Guayacán es el nombre común con el que se conoce a varias especies de árboles nativos de América, pertenecientes a los géneros Tabebuia, Caesalpinia, Guaiacum y Porlieria. Todas las especies de guayacán se caracterizan por poseer una madera muy dura. Es justamente por esa característica que reciben el nombre de guayacán, aun cuando no guarden relación de parentesco entre sí.
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miércoles, 8 de enero de 2020

Y en eso llegó Fidel

La unidad sigue siendo la principal fortaleza de la Revolución, como expresara Fidel hace 61 años. Foto: Archivo de Granma

Cuando Fidel y su aguerrida tropa de barbudos, curtidos en la guerra contra las huestes de la dictadura, irrumpieron en los predios de Columbia el 8 de enero de 1959, culminaba una ardua etapa de la gesta de liberación nacional y comenzaba un esperanzador e inédito capítulo de la historia patria


Cuando Fidel y su aguerrida tropa de barbudos, curtidos en la guerra contra las huestes de la dictadura, irrumpieron en los predios de Columbia el 8 de enero de 1959, culminaba una ardua etapa de la gesta de liberación nacional y comenzaba un esperanzador e inédito capítulo de la historia patria.
Los símbolos estaban a la vista. El pueblo volcado a las calles; el reencuentro con el yate Granma en el puerto de La Habana, la decisión del líder de no transitar por las avenidas de la urbe en uno de los autos de último modelo abandonados por la tiranía en el Palacio Presidencial para hacerlo de pie en un yipi a cielo descubierto, las palomas posándose en la tribuna y sobre los hombros del Comandante.
Él, sin embargo, tenía plena conciencia de que todo en lo adelante sería mucho más difícil, pero era posible sortear los obstáculos y avanzar hacia la conquista de toda la justicia posible, sobre la base de un principio que hoy sigue siendo una de las principales fortalezas del proceso de transformaciones revolucionarias.
De ello habló 30 años después, durante la conmemoración de la entrada triunfal de la Caravana de la Libertad en la capital: «Recuerdo que aquella noche la preocupación fundamental nuestra era la cuestión de la unidad de las fuerzas revolucionarias, evitar que surgieran divisiones y enfrentamientos entre los que habían luchado contra la tiranía; evitar conflictos y divisiones en el seno de nuestro pueblo, porque fueron precisamente los conflictos y las divisiones los que, de acuerdo con el pensamiento martiano, hicieron imposible la victoria en la Guerra de los Diez Años; y fueron las divisiones a lo largo de nuestra historia las que habían hecho muy difícil el triunfo pleno de la independencia en nuestra patria».
Sesenta y un años después, la continuidad de la obra lidereada por él y protagonizada por generaciones sucesivas es un hecho. Como lo es también la imagen con que un testigo excepcional de aquella jornada, el Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque, describió la intensidad del momento: «Es como si un volcán estremeciera el espacio de Columbia. La muchedumbre grita enardecida: “¡Fidel! ¡Fidel! ¡Fidel!”».
FIDEL CUMPLIÓ CON LA PALABRA EMPEÑADA
El Jefe de la Revolución y sus caravanitas descansaron unas pocas horas tras haber entrado a Matanzas el 7 de enero por Los Arabos y recorrer después Colón, Perico, Jovellanos, Limonar y la cabecera provincial. Temprano en la mañana no siguió a la capital, desvió el rumbo hacia Cárdenas, para cumplir la palabra empeñada con el líder estudiantil José Antonio Echeverría, asesinado el 13 de marzo de 1957. Fue hasta su tumba a depositar una ofrenda floral, y a su casa natal, donde sostuvo una íntima conversación con su familia.
En Matanzas afirmó: «Se acabaron los politiqueros, los esbirros, los dictadores». Este 7 de enero, 61 años después de las primeras horas de aquella auténtica Revolución y más unidos que nunca, jóvenes de la provincia rememoraron el paso de la Caravana de la Libertad, que hizo su entrada, como entonces, por Los Arabos. Allí fueron reconocidos varios combatientes de la Caravana de 1959 y un grupo de jóvenes recibieron el carné de la ujc. El resto de los territorios reeditó la gesta, y en Matanzas representantes de varias generaciones, encabezados por las autoridades del Partido y del Gobierno, recordaron el trascendental hecho. Los caravanitas de hoy siguieron los pasos de Fidel y rindieron tributo a José Antonio.
(Granma)


lunes, 25 de noviembre de 2019

Tres claves del Partido de Fidel

Tres de las claves que sostienen ese fabuloso instrumento político que es el Partido son la unidad, el ejemplo y el sacrificio, entre otras, así lo confirman historiadores, filósofos, escritores y periodistas notables




Como nos han enseñado Fidel y Raúl, en nuestra sociedad y en nuestro Partido debe imperar un principio: el ejemplo, que se traduce en mérito, capacidad, modestia. Foto: Archivo de Granma
La gran obra de Fidel, dice el teólogo brasileño Frei Betto, es la Revolución Cubana, que no empezó el 1ro. de enero de 1959, sino mucho antes, y que no ha concluido. Pero la espina dorsal de ese monumental proyecto, levantado a escasas 90 millas del imperio más poderoso de la Historia, no se explicaría sin su Partido.
Lo confirman historiadores, filósofos, escritores y periodistas notables, que destacan, entre otras, tres claves que sostienen ese fabuloso instrumento político.
UNIDAD
La obsesión de Fidel fue la unidad. Era tímido, casi pedía permiso para ser quien fue, «a pesar de toda su genialidad, de toda la historia que encarna», lo describe Frei Betto. Se transmutaba cuando tenía ante sí un desafío o cuando explicaba a multitudes «el arte de construir una correlación de fuerzas social, política y militar que permita transformar las condiciones actuales de la lucha haciendo posible en el futuro lo que en el momento presente aparece como imposible», añade la socióloga chilena Marta Harnecker.
Entendió, como pocos, que la unidad no se logra solo con prédica, sino con actos, y que para ello hay que estar dispuesto a todo. «Puso el pecho a las balas cuando vino la invasión –recuerda el escritor uruguayo Eduardo Galeano–, enfrentó a los huracanes de igual a igual, de huracán a huracán, sobrevivió a 637 atentados, y no fue por hechizo de Mandinga ni por milagro de Dios que esa nueva patria pudo sobrevivir a diez presidentes de los Estados Unidos (en la actualidad, 12), que tenían puesta la servilleta para almorzarla con cuchillo y tenedor».
Para enfrentar a fuerzas tan poderosas como el imperialismo estadounidense y las oligarquías locales, la tarea principal de un revolucionario de estos tiempos, advertía una y otra vez Fidel, era la unidad de las fuerzas revolucionarias. Solo después de realizar un esfuerzo en este sentido, debía plantearse un esfuerzo más amplio. Sin embargo, no fue rígido en ese objetivo, aclara Harnecker. Cuando no lograba esa meta en forma inmediata, el líder de la Revolución Cubana no se detuvo en el avance hacia la unidad más amplia. Insistía en que «no deberíamos empezar por ponernos metas máximas, sino mínimas».
Pero de todas las hazañas de Fidel, uno de sus más importantes legados fue la creación del Partido, el principal instrumento para la unidad. Sabía que toda revolución es una guerra y para enfrentarla en mejores condiciones hay que «tener un comando único que sea capaz de orientar los combates, definiendo claramente cuál es el enemigo estratégico y el enemigo inmediato, la forma que debe adoptar la lucha, la situación actual en que ella se encuentra y la política a seguir para ganar cada vez más adeptos contra ese enemigo inmediato», afirma Marta Harnecker al reflexionar sobre el legado político del Comandante en Jefe, en lo que sería probablemente uno de los últimos textos de la teórica marxista latinoamericana.
El 3 de octubre de 1965 marca la fundación del primer Comité Central del Partido Comunista de Cuba (pcc) y la consolidación del instrumento político de la unidad. En el acto solemne, Fidel leyó la carta de despedida de Ernesto Che Guevara, que tuvo doble simbolismo: el Guerrillero Heroico iba a continuar el proyecto revolucionario en «otras tierras del mundo (que) reclaman el concurso de mis modestos esfuerzos»; era, además, el mensaje que enviaba un arquetipo de comunista, que en otra misiva a Fidel, ese mismo año, le había escrito:
«El Partido y cada miembro del Partido debe ser vanguardia… La moral de un comunista es su galardón más preciado, debe conducir el cuidado de la moral individual…» (carta del Che a Fidel, el 26 de marzo de 1965, antes de salir a su misión internacionalista en el Congo).
Si la clave de ese Partido de vanguardia era la unidad, la inclusión tenía que ser su esencia. «No hay sector revolucionario, social, que no esté representado», explicaría Fidel al fundar el Comité Central, e insistiría en que la Revolución tenía que estar por encima de todo lo que cada militante había hecho en el pasado. Lo importante era lo que todas esas fuerzas hicieran juntas en el porvenir. Por eso, añade Harnecker, el líder cubano no «cobró derechos de autor y, a pesar de que el Movimiento 26 de Julio era reconocido por la inmensa mayoría del pueblo como el artífice de la victoria, él abandonó entonces la bandera de su movimiento para asumir la bandera de la Revolución».
El propio Fidel explicaría que de la unión y de la idea, de la unidad y la doctrina, en el crisol de un proceso revolucionario, «se ha formado este Partido. Y por esas dos cosas tendremos que velar siempre, porque son nuestros pilares fundamentales».
EL EJEMPLO
Al Partido Comunista de Cuba le fue asignado el objetivo de asegurar y defender la Revolución de todo el pueblo, con la participación y organización de sus trabajadores, campesinos, técnicos, profesionales, estudiantes y en general con la juventud rebelde.
La lógica de organizar el poder del pueblo estuvo muy vinculada con la de hacer fracasar cualquier intento de golpe de Estado, invasión o asedio, lo que se probaría a lo largo de más de medio siglo, frente a las reiteradas agresiones del imperialismo y frente al bloqueo económico, que habría hecho caer a cualquier gobierno que no contara con la inmensa mayoría del pueblo organizado.
«Pero ese Partido no habría sobrevivido sin un componente moral, el ejemplo», asegura el intelectual mexicano Pablo González Casanova.
Cuba fue y es el único país que mantiene su proyecto socialista de un «mundo moral», o de «otro mundo posible», como se acostumbra decir, o de «otra organización del trabajo y la vida en el mundo», añade González Casanova.
Muchas veces se escuchó a Fidel hablar al respecto: «En nuestra sociedad y en nuestro Partido debe imperar un principio: el ejemplo, que se traduce en mérito, capacidad, modestia». Que el Partido jamás pierda su virtud, ese respeto afectuoso, ese respeto fraternal y ese cariño que sienten por él las masas, fue el mayor de los anhelos de Fidel. Que sea sacrificio y trabajo, abnegación, honor, «pero que no sea jamás privilegio», valoraría Fidel en 1974, al hablar ante la Asamblea de Balance del pcc en la provincia de Oriente.
Tanto la práctica de la confrontación como la de la concertación implican medidas de organización de la moral, de la conciencia y de la voluntad colectivas, y eso es el Partido que organiza Fidel, asegura Pablo González Casanova.
El Partido Comunista cubano hizo un claro planteamiento de que la concertación puede darse en medio de conflictos y en medio de una lucha de clases, que sigue incluso cuando parecen predominar los consensos. «La experiencia de Cuba a ese respecto es inmensa, y no solo en defensa de su propia Revolución y por los variados enfrentamientos y acuerdos con Estados Unidos, sino por haber participado en la guerra de Angola contra el ejército del antiguo país colonialista y racista de África del Sur –el más poderoso del continente–, y tras haber ayudado a su derrota, y haber logrado que se sentara en la mesa de negociaciones hasta llegar a un compromiso de paz», concluye González Casanova.
EL SACRIFICIO
«Tenía un sentido del honor caballeresco, basado en el sacrificio», dice el escritor uruguayo Eduardo Galeano. El revolucionario y pensador cubano, exministro de Educación y de Cultura de Cuba, Armando Hart, interpretó esa abnegada vocación del Partido como valores que no pueden deslindarse de la vida de su principal líder:  «Ese hombre que concibió, encabezó y ha defendido inteligentemente y sin vacilación alguna, la obra gigantesca de la Revolución Cubana, estaba llamado a ser un elevadísimo y poco común ejemplo de ética, cultura, seguridad, experiencia y firmeza de principios: todo ello en una sola pieza».
En fecha tan temprana como 1962, mientras concluía la Séptima Reunión Nacional de Escuelas de Instrucción Revolucionaria, el líder cubano subrayó: «El Partido no es prebenda. El Partido es sacrificio. Al Partido no se va a buscar nada. Ante todo, enseñemos a cada revolucionario que en el Partido se entra para darlo todo…».
Y el 14 de marzo de 1974, en la Asamblea de Santiago de Cuba antes citada, añadiría:
«El Partido debe tener autoridad ante las masas, no porque sea el Partido, o porque tiene el poder, o porque tiene la fuerza o porque tiene la facultad de tomar decisiones. El Partido debe tener autoridad ante las masas por su trabajo, por su vinculación a esas mismas masas, por sus relaciones con las masas; el Partido en las masas, el Partido con las masas, pero jamás por encima de ellas...».
Y concluía: «...Que el Partido jamás pierda esa virtud, que el Partido jamás pierda ese respeto afectuoso, ese respeto fraternal y ese cariño que sienten por él las masas, que el Partido sea sacrificio, que el Partido sea trabajo, que el Partido sea abnegación, que el Partido sea honor, pero que no sea jamás privilegio».

(Granma)

miércoles, 24 de abril de 2019

QUÉ HIZO FIDEL CASTRO EN NUEVA YORK, HACE 60 AÑOS

Después de estar preparando su intervención para el evento de Buenos Aires durante toda la madrugada del 24 de abril, en horas de la mañana, Fidel inaugura las operaciones del día en la Bolsa de Café y Azúcar en el distrito financiero de Wall Stret. 
Pasada las diez y media de la mañana, el subjefe de la policía del Bronx recibe una llamada que Fidel se dirige hacia el parque zoológico. Frente a la jaula de los tigres, Fidel, inesperadamente, salta sobre la baranda divisoria para admirar de cerca al hermoso felino. Es un ejemplar adulto. El director del Zoológico, que lo acompaña se inquieta, y le dice —Please... Mister Castro.
Ya de retirada dos muchachas de habla española, una rubia y otra castaña, irrumpieron a través del cordón de guardianes cubanos y estadounidenses e insistieron en besar a Fidel. Luego entró en la cafetería del parque y aceptó un perro caliente que le brindó un niño, bebió un refresco y, por último, ingirió un helado de fresa con barquillo.
Desde las primeras horas del atardecer del 24 de abril, el neoyorquino Parque Central se ha estado llenando con personas que quieren participar en el gran acto con Fidel. En su mayoría, son latinoamericanos emigrados por razones económicas, exiliados por razones políticas o perseguidos por las dictaduras imperantes en muchos países de América.
Fidel comenzó sus palabras dirigidas a cubanos, latinoamericanos y norteamericanos y significó que el valor del acto radicaba en las personas que están presentes, no solo cubanos sino dominicanos, puertorriqueños, mexicanos, centroamericanos, en fin latinoamericanos y norteamericanos. También lanzó un reto: “¡Qué vengan los dictadores de América! ¡Qué vengan aquí y convoquen al pueblo! ¡Que vengan aquí y convoquen a sus propios compatriotas! ¡Qué vengan aquí y le hablen a la opinión pública de los Estados Unidos y de la América entera! ¡Qué vengan a comparecer ante todas las asociaciones de periodistas que quieran preguntarles acerca de todas las cosas de su país! ¡Que vengan a ver si reúnen pueblo!” (Bohemia, No. 18, 3 de mayo de 1959, p. 86).
También consideró el basamento filosófico que conforma el ideario de la Revolución cubana y analizó el dramático pasado de los pueblos latinoamericanos que habitan tierras donde nunca se ha aplicado la justicia.


Eugenio Suarez Perez,
Oficina de Asuntos  Históricos del  Consejo de Estado

domingo, 27 de enero de 2019

Las mujeres cubanas rendirán homenaje a Fidel y Vilma

Dedicarán a Fidel y Vilma X Congreso de la FMC

El X Congreso de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) se celebrará del 6 al 8 de marzo próximos, La Habana, y contará con la presencia de unas 360 delegadas y 40 invitados.

La cita de las federadas cubanas estará dedicada al Comandante en Jefe de Fidel Castro Ruz y a la eterna presidenta de la organización Vilma Espín Guillois, así como al aniversario 150 y 60 del inicio de las Guerras de Independencia, del triunfo de la Revolución Cubana, respectivamente, y a las jóvenes cubanas.

Teresa Amarelle Boué, miembro del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y secretaria general de la FMC, en conferencia de prensa destacó que, como parte del evento, durante el primer día, se trabajará en cuatro comisiones.

De acuerdo con la dirigente femenina, se analizará el papel de la organización y su función movilizadora en el contexto de la actualización del modelo económico, la igualdad de género en familia y sociedad, la juventud como garantía de la continuidad de la FMC, y las cuestiones del funcionamiento.
Dedicarán a Fidel y Vilma X Congreso de la FMC

Durante el X Congreso de la FMC se realizará una conferencia sobre la actualización del modelo económico cubano y a la implementación de los lineamientos, además de intercambios entre las delegadas provinciales y capitalinas.

El 7 de marzo se efectuará una sesión plenaria en el Palacio de Convenciones, la discusión del informe central, la presentación del Comité Nacional de la FMC y el reconocimiento a las provincias vanguardias y destacadas, y el día 8 se hará una declaración de solidaridad con las féminas del mundo a propósito del Día Internacional de la Mujer, además de la clausura del evento femenino.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Rendirán homenaje a Fidel Castro en Jornada Continental en Uruguay



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