Guayacán es el nombre común con el que se conoce a varias especies de árboles nativos de América, pertenecientes a los géneros Tabebuia, Caesalpinia, Guaiacum y Porlieria. Todas las especies de guayacán se caracterizan por poseer una madera muy dura. Es justamente por esa característica que reciben el nombre de guayacán, aun cuando no guarden relación de parentesco entre sí.
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sábado, 6 de junio de 2026

Asiste Raúl a homenaje por el aniversario 65 de la fundación del Ministerio del Interior


 

Con una gala en el teatro Karl,de la Habana Marx, Cuba celebró este viernes el 95 cumpleaños del General de Ejército Raul Castro Ruz, líder al frente de la Revolución Cubana, con la dicha de tenerlo encabezando la jornada, junto al Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez.

La celebración fue también un homenaje, en su aniversario 65, a los hombres y mujeres del Ministerio del Interior (Minint), institución fundada el 6 de junio de 1961, que ha sido garante de la soberanía, la tranquilidad ciudadana y la seguridad del Estado, y ha protegido durante seis décadas y media los sueños y conquistas del pueblo cubano.

 Allí estaba, de manera especial, el Comandante del Ejército Rebelde José Ramón Machado Ventura, acompañado, además, por integrantes del Buró Político, del Secretariado del Comité Central, otros dirigentes del Partido, del Estado y del Gobierno, representantes de las organizaciones políticas, de masas y sociales, y los jefes principales del Ministerio del Interior y de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.

 

Junto a ellos, como expresión de la firmeza de los cubanos, estaban presentes familiares de los 32 valientes compañeros caídos en desigual combate en Venezuela, durante el ataque del gobierno de los Estados Unidos.

Para celebrar la vida íntegra del General de Ejército y la entrega sin límites de los combatientes del Minint, también se dieron cita, en representación del pueblo cubano, trabajadores civiles de las instituciones armadas, personalidades de la cultura, el deporte, la ciencia, la salud, académicos, juristas, diplomáticos, campesinos, cederistas, federadas y jóvenes de diversos sectores.

En nombre del General de Ejército Raul Castro Ruz , el miembro del Buró Político y ministro del Interior, General de Cuerpo de Ejército Lázaro Alberto Álvarez Casas, dio lectura a un mensaje de felicitación a los integrantes de las filas del Minint, quienes «han demostrado, en todo momento, lealtad inquebrantable a la Patria y han enfrentado con valentía, dignidad y elevado sentido del deber» los desafíos impuestos y las constantes amenazas.

 

En el momento histórico actual, aseguró en su carta el General de Ejército, «corresponde seguir trabajando con orden, control y responsabilidad, así como fortalecer el vínculo con el pueblo y actuar con la firmeza y sensibilidad necesarias». A todos, los exhortó a «continuar defendiendo, con honor y compromiso, la obra de la Revolución y el futuro del país».

Las palabras centrales, a cargo del Presidente Díaz-Canel, describieron al Raúl que todos conocemos y rindieron tributo al joven del Moncada y del yate Granma, al audaz guerrillero, Comandante del Segundo Frente, fundador de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y del Ministerio del Interior; al estadista, al líder, defensor de la paz de América Latina y del mundo; al ser humano sensible y justo, entregado por entero a su pueblo.

Las «canallescas calumnias y las insensatas e ilegales acciones» contra el General de Ejército, dijo Díaz-Canel, solo nos han unido más, porque Raúl es Raúl y, al igual que Fidel, es insustituible.

Al decir del mandatario, «tiene ganado en el corazón de esta nación un lugar muy especial por su trayectoria ejemplar, por la coherencia de sus ideas y sus batallas y porque él también es un pilar de este bastión de dignidad y justicia que sigue siendo Cuba, enfrentada hoy al más voraz y despiadado de los imperios, sin plegar las banderas, sin abdicar de nuestros sueños, sin rendirnos».

Y una vez más, aseguró: «Raúl es Cuba. Y Cuba no se toca. No mientras quede una cubana o un cubano dignos con vida para poner escudo donde el enemigo pretenda poner la bala».

Díaz-Canel también agradeció, a pedido del General de Ejército, las incontables muestras de cariño y respeto recibidas por estos días, tanto de nuestro pueblo como de los amigos del mundo que han alzado su voz contra las amenazas imperiales.

Ningún odio, afirmó el Presidente, ninguna mentira, podrá jamás contra su fuerza moral y el alto valor simbólico de la obra revolucionaria que ha liderado con firmeza ejemplar.

 

Sobre el Ministerio del Interior, reconoció que todas las generaciones se han distinguido por la lealtad y valentía, sin flaquear ni un instante ante las circunstancias más duras, ni los planes más arteros.

Mencionó, en primer lugar, al Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez, miembro y jefe fundador del Minint, y repasó las páginas gloriosas escritas por sus combatientes, algunas desde el más absoluto y humilde anonimato, como centinelas incansables de la Patria.

Sobre las horas cruciales que vive el país, amenazado como nunca antes por el imperialismo, Díaz-Canel ratificó que Cuba no se rinde. Cuba insiste y resiste. Cuba quiere la paz. Cuba no provoca, no agrade, ni desafía. «Ahora bien, ¡Si la patria es atacada, responderemos en legítima defensa! Y si intentan entrar, que no quepan dudas: ¡Habrá combate decidido y firme!».

En la gala, el miembro del Buró Político y ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, General de Cuerpo de Ejército Álvaro López Miera, hizo entrega al Ministerio del Interior de la Réplica del Machete del Mayor General Antonio Maceo Grajales, como merecido reconocimiento a la entereza y consagración de cada uno de sus integrantes.

 

RAÚL, ABUELO DE TODOS LOS NIÑOS CUBANOS

La celebración del 95 cumpleaños de Raúl concluyó con una obra verdaderamente hermosa de la compañía de teatro infantil La Colmenita, porque no hay homenaje más sincero que el de los niños, esos que saben querer y son, como dijo Martí, la esperanza del mundo.

En el escenario no se habló de Raúl, del líder de la Revolución Cubana, o al menos no en esos términos, se habló del «abuelo», amoroso y sensible, porque así es como lo ven los más pequeños.

El amor profundo entre «abuelo y abuela», que no eran otros que el General de Ejército y Vilma, fue el hilo conductor de la historia, porque si de algo entendemos los cubanos es de amor, por más duros que sean los tiempos, y porque son esos sentimientos los que impulsan a los revolucionarios, los que cimentaron y sostienen la Revolución.

Tocando la esencia de todas las cosas, los colmeneros rindieron homenaje a los 32 valientes caídos en Caracas, a los hombres y mujeres del Minint, presentes en cada tarea; hablaron, con ese lenguaje puro de los niños, sobre el horror de la guerra, sobre la paz que queremos, sobre el mundo mejor que merecen los infantes, sin tener que desear que las luces en el cielo sean estrellas fugaces y no bombas.

Entre anécdotas, décimas y canciones, pasó ante los ojos de todos la vida de un héroe, intachable y extraordinario, contada desde las aristas más humanas, la del hombre enamorado y del hermano leal, el más fidelista de todos los cubanos.

A la obra de La Colmenita también se sumaron otros héroes: Gerardo Hernández, para decir que la estrella que lleva en su pecho, y que lo acredita como tal, es la de Raúl, que un día se la regaló; y Mijaín López, quien le dedicó su legado y volvió a besar sus zapatillas, con las cuales «luchó Cuba entera». Después bajó del escenario y abrazó a Raúl, como abrazan los hijos a los padres y los nietos a los abuelos, aunque se trate de dos gigantes.

 

Con el acompañamiento de Frank Fernández, se escuchó la voz de Vilma cantando El mambí, y fue sublime. Y no faltó Cuba, que linda es Cuba, que tiene, como allí dijeron, «un Fidel, junto a Raúl, en la montaña».

«Abuelo», como insistieron los pequeños artistas, que es bandera y entraña, le hace mucha falta a nuestra Patria. Y, para privilegio de todos, sigue con el pie en el estribo.

 

 

 

jueves, 1 de agosto de 2019

Reconocen papel de Raúl Castro como fundador de la Contraloría General de la República

Foto: Marcelino Vázquez
Al arribar este jueves a su primera década de vida, durante la cual ha contribuido a la salvaguarda de la riqueza y los recursos de la nación y del pueblo, la Contraloría General de la República de Cuba confirió al General de Ejército Raúl Castro, Primer Secretario del Comité Central del Partido, el sello de fundador de ese órgano superior de control.
En la gala político-cultural por la efeméride, celebrada en el teatro Martí, en esta capital, Gladys Bejerano, vicepresidenta del Consejo de Estado y Contralora General de la República, entregó a Jorge Cuevas, miembro del Secretariado del Comité Central del Partido y jefe de su Departamento Económico, tal reconocimiento que en todo el país lo reciben 373 personas.
Bejerano destacó que el primer sello lo dedican a quien tuvo la visión estratégica del momento histórico preciso para crear la institución, sentó los principios y las bases, y delineó la misión y las funciones “que un grupo de compañeros tuvo la responsabilidad de plasmar en el anteproyecto de Ley, ampliamente discutido y enriquecido antes de su aprobación por la Asamblea Nacional del Poder Popular”.
Manifestó que ese fundador que nos ha guiado, orientado y exigido en todos estos años, quien ha sido un acicate constante para el perfeccionamiento, para dejar a un lado inmerecidas satisfacciones y sentir cada día el deber de exigirnos más, tiene ganadas por su ejemplar y patriótica historia, por su constante dedicación, condecoraciones, medallas y reconocimientos de mayor grado y relevancia.
Estamos seguros, de que este es el más modesto y humilde de los recibidos por Raúl, pero sin dudas, lleno de respeto y cariño, de gratitud en correspondencia con la trascendencia de sus ideas, de sus sueños y sus acciones para alcanzar un país próspero y sostenible, con una economía más eficiente y el mantenimiento de la invulnerabilidad política y de defensa de la nación, expresó.
En presencia también de Inés María Chapman, vicepresidenta de los Consejos de Estado y de Ministros, y de Ulises Rosales, vicepresidente del Consejo de Ministros; de otros dirigentes y de representantes del Sistema Nacional de Auditoría, de organismos e instituciones, y trabajadores de la Contraloría, la oradora señaló que esta ha sido una década de intensa labor, grandes retos, aprendizajes y creciente compromiso con el pueblo.
Crear ese Órgano Superior de Control, que su fundador concibió y propuso ante la Asamblea Nacional del Poder Popular con la visión estratégica de prepararnos para enfrentar del mejor modo posible el proceso de institucionalización y de cambios en el modelo de gestión económica, sin dudas, ha sido una etapa de superiores exigencias, de ardua tarea, dijo.
La Contralora General subrayó que lo alcanzado entusiasma, pero como ha dicho el Presidente Miguel Díaz-Canel no basta pues según afirmó “las circunstancias nos obligan hoy, como nos ha obligado siempre, a imponerles un ritmo de avance superior a nuestras metas, a exigir, a controlar, a desterrar la rutina y a verificar en los hechos si la fórmula que empleamos ayer es efectiva o hay que renovarla”.
Momentos emotivos del acto resultaron la entrega del sello de fundadora de la institución a Gladys Bejerano y a 130 trabajadores del nivel central y de las provincias de La Habana, Mayabeque y Artemisa, así como de diplomas de reconocimientos por la Fiscalía General de la República y la Federación de Mujeres Cubanas.
Un hermoso regalo de la cultura nacional lo constituyó la presentación de Tony Ávila y su grupo, junto a otros artistas invitados a la gala.


(Agencia Cubana de Noticias)

viernes, 26 de julio de 2019

Cobertura especial: En el Pecho de Cuba el 26 (+ Fotos) (+Tuits) (+ Transmisión en vivo) (+ Videos)

Presidieron el acto político-cultural por el aniversario 66 de los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, el General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Miguel Díaz-Canel Bermúdez, miembro del Buró Político del Partido, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros



Foto: Twitter
Amanece julio 26 y la alborada, como en lo natural, también es de las ideas. No cualquiera, la idea victoriosa.

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Miguel Díaz-Canel Bermúdez, miembro del Buró del Comité Central del Partido, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, expresa las palabras centrales del acto político-cultural por el aniversario 66 de los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes.

Foto: Twitter

«Ante la Generación histórica que nos acompaña pronunciaré las palabras centrales de este acto, en la misma plaza donde el Comandante en Jefe, en igual fecha de 2006, presidió y clausuró por última vez una conmemoración del Día de la Rebeldía nacional».
«Hablo en nombre de los agradecidos, los que enfrentamos el desafío de empujar un país…»
Agradece a la generación histórica.
«Esta provincia, honrada con el nombre de la nave que trajo a tierra cubana a 82 de sus hijos, es también cuna de nuestra nacionalidad, de nuestro himno, de la Revolución que comenzó Céspedes en 1868 y del Ejército Rebelde que la trajo a nuestros días con Fidel al frente.»
«No es casual, por tanto que en Granma esté el segundo cuartel asaltado aquella mañana, el Carlos Manuel de Céspedes de Bayamo que hoy, convertido en parque museo, lleva el honroso nombre de Ñico López, uno de los jefes de la acción en esta ciudad; gran amigo de Raúl, en cuyo despacho ocupa un lugar de honor la foto del muchacho de los grandes espejuelos negros.»
«Ñico cayó asesinado en las horas posteriores al desembarco del Granma, pero no ha estado ni un minuto ausente de la obra revolucionaria a la que se entregó con tanta pasión y fe en el triunfo.»
«Eran hermanos más que amigos, aquellos hombres y mujeres que pusieron por delante a la nación, que pensaron al país como una familia.»
«De ellos venimos nosotros y es muy importante que nuestro homenaje, anual o cotidiano, no se quede encerrado en un acto, en unos versos o unas palabras de efemérides.»
«La Revolución, que necesita ahora que demos la gran batalla por la defensa y por la economía, que le rompamos al enemigo el plan para destrozarnos y asfixiarnos...
Precisa, al mismo tiempo, que fortalezcamos en nuestra gente la espiritualidad, el civismo, la decencia, la solidaridad, la disciplina social y el sentido del servicio público. »
«A pesar del dolor, de la pérdida física de esos “seres de otro mundo” de la “Canción del elegido”, los sobrevivientes de aquella epopeya, guiados por Fidel, no se lamentaron nunca, no se fueron a llorar a los rincones por sus compañeros muertos o asesinados.»
«Cinco años, cinco meses y cinco días después de los asaltos a los cuarteles de Santiago de Cuba y Bayamo, negando el supuesto fracaso del 53, llegaría el triunfo del 59. El revés se había convertido en victoria. »
«La explicación del milagro de un grupo de hombres terminara derrotando a uno de los ejércitos mejor armados del continente, solo puede encontrarse en los valores más sobresalientes de la Generación del Centerario, sentido de la justicia, lealtad a una causa, respeto por la palabra empeñada, confianza en la victoria, fe inconmovible en el pueblo y la unidad como principio.»
«Nuestros padres y maestros nos enseñaron que era fácil quebrar las varitas separadas, pero es imposible partir un haz de varitas unidas.»
«Para confundir a la opinión pública y darle a esa confrontación una legalidad que no tiene, se fabricó la Helms-Burton, engendro jurídico donde se mezclan los afanes imperiales de dominio sobre nuestros destinos y el revanchismo de los nostálgicos del batistato».
«De aquella especie inmoral y antipatriótica que saqueó al país, provienen los reclamantes actuales de las posesiones que hace 60 años pasaron, por fin, a manos del pueblo».
«Me permito advertirles que los descendientes de aquella caballería campesina y mambisa que tomó la Plaza en 1959 para saludar a la Revolución victoriosa, heredó la tierra y los machetes de sus antepasados y no dudarían en blandirlos bien afilados contra quienes intenten arrebatarles la tierra que esa Revolución les entregó».

“No, no nos entendemos” ni nos entenderemos jamás con los que pretendan devolver a Cuba al estado de cosas que en 1953 llevó a lo mejor de la juventud cubana a asaltar dos cuarteles militares con más moral que armas. @DiazcanelB

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«Sólo una Revolución podía cambiar ese panorama, que cuatro años después del asalto se había agravado tanto que, en 1957, una organización religiosa como la que mencioné terminaba su encuesta con el reclamo de un cambio radical y definitivo en el país».
«Cambió Cuba, pero no cambiaron los afanes de poseerla del vecino poderoso, con la entusiasta colaboración de los halcones y los apátridas serviles del sur de la Florida».
«Voy a dar una cifra fresca para que juzgue el mundo: sólo en el último año, de marzo de 2018 hasta abril de 2019, el bloqueo nos provocó pérdidas por valor de 4 mil 343 millones de dólares.»
«Tras seis décadas de acoso a la más simple transacción cubana, las pérdidas acumuladas ahora alcanzan 922 mil 630 millones de dólares, considerando la depreciación del papel verde frente al oro.»
«El cerco se cierra cada vez más sobre nuestro país como en torno a Venezuela, Nicaragua y cualquier otra nación que se niegue a aceptar el plan imperial para su destino.»
«Hoy denuncio ante el pueblo de Cuba y el mundo que la administración de los Estados Unidos ha comenzado a actuar con mayor agresividad para impedir la llegada de combustible a Cuba.»
«Con crueles acciones extraterritoriales de bloqueo, hoy se trata de impedir por todos los medios el arribo a puertos cubanos de los tanqueros, amenazando brutalmente a compañías navieras, a gobiernos de los países donde están registrados los buques y a las empresas de seguro.»
«El plan genocida es afectar, aún más, la calidad de vida de la población, su progreso y hasta sus esperanzas, con el objetivo de herir a la familia cubana en su cotidianidad, en sus necesidades básicas, y acusar al Gobierno cubano de ineficacia. Buscan el estallido social.»

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«¡Qué poco nos conocen¡ ¿Cuándo acabarán de entender que la heroica familia cubana es capaz de enfrentar y resistir con dignidad los peores asedios y seguirse amando, aún en la distancia, porque nada ni nadie puede dividirla?»
«Ignorantes de la historia y los principios de la política exterior de la Revolución cubana, nos proponen negociar una posible reconciliación a cambio de que abandonemos el curso escogido y defendido por nuestro pueblo. Nos sugieren traicionar a los amigos, echar al cesto de la basura 60 años de dignidad.»
«No, señores imperialistas, no nos entendemos. Cuba, que conoce las distancias éticas y políticas entre esta administración estadounidense y los más nobles ciudadanos de ese país, no ha renunciado a su declarada voluntad de construir una relación civilizada con Estados Unidos, pero tiene que basarse en el respeto mutuo a nuestras profundas diferencias.»
«Cualquier propuesta que se aparte del respeto entre iguales NO NOS INTERESA.»
«Y en cuanto al pueblo norteamericano, están invitados permanentemente a Cuba. Nuestras puertas están abiertas. Vengan, vean y conozcan la realidad del país que les niegan visitar, en nombre de la libertad, derecho humano esencial que, según dicen, falta en Cuba y abunda allí.»
«Y al imperialismo, “ni tantico así”, frase del Che y enseñanza permanente de la Revolución.»
«Estos mensajes de la Cuba de principios políticos invariables, los llevaremos al Foro de Sao Paulo reunido en Caracas esta semana, para fortalecer la integración de las fuerzas de izquierda y su movilización frente a la ofensiva imperial que se ha propuesto quebrarnos, dividirnos, enfrentarnos.»
«Lo que hemos encontrado en nuestros recorridos por esta provincia y escuchamos en el discurso de su Primer Secretario, Federico Hernández, son resultados económicos y sociales importantes. El territorio mereció la sede por sus avances innegables.»
«Pero –siempre hay peros–, las autoridades del territorio reconocen que, aún con récords productivos importantes, están lejos de sus potencialidades.»
«No me cansaré de insistir en el deber de pensar como país, de espantar el egoísmo, la vanidad, la desidia, la chapucería, el “no se puede”.»
«Dejemos de creer y afirmar que la culpa es del otro, sin mirar antes qué estamos haciendo, creando, aportando, cada uno de nosotros.»
«Pretender que de repente la mentalidad se transforme a la velocidad máxima que pueden alcanzar nuestros trenes, podría sonar a utopía si no creyéramos en el pueblo y en sus reservas de moral y sus aspiraciones a un crecimiento con belleza.»
«Se aprecia un nivel de respuesta que entusiasma, pero no basta. Las circunstancias nos obligan hoy, como nos han obligado siempre, a imponerle un ritmo de avance superior a nuestras metas.»
«A exigir, a controlar, a desterrar la rutina y a verificar, en los hechos, si la fórmula que empleamos ayer es efectiva o hay que renovarla.»
«Debemos sancionar fuerte y oportunamente a los que no entiendan que hoy defender la Patria pasa por cuidar y proteger sus escasos bienes materiales.»
«Si el Gobierno se consagra a mejorar la vida de nuestros ciudadanos, Gobierno y ciudadanos deben impedir que se maltrate, ensucie, descuide, lo que tanto costó adquirir.»
«Para sostener esa y todas las medidas de beneficio social que sea posible, es preciso producir más y elevar la calidad de los servicios.»
«Nuevas medidas, propuestas por el pueblo, deberán aprobarse en las próximas semanas y meses.»
«Vamos por más no es una consigna. Es la traducción al lenguaje de gobierno de la respuesta política al enemigo: Con quienes quieren robarnos la tierra, la casa, las escuelas, los hospitales, los círculos infantiles, las playas, los puertos y aeropuertos…NO NOS ENTENDEMOS.»
«¡Trabajemos todos por hacer de cada día del almanaque un 26, de cada mes del calendario un julio, de cada compromiso un Moncada victorioso¡»
«El mundo verá lo que somos capaces de hacer y el mundo nos acompañará en nuestra resistencia. Es hora de hacer un nuevo y urgente llamado a su conciencia».

A lo largo de toda la isla,somos menos que los que diariamente deambulan por una gran ciudad.
Somos menos: un puñado de hombres sobre una cinta de tierra Batida por el mar.Pero Hemos construido una alegría olvidada. (Retamar)
Por esa alegría que seguimos construyendo

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«Vamos por más, porque todos somos Cuba y somos continuidad
¡Patria o Muerte Venecermos!
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Foto: Twitter
Foto: Twitter

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Toma la palabra Federico Hernández Hernández, miembro del Comité Central y primer secretario del Partido en Granma.
Señaló que el Día de la Rebeldía Nacional constituye una de las fechas más trascendentales de nuestra historia, pues valerosos jóvenes guiados por Fidel no dejaron morir al Apóstol en el año de su centenario.
Expresó, que ratificamos que Cuba continúa construyendo un socialismo con un pueblo más unido y combativo, que no teme a las amenazas del imperio.
Afirmó: Recordamos con orgullo el 26 de Julio del 2006. En esta histórica plaza de la Patria, el Comandante en Jefe Fidel Castro pronunció su último discurso en tan memorable fecha.
Señaló que el Día de la Rebeldía Nacional constituye una de las fechas más trascendentales de nuestra historia, pues valerosos jóvenes guiados por Fidel no dejaron morir al Apóstol en el año de su centenario.
«En la esfera social son significativos los avances, logrando indicadores favorables en la salud, la educación y el deporte y la cultura. No podemos dejar de mencionar que más de 3 500 hijos de esta tierra prestan servicios en más de 70 países, expresión de la solidaridad y fortaleza del capital humano creado por la Revolución Cubana.»
«Especial atención se le presta a la preparación para la defensa, dirigida a fortalecer la doctrina de guerra de todo el pueblo, así como al enfrenamiento de la subversión política e ideológica. La situación actual es compleja, pero estamos seguros que en las condiciones que sea triunfaremos.»
«La situación actual es compleja, pero estamos seguros que en las condiciones que sea triunfaremos  y a los pesimistas los convoco a ir a nuestra historia, la que ha demostrado que nada es imposible. Ahí está Cinco Palma, que cuando parecía que todo estaba perdido, un puñado de hombres con solo siete fusiles a cuesta, y Fidel con infinita fe en la victora expresa: "Ahora si ganamos la guerra".»

Foto: Cubadebate

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Presiden el acto político-cultural por el 66 Aniversario de los Asaltos a los Cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes en Granma, el General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba; Miguel Díaz-Canel Bermúdez, miembro del Buró Político del Partido, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros; José Ramón Machado Ventura, Segundo Secretario del Comité Central del Partido; el Comandante de la Revolución, Ramiro Valdés Menéndez, miembro del Buró Político del Comité Central del Partido; Esteban Lazo Hernández, miembro del Buró Político del Partido, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular.

Foto: Estudios Revolución

Presentes, miembros del Buró Político del Partido, el Secretariado y los Consejos de Estado y de Ministros; Federico Hernández Hernández, miembro del Comité Central y primer secretario del Partido en Granma; dirigentes del Partido, el Gobierno, la Unión de Jóvenes Comunistas, las organizaciones de masas, la Federación Estudiantil Universitaria, la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana, las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio del Interior.
Asisten también, Brigadas y Grupos de Solidaridad y Amigos de Cuba y una representación del patriótico, aguerrido y hospitalario pueblo de la provincia Granma.
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Todo listo en la Plaza de la Patria de para el Acto Político-cultural por el Aniversario 66 del Asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes.

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Foto: Endrys Correa Vaillant

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Al amanecer, la Plaza de la Patria de esta ciudad acogerá a miles de granmenses en la conmemoración central por el aniversario 66 de los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes.

La épica que despertó Céspedes en La Demajagua continúa en las heroicidades cotidianas de la Cuba actual.Foto: Ricardo López Hevia
Granma es la provincia donde cayó en combate el Héroe Nacional de Cuba José Martí, en Dos Ríos. Foto: Archivo de Granma



lunes, 3 de junio de 2019

Dos hermanos que hicieron, hacen y harán historia

Esos lazos invisibles que crean las causas comunes hicieron de esta combinación de caracteres una alianza especial para rescatar del vacío a los más olvidados. Autor: Adalberto Roque/ AP P
La relación de amor, respeto y admiración que unió a Fidel y Raúl transformó para siempre el destino de un país. ¿Qué hizo que estos dos revolucionarios decidieran andar de la mano por la vida?
No hay amor más enorme y trascendente que el que nace de la admiración de las enterezas del otro. Cuando dos personas se conocen con exactitud y devoción, se siguen, se apoyan y son capaces de poner sus virtudes personales al servicio de los ideales comunes —sin importar en qué es mejor uno o qué potencialidades tiene el otro—, se crea una combustión especial digna de encender cualquier utopía. Ese fue el destino de los hermanos Fidel y Raúl Castro Ruz, dos hombres que han liderado un pueblo con el empeño singular que cada uno ha puesto a la lucha.
Para algunos momentos, prevaleció el rol de Fidel como hermano mayor; en otros, la audacia de Raúl constituyó un motivo de liderazgo en la relación. Aunque la historia y la incuestionable vocación y aptitud de paladín de Fidel lo llevó a convertirse en símbolo de un país, la prueba inconfundible de las aptitudes de Raúl es la que lo señaló como el legítimo heredero del mandato de una nación que sabe reconocer cuando tiene delante a un hombre de bien. Su presencia imprescindible en la liberación de este país confirma que nadie lo merecía tanto como él, que siempre ha estado cerca del líder, como ese colega preciso con el que se requiere emprenderlo todo. Así lo ha confirmado el pueblo y los compañeros de lucha guerrillera y partidista.
Como buenos hermanos que saben quererse, no desperdiciaron públicas muestras de cariño en hacer valer el amor que se prodigaban. Sin embargo, esos lazos invisibles que crean las causas comunes hicieron de esta combinación de caracteres una alianza especial para rescatar del vacío a los más olvidados. Los hechos están al alcance de la memoria. Los testimonios no mienten, como tampoco falla la coherencia de lo que trasciende al tiempo.
«Es para mí un privilegio que, además de un extraordinario cuadro revolucionario, sea un hermano», dijo quien por décadas condujera sabiamente las riendas de Cuba. «Fidel es Fidel, todos lo sabemos bien. Fidel es insustituible y el pueblo continuará su obra cuando ya no esté físicamente», afirmó Raúl cuando en el 2008 asumió la responsabilidad de mandatario. «El Comandante en Jefe de la Revolución Cubana es uno solo», ratificó.

Amor con amor se paga

Pero toda la historia que se ha vivido tiene su inicio. Y siempre en los primeros capítulos  están las más importantes razones del libro. Raúl fue el cuarto hijo de la familia, después de Ángela, Ramón y Fidel. Luego vinieron Juana, Enma y Agustina. De entre los otros seis hermanos, el que siguió a Fidel en la lucha revolucionaria fue él. Y eso tiene su peso en la admiración que le profesó, en el cariño y los lazos de complicidad que los unieron. ¿Cómo no estar juntos si ambos corazones latían al mismo ritmo, cada cual con su intensidad?
Ya desde sus primeros años, Raúl dio muestras inconfundibles de apego a sus hermanos cuando los visitó en el colegio católico de los Hermanos de La Salle e insistió en quedarse aunque todavía no tenía edad escolar. Allí se fue «contagiando un poco» del carácter de Fidel o de las consecuencias de estar próximo a él, pues la dirección del centro le dijo a Lina y a Ángel que sus hijos eran «los tres bandidos más grandes que habían pasado por la escuela». Fidel sonreiría al recordar aquello.
Según el juicio de quienes conocieron al más chiquito de los varones, mientras se formaban en el colegio de Dolores de Santiago de Cuba, este sobresalía por su carácter vivo y travieso, le gustaban las burlas, y gastarle bromas al serio Fidel, quien le dio algún cocotazo, antes de que Ramón interviniera y restableciera el orden. «Raúl era entonces un poco malcriado, a veces yo tenía que regañarlo, pero Ramón era su defensor», contó el Comandante en Jefe en la famosa entrevista que concediera a Ignacio Ramonet.
Dicen también los vecinos de su natal Birán que Fidel heredó los rasgos del modo de ser de Don Ángel, en tanto Raúl se parecía más a Lina. Tal vez por eso la relación se complementaba muy similar a la de sus padres. La manera de ser del progenitor influyó en la manera de entenderse de sus hijos, pues este nunca interfería en sus hechos ni pensamientos. Lina corrió con la mayor parte de la educación de los muchachos, en la que incluyó enseñanzas de la ética de las Sagradas Escrituras.
Justo cuando Fidel se graduó con buenas calificaciones del Colegio de Belén en 1945, Raúl ingresó a esa institución. Pero solo permanecería allí hasta el siguiente año, por una queja que el director del Colegio enviara a su padre, quien lo sacó y lo puso a trabajar en el campo, donde ocupó diferentes obligaciones hasta que lo llevó a la oficina de la finca. Desde allí, supo que Raúl se preocupaba demasiado por la situación social de su entorno y pensó que lo mejor sería enviarlo a La Habana para que Fidel se encargara de él, le pidió «hacer de Raúl un hombre». Fidel asintió gustoso y se comprometió a encargarse personalmente de su educación.
«Cuando iba de vacaciones, escuchaba solo críticas de nuestros padres, les digo: “Denme la responsabilidad, yo me ocupo de él”, y entonces empecé. Él estaba por la libre allí. Más tarde, le di a leer algunos libros, le interesaron, le desperté el interés por el estudio y entonces concebí la idea de que él había perdido equis tiempo, que pudiera hacer estudios universitarios y había una vía, que era a través de la llamada carrera administrativa. No era muy difícil; si usted estudiaba esa carrera podía ingresar después a estudiar una carrera de letras, derecho diplomático y hasta abogado, algunas carreras. A mí se me ocurrió esa idea, convenzo a mis padres y él viene para La Habana. Pero ya yo, en esa época, me dedicaba a adoctrinar a todo el mundo», comentó Fidel.
El primer libro que Fidel le dio a leer fue El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, de Federico Engels. En ese entonces ya ejercía como abogado mientras Raúl estudiaba Administración y ya se había convertido en activista del movimiento estudiantil. Luego ingresó por su cuenta a las filas comunistas porque, como destacó su hermano, él «siempre tuvo criterios muy propios». «Raúl ya era bien de izquierda y, realmente, quien lo introdujo en las ideas marxistas-leninistas fui yo», arguyó.
En medio de las protestas por el golpe de Estado de Batista, ambos coincidieron en que la lucha armada era la única salida a la situación que se había creado.

Ideas compartidas

Aunque Fidel fue el organizador de la acción del Cuartel Moncada, la actuación de Raúl fue destacada por su hermano. Recién reclutado le fue asignada la toma del Palacio de Justicia. Y, aun cuando era un combatiente de fila, supo preservar la vida de sus compañeros.
«Raúl salva a esta gente y se salva él. Actuó rápido, con mucha velocidad: ve que el sargento aquel anda con una pistola, temblando, entonces le arranca la pistola y hace prisioneros a los que los tenían prisioneros a ellos; y después se retiran», narró Fidel reconociendo que nada de esto estaba previsto en el plan.
Es el primer moncadista en partir a México pues ya lo acusaban de poner bombas. Allí establece el contacto con la famosa María Antonia González, quien cedió su casa a los luchadores. Conoce también al Che.
Luego de la travesía del yate Granma, el espíritu de Raúl volvió a reanimar los planes de Fidel. Él conservó dos armas después del revés de Alegría de Pío, y el primero se apareció con cinco. De ahí la frase de que ese era arsenal suficiente para triunfar. Raúl reconoció bromeando después que en ese momento pensó que Fidel se había vuelto loco. Sin embargo, lo siguió.
Las virtudes de Raúl como soldado en esos momentos iniciales fueron resaltadas por Fidel, cuando el hoy General de Ejército atravesó la zona montañosa de la región oriental. «Con 50 hombres cruzó, fue el primer cruce del llano y lo hicieron perfecto, crearon el Segundo Frente Oriental, se desarrollaron y ya crearon columnas; Raúl tenía la facultad de nombrar comandantes», expresó.
No obstante, episodios como el ocurrido unos días después del desembarco, cuando se encaminaban a la Sierra Maestra, demuestran que Fidel nunca tuvo concesiones con él porque fuera su hermano. En aquel momento, al creer que este había violado su orden de silencio, dispuso que le entregara el mando del pelotón a Ramiro Valdés. Como el hecho tuvo lugar en el pelotón de Almeida, este valioso hombre aclaró lo sucedido y todo volvió a la normalidad.

Un dúo inseparable

Dentro del grupo estratégico de Fidel —lo que él llamó hombres muy seguros que llevaban la misma escuela adonde quiera que llegaban— señaló a Almeida, Raúl, al Che y a Camilo. «En cuanto se anunciaba algún peligro de invasión, Raúl para Oriente, Che para Pinar del Río, Almeida para el Centro y yo para La Habana, nos dividíamos los mandos», dijo. Fue a su hermano a quien dejó a cargo de todo Oriente mientras él se dirigía a La Habana en los primeros días de enero de 1959.
El 9 de febrero de ese año Fidel lo mandó a buscar y lo nombró segundo jefe militar del país. Antes, el 19 de enero, fue el responsable de ofrecer una conferencia de prensa en el Palacio Presidencial donde probó disímiles crímenes de la dictadura batistiana. Dos días después, con ovación frente al Palacio, el pueblo aprobó la propuesta de Fidel de que, de ser asesinado por el enemigo, Raúl fuese su sustituto en la dirección del Movimiento 26 de Julio. Sabía lo que hacía y él no fue hombre de andar confiando en cualquiera, menos para la conducción de su gran sueño.
Otros momentos de la historia los unieron en singular complicidad de estrategas. Ambos participaron en las conversaciones iniciales con los enviados soviéticos cuando la Crisis de los Misiles en 1962. Además, Raúl protagonizó buena parte de las relaciones entre Cuba y la antigua Unión Soviética. En ocasión de la zafra del 70, como en otras contiendas cañeras, las fuerzas militares encabezadas por Raúl apoyaron los proyectos que enarbolaba Fidel. Los planes de uno (muestra de disciplina y unión estratégica) eran siempre respaldados por toda la entrega del otro.
Así ha sido en otras cuestiones fundamentales para el país como la política migratoria, formulada fundamentalmente por Fidel pero implementada por Raúl. Igual ocurrió con el derrumbe del campo socialista, hecho que anticipó y se encargó de tomar medidas. Raúl, por su parte, se convirtió además en propulsor de la agricultura urbana y se hizo cargo de las conversaciones con los cuadros del país en los primeros años de la década de los 90, con el propósito de elevar la combatividad de los dirigentes del Partido y el Estado.
Nikolai S. Leonov, autor de Raúl Castro, un hombre en Revolución, y amigo personal del General de Ejército cubano, dice en su texto biográfico: «Si Fidel en todas las circunstancias ha sido el Comandante en Jefe, aquel (Raúl) se ha mantenido siempre como jefe de su Estado Mayor. El potencial de creación de Fidel es enorme, y la materialización de sus decisiones ha requerido no pocas tareas, en cuya puesta en práctica, desarrollo y control se ha destacado el talento de Raúl, su tenacidad, carácter ordenado y capacidad de trabajo».
Lo resume de otro modo: «Raúl Castro pertenece a la estirpe de estadistas que jamás ha aspirado a convertirse en primera figura del Estado o del Partido. Acogió el liderazgo de Fidel Castro con total naturalidad e infinita fe en él, y ha insistido siempre en destacar su excepcional papel en la Revolución Cubana. Juntos han formado una pareja inseparable, que multiplicó por diez las fuerzas de cada uno por separado. Algunos historiadores incluso los han comparado con Carlos Marx y Federico Engels».

Si a mí me pasa algo mañana, lo eligen a él

«Se sabe que en nuestro Partido y en nuestra Revolución no puede existir, ni existirá jamás, el familiarismo», expresó Fidel en el Informe Central al Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba, en el que Raúl fue electo Segundo Secretario por los muchos y demostrados méritos que lo convertían en merecedor de tal elección.
Otras acciones han dicho mucho de quien es Raúl y cómo siente por su hermano. Al proclamar que no habría otro Comandante en Jefe que no fuese él y pedir permiso para consultarle cualquier decisión; al jurar que el pueblo cumpliría con el legado fidelista, como lo proclamara en la Asamblea Nacional del Poder Popular el 3 de agosto de 1994:
«Porque tenemos una Revolución victoriosa, un pueblo heroico y un Comandante en Jefe que ha dado sobradas pruebas ante la historia, de lo que es capaz por su patria y su pueblo. Nadie como el Che lo ha definido mejor, cuando expresó: “Y si nosotros estamos hoy aquí y la Revolución Cubana está aquí, es, sencillamente, porque Fidel entró primero en el Moncada; porque bajó primero del Granma; porque estuvo primero en la Sierra; porque fue a Playa Girón en un tanque; porque cuando había una inundación por allá y hubo hasta pelea porque no lo dejaban entrar. Por eso nuestro pueblo tiene esa confianza tan inmensa en su Comandante en Jefe, porque tiene, como nadie en Cuba, la cualidad de tener todas las autoridades morales posibles para pedir cualquier sacrificio en nombre de la Revolución”. ¡Así pensaba el Che, así pienso yo también!».
Al ser interrogado sobre la sucesión del mandato en Cuba, Fidel respondió al periodista Ignacio Ramonet: «a mi juicio, y lo puedo reiterar, la persona que tenía más autoridad, más experiencia y más capacidad para ejercer el papel de sustituto era Raúl. Ya le conté cómo cayó prisionero en el Moncada y cómo invirtió la situación, cómo organizó la columna que se separó allá en el Segundo Frente, e hizo un trabajo excelente como organizador militar y político realmente. Después, su misión en las Fuerzas Armadas; ha sido un educador, un formador de hombres, y con mucha ecuanimidad y mucha seriedad. Es la persona que aún hoy tiene el máximo de autoridad, y la gente tiene una gran confianza en él».
Agregó además: «Si a mí me pasa algo mañana, con toda seguridad que se reúne la Asamblea Nacional y lo eligen a él, no le quepa la menor duda. Se reúne el Buró Político y lo eligen», ratificó el hermano mayor que un día acogió la guía y formación del menor.
Más allá de todo, sus pensamientos y acciones son el resultado de una frase pronunciada por Fidel pero que resume la ideología de una estirpe revolucionaria:
«La Revolución no se basa en ideas caudillistas, ni en culto a la personalidad. No se concibe en el socialismo un caudillo, no se concibe tampoco un caudillo en una sociedad moderna, donde la gente haga las cosas únicamente porque tiene confianza ciega en el jefe o porque el jefe se lo pide. La Revolución se basa en principios. Y las ideas que nosotros defendemos son, hace ya tiempo, las ideas de todo el pueblo».
Fidel y Raúl, inseparables hermanos de lucha. Foto: Andrew St. George
Bibliografía:
Cien horas con Fidel, Ignacio Ramonet, Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, La Habana, Cuba, 2006
Raúl Castro, un hombre en Revolución, Nikolai S. Leonov, Editorial Capitán San Luis, La Habana, Cuba, 2015
(Juventud Rebelde
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