algunos aspectos del bloqueo, entre ellos las CACR.
En la esfera de los viajes, se autorizaron las visitas de estadounidenses a Cuba –mediante licencias generales otorgadas a través de 12 categorías permitidas por la ley- y los viajes educacionales pueblo a pueblo a título individual; y se acordó el restablecimiento de los vuelos regulares entre ambas naciones. Sin embargo, persistió la prohibición a los ciudadanos estadounidenses de viajar libremente a Cuba, según dispone la ley estadounidense.
Desde el ámbito financiero, se autorizó el uso del dólar en las transacciones internacionales de Cuba (hasta ahora no se ha materializado y Cuba sigue sometida a persecución financiera) y la posibilidad de que los bancos estadounidenses provean créditos a los importadores cubanos de productos estadounidenses autorizados.
Sin embargo, el temor de las instituciones financieras a ser sancionadas ha provocado que, en la práctica, el alcance de la medida sea nulo. En esa línea, se mantuvo prohibida la apertura de cuentas corresponsales, en los EE.UU., a los bancos cubanos.
Ello impide el establecimiento de relaciones bancarias directas entre ambos países y encarece las operaciones comerciales.
Para el ámbito comercial, se favoreció a las comunicaciones y el sector no estatal de la economía, en consonancia con la política de soft power o «poder blando», promovida por el presidente Obama para subvertir al pueblo cubano y revertir el socialismo.
En sentido general, las medidas implementadas durante la administración Obama ratificaron que el Presidente de los EE.UU., en uso de sus prerrogativas ejecutivas, puede dar pasos para modificar sustancialmente la aplicación del bloqueo sin necesidad de recurrir al Congreso.
No obstante, estas fueron insuficientes y tuvieron un alcance limitado, en tanto muchas restricciones e importantes obstáculos impidieron su implementación efectiva e imposibilitaron los avances en el área económico-comercial.

LAS CACR TRAS LA ELECCIÓN DE DONALD TRUMP
La elección de Donald Trump como presidente de los EE.UU. ha generado una enorme polémica e incertidumbre a nivel mundial.
La política de ese país hacia Cuba no escapa de esta realidad. El pasado 16 de junio, Trump anunció un cambio en la política de su gobierno hacia la Isla, a implementarse en los próximos meses.
El periodo aún continúa vigente; no obstante, es de esperarse que estas medidas contrasten con las que anteriormente firmó Barack Obama respecto a Cuba. Es entonces posible, una reactivación notable del articulado de las CACR y de las restricciones del Departamento del Tesoro contra Cuba.
En este contexto, los cambios a realizar podrían significar un retroceso en el proceso hacia la  normalización de las relaciones entre Cuba y EE.UU., pues limitarían los viajes de estadounidenses a Cuba y las relaciones comerciales y financieras entre las empresas de ambos países.

*Ana Luisa Fernández de Lara López, Cristian Andrés Padilla González, Maibel Costa Ramírez y Natalys Dinza Utria. Estudiantes del Instituto Superior de Relaciones Internacionales, Raúl Roa García
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