Por Aleida Godínez
Solidaridad Con Cuba Gladis Marín que da cuenta de la estrepitosa huida del traidor Hubert Matos cuando se disponía a iniciar una conferencia que impartiría en la Escuela de derecho a las 2 de la tarde y en la que el suponía encontraría un público interesado en crucificar a Cuba.
Es de suponer, que el tipo, que recorre el mundo con sus matones acuesta, haya decidido a última hora atender los retorcijones abdominales que se le presentaron cuando recibió la noticia de que, entre el público, estaba sentada la juventud chilena, esa que un día sacudió a la dictadura de Pinochet, la que tenía de antemano preparado un guión que el terrorista manzanillero -lástima que Manzanillo sea una ciudad cubana- no podría responder.