Guayacán es el nombre común con el que se conoce a varias especies de árboles nativos de América, pertenecientes a los géneros Tabebuia, Caesalpinia, Guaiacum y Porlieria. Todas las especies de guayacán se caracterizan por poseer una madera muy dura. Es justamente por esa característica que reciben el nombre de guayacán, aun cuando no guarden relación de parentesco entre sí.
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jueves, 17 de mayo de 2018

El joven abogado que nunca les falló a los campesinos




Fidel nunca perdió de vista las necesidades del sector campesino, olvidado por todos los gobiernos anteriores. Foto: Korda, Alberto
Miseria, desalojos, hambre, invisibilidad… No puede describirse de otra manera la realidad del campesinado cubano antes de aquel enero de libertad, que barrió de un golpe tanta ignominia, que desterró para siempre de los campos el letargo de quien sufre silenciado.
«…Cien mil agricultores pequeños, que viven y mueren trabajando una tierra que no es suya, contemplándola siempre tristemente como Moisés a la tierra prometida».
Así denunciaba un joven abogado que con férrea moral y principios inconmensurables daba el pecho a los tiranos, para hablar por aquellos que habían sido privados de su voz. Corría el 16 de octubre de 1953, cuando al cambiar su postura de acusado por la de acusador, Fidel emitía su alegato o más bien, la más fidedigna, desafiante y transparente fotografía de la Patria.
Describían sus palabras los motivos que lo llevaron, junto a una tromba de valiosa juventud hasta los muros del Moncada, y entre esas razones poderosas destacaba la indigna y pisoteada existencia de las familias campesinas. La ausencia total de los más elementales derechos y el extremo irrespeto a la condición humana, marcaban por entonces el día a día de quienes habitaban las zonas rurales de la Isla.
«…Quinientos mil obreros del campo que habitan en los bohíos miserables, que trabajan cuatro meses al año y pasan hambre el resto compartiendo con sus hijos la miseria».
Sabiendo irrefutables sus verdades, continuaba el joven abogado desenmascarando las llagas que siglos de explotación y sucesivas tiranías habían causado en el más humilde sector del pueblo cubano.
«El ochenta y cinco por ciento de los pequeños agricultores cubanos está pagando renta y vive bajo la perenne amenaza del desalojo de sus parcelas. Más de la mitad de las mejores tierras de producción cultivadas está en manos extranjeras».
Si a eso sumamos que «el de la tierra» fue descrito en ese histórico alegato como uno de los problemas más acuciantes del país, y que de las cinco leyes concebidas en el Programa del Moncada, la segunda de ellas estaba dirigida precisamente a conceder «la propiedad inembargable e intransferible de la tierra a todos los colonos, subcolonos, arrendatarios, aparceros y precaristas que ocupasen parcelas de cinco o menos caballerías de tierra (…)», era indiscutible entonces la profunda conciencia del movimiento revolucionario acerca de la situación de los campesinos.
Y aquel joven y la pléyade de orgullosos continuadores de Martí que lo secundó cumplieron su palabra. Cuando el triunfo definitivo vibró entre los gritos de júbilo del pueblo, nació también una nueva era para los hombres y mujeres del campo.
Jamás volverían las vejaciones, su dignidad les fue devuelta y desde entonces, cada paso que dio el proceso revolucionario, fue también por ellos.
MOMENTOS INOLVIDABLES PARA EL CAMPESINADO
- 17 de mayo de 1959: Se firma la Ley de Reforma Agraria, devenida en la más radical de esos primeros años. Otorgó el derecho de propiedad sobre la tierra a quien la trabajase, lo cual permitió convertir en dueñas legítimas de sus tierras a más de 100 000 familias campesinas.
- 27 de agosto de 1959: Fidel inaugura el I Congreso Nacional de la Educación Rural. Se celebró en la escuela politécnica José Martí, de Rancho Boyeros, y fue auspiciado por la dirección del Colegio Nacional de Maestros Normales y Equiparados. En este evento se propuso la creación de 10 000 aulas rurales.
- 17 de mayo de 1961: Quedó constituida la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), organización que representa los intereses del campesinado cubano.
- 22 de diciembre de 1961: Cuba es declarada territorio libre de analfabetismo. Más de 700 000 cubanos fueron alfabetizados, la mayoría de ellos residentes en los campos del país.
- 17 de julio de 1963: Se dio a conocer la creación de la Facultad Obrero-Campesina «Julio Antonio Mella», en la Universidad de La Habana. Esta iniciativa abarcó a todo el país, y permitió que miles de obreros y campesinos alcanzaran el bachillerato.
- Octubre de 1963: Se promulga la Segunda Ley de Reforma Agraria, que liquidó casi totalmente la propiedad y el régimen de explotación asalariada de la burguesía.
- Del 17 al 22 de diciembre de 1975: El Primer Congreso del Partido discute la cuestión agraria y las relaciones con el campesinado, con el análisis de la transformación revolucionaria del campo cubano y de las relaciones de producción.
 - 2 de junio de 1987: Surgió el Programa Integral de Atención a las Regiones Montañosas, más conocido como Plan Turquino. Esta iniciativa permitió elevar el nivel de vida de las personas residentes en esas áreas.

Sin el concurso comprometido del campesinado no se puede hablar de desarrollo en Cuba. Foto: Endrys Correa Vaillant

UN SECTOR QUE SE DIGNIFICÓ JUNTO A LA REVOLUCIÓN
- La salud llegó hasta las zonas más intrincadas a través del programa del médico y la enfermera de la familia. Ello permitió disminuir paulatinamente las altas tasas de mortalidad infantil que se reportaban en esas áreas.
- La construcción de escuelas rurales permitió el libre acceso a la educación de las familias campesinas. Programas como el de la Batalla de Ideas dotaron a esos planteles de medios tecnológicos para elevar la calidad de la enseñanza.
- Once congresos campesinos se han desarrollado al calor de la Revolución, como muestra de que este sector camina de la mano del desarrollo social.
Estos cónclaves tuvieron su antecedente en el Congreso Campesino en Armas, que tuvo lugar el 21 de septiembre de 1958.
- El campesinado cubano tiene un alto nivel de representatividad en los órganos de gobierno a todos los niveles, incluido el Parlamento, constituido recientemente.
- Constituyen un sector protagónico en el perfeccionamiento y consolidación de nuestro modelo económico.
¿POR QUÉ ARTEMISA MERECIÓ LA SEDE POR EL 17 DE MAYO?
- Los afiliados de la ANAP en Artemisa no solo aportan más del 70 % de la producción agrícola del territorio, sino que además poseen un fuerte peso en el abastecimiento de la capital del país.
- En el territorio, la organización cuenta con 17 701 asociados. Hay  30 cooperativas de producción agropecuaria y 106 de créditos y servicios.
- De acuerdo con los objetivos emanados del XI Congreso de la organización, han crecido allí en 534 asociados; se han sumado más mujeres, que representan el 20 % del campesinado y se encuentran vinculadas a 136 brigadas FMC-ANAP.
- Unos 610 jóvenes militan en 102 comités de base; crecieron en las Brigadas Juveniles Campesinas y las Técnicas Juveniles.
- Sobresalen la labor de conjunto con las comunidades, la atención a médicos y enfermeras de la familia; el apoyo en la reparación y embellecimiento de consultorios, bodegas, paradas de ómnibus, escuelas; y el fortalecimiento del quehacer con los niños mediante la participación en los círculos de interés propuestos por la organización.
- Han potenciado la creación de campiñas pioneriles, casas de tradiciones campesinas, sitiales y salas de historia, vallas de identificación y secuencias de vallas. Se han asegurado las condiciones de trabajo en las diferentes instancias de dirección, sobre todo en las sedes municipales, que están listas para declararse aniversario 60 del Congreso Campesino en Armas.
- Desde el 3 de enero último ya habían cumplido y sobrecumplido el autofinanciamiento de la organización, y el compromiso contraído con el aporte a la Patria.
- Al cierre del primer trimestre sobrecumplieron las ventas contratadas con el Estado: entre viandas, hortalizas, granos y frutales superaron las 34 400 toneladas. En tanto, destaca la producción de miel de abejas, que estuvo por encima del doble de lo previsto, y sobrepasaron además lo pactado en la leche, así como en la carne vacuna y porcina, y los huevos.

miércoles, 17 de mayo de 2017

Nuestro derecho a la tierra es irrenunciable


El periódico Granma conversa con Rafael Santiesteban Pozo, presidente de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), en ocasión del Día del Campesino en Cuba
Rafael Santiesteban Pozo, presidente de la ANAP. Foto: Jose M. Correa
Hace hoy 58 años, en una casa de un campesino humilde de La Plata, en la Sierra Maestra, el Comandante en Jefe Fidel Castro firmó la primera Ley de Reforma Agraria. A pocos meses del triunfo revolucionario, las tierras del país se redistribuyeron en beneficio de más de 100 000 familias campesinas y los grandes latifundios se convirtieron en las granjas del pueblo. Desde entonces, cada 17 de mayo, Cuba celebra el Día del Campesino.
El 17 de mayo de 1946, el campesino Niceto Pérez fue asesinado por un terrateniente que intentaba echarlo de su pequeña finca María Luisa, en Guantánamo, para apropiarse del terreno. El crimen no era el único drama en el campo. Según la revista Carteles, con edición del 13 de abril de 1959, la familia campesina cubana se alimentaba básicamente de arroz y frijoles. Por sus bajos ingresos solo el 11 % de los campesinos tomaba leche; el 4 % comía carne; y el 2 %, huevos. Por su parte, el investigador Ernesto Limia, en un artículo publicado en Cubadebate, refiere que los latifundios estadounidenses dominaban el 55 % de la superficie total de Cuba.
Con la firma de Fidel en aquel bohío de La Plata, terminaron el desalojo, el tiempo muerto, el hambre y la muerte, hasta entonces inseparables compañeros del campo.
En 1961, también el 17 de mayo, se crea la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), organización que en los últimos 56 años «ha acompañado y apoyado al campesinado cubano en la noble faena de producir los alimentos del pueblo», comenta al periódico Granma Rafael Santiesteban Pozo, miembro del Consejo de Estado y presidente de la ANAP.
Hoy más de 2 millones 400 000 hectáreas de la tierra cultivable del país están en manos de campesinos y cooperativistas, agrupados en 3 322 organizaciones de base de la ANAP, con 378 000 asociados al proceso productivo. Más del 50 % de los productos que se venden en los mercados agropecuarios estatales de oferta y demanda son tributados por los trabajadores de las tierras de Cuba.
Estas cifras continúan en ascenso, asegura Santiesteban. Por eso, «podemos afirmar que la Asociación arriba hoy a su aniversario 56 llena de fuerza, con aportes importantes en los principales renglones productivos, además de significativas mejoras en el funcionamiento de las cooperativas», añade.
Bajo la consigna Continuidad, historia y compromiso, la ANAP «mantiene en este nuevo aniversario los principios fundacionales que nos encomendara el Comandante en Jefe y la dirección de la Revolución, y que tanto nos enorgullecen: atender, representar, orientar y aglutinar al campesinado cubano».

TRABAJAR EN CONJUNTO ES LA PRIORIDAD
La vinculación con la base de la organización es fundamental para alcanzar mejores resultados. «Para avanzar es necesaria la participación activa de todos. También, el trabajo conjunto entre quienes integran la dirección y el campesinado. Por ello, nos hemos propuesto atender directamente a los productores y conocer cómo desarrollan su trabajo y bajo cuáles condiciones», asegura el presidente de la organización.
Para ello la dirección de la ANAP realizará controles integrales y visitas especializadas a lo largo de todo el año, y dará más responsabilidades y tareas dirigidas a los miembros que integran los comités provinciales y municipales de la organización.
Intentará lograr un mejor funcionamiento de la dirección en las organizaciones de base, a través de intercambios sistemáticos y la socialización de las mejores experiencias.
Santiesteban añade otra prioridad en este aniversario 56 de la organización: la alianza con organismos, organizaciones e instituciones que tienen influencia en las comunidades campesinas.
«Queremos destacar el trabajo de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), que ha tenido una vinculación intensa con el campesinado en los últimos meses, como parte de las actividades previstas por el aniversario 55 de esa organización», comenta.
Gracias a la UJC se han fortalecido las brigadas juveniles de campesinos, debido a la atención y seguimiento que dan al trabajo de las nuevas generaciones que laboran en los campos de Cuba. «En los meses de febrero y marzo se desarrollaron activos integrales de jóvenes campesinos que reunieron a muchos y lograron un mayor apego a las principales ramas productivas», comenta.
Por otro lado, se han ampliado los círculos de interés para los pioneros con temas afines al desarrollo agropecuario. Estos espacios son parte de la formación vocacional que la ANAP está promoviendo desde edades tempranas, coordinadas con el Ministerio de Educación y la Organización de Pioneros José Martí. Es otra de las vías para seguir estimulando la formación de las nuevas generaciones.
Uno de los logros de la ANAP en este aniversario 56 ha sido el incremento de la presencia de jóvenes en las filas de la organización, cuya cifra ascendió a 29 000 afiliados, la mayor de los últimos años.
Es también significativa la incorporación femenina a la actividad agrícola en las más de 3 000 organizaciones de base pertenecientes al movimiento, las que tienen el privilegio de contar entre sus miembros con más de 68 000 mujeres, lo cual constituye una fortaleza de cara a las tareas presentes y futuras de los anapistas, asegura el dirigente campesino. «En ello ha influido significativamente nuestro vínculo con la Federación de Mujeres Cubanas», agrega.
El vínculo con el Ministerio de Cultura ha permitido organizar concursos de repentismo como Yo soy el punto cubano, que busca identificar personas de todas las edades con talento en las distintas manifestaciones de la cultura campesina. Además, la ANAP se ha propuesto el perfeccionamiento del afamado programa dominical de la Televisión Cubana, Palmas y Cañas, que cumple 55 años de creado.
Con el Inder y la dirección del Gobierno, «celebramos una Copa Especial de béisbol por el aniversario 56 de la ANAP, y pudimos organizar más de 800 equipos integrados por campesinos, cooperativistas y familiares, iniciativa que permitió recuperar más de 500 áreas deportivas a lo largo del país».

MEJORAR LAS CONDICIONES EN LAS ZONAS CAMPESINAS
La ANAP ha fomentado un grupo de acciones para mejorar los bienes comunes de las zonas campesinas. «Por ejemplo, la reparación de bodegas, escuelas, consultorios, hogares maternos y centros comerciales. Estos establecimientos necesitan tener óptimas condiciones para que el campesino pueda realizar el trabajo y cuidado de la tierra», asegura.
También, se ha atendido la infraestructura interna de las cooperativas. Se han mejorado las condiciones de 780 oficinas, 600 talleres y más de 300 almacenes, una prioridad pues tienen un impacto directo en el control interno de las cooperativas.
«Continuamos potenciando los adelantos de la ciencia y la técnica en nuestros campos, a pesar del reto que nos impone el bloqueo económico de Estados Unidos a nuestro país, que afecta considerablemente el desarrollo de esta rama, impactada además por los efectos del cambio climático», dice el dirigente campesino.
La sequía está afectando duramente a Cuba y las altas temperaturas exigen el completamiento de la fuerza técnica calificada en las cooperativas, para enfrentar estas situaciones y lograr resultados superiores en las producciones agropecuarias.
«Aún queda mucho por hacer, pero el principal reto está en llevar a la práctica el uso eficiente de las tecnologías agropecuarias y del fondo de tierra, la rotación de los cultivos, y lograr una mayor calidad en el uso de la semilla. Igual de importante es seguir demostrando los valores que siempre han caracterizado a nuestros campesinos: la solidaridad, el compromiso, el deseo de mantener las conquistas alcanzadas por el país», valora Santiesteban.

AVANCES EN LA PRODUCCIÓN DE ALIMENTOS
Para el líder campesino, Cuba sigue fomentando la cultura del autoabastecimiento.
«Estamos protegiendo las necesidades de la población desde el punto de vista alimenticio. Priorizamos lo que necesita la industria, lo que impacta de una manera más directa al programa de sustitución de importaciones y buscamos el incremento de los renglones exportables. En estos momentos hay un amplio movimiento de siembra, enfocado en el uso más eficiente del fondo de tierra», afirma.
Hay conciencia de que no se satisfacen todas las necesidades de la sociedad, reconoce. No obstante, la organización campesina continúa buscando las potencialidades productivas de la tierra cubana y considera que existe un impacto superior en la comercialización de las producciones en materia de viandas, granos, hortalizas, vegetales, carne, que le llegan a la población de forma directa.
«Si se evalúan los resultados del año 2016 y primer trimestre del 2017, y los contrastamos con los 15 meses anteriores (año 2015 y primer trimestre del 2016) nos percatamos de que en las ventas agropecuarias del Estado se evidencia un crecimiento de los productos», informa el presidente de la ANAP.
Creció un 29 % la venta de viandas con respecto al año 2015 y primeros meses del 2016; los granos y hortalizas en un 15 %; la leche un 20 % (60 millones de litros más que en el periodo anterior), la miel un 35 %; la carne de cerdo, 12 %.
Para Santiesteban esto es resultado de un mejor trabajo, acompañado de mayor respaldo de los insumos y los aseguramientos logísticos del Gobierno.
«La participación individual y colectiva de todas las estructuras ha ayudado en ese crecimiento. Estamos trabajando para alcanzar niveles adecuados de satisfacción de las necesidades alimenticias de la sociedad. Las propias medidas organizativas que se han venido implementando así lo demuestran», explica.
No falta voluntad para mejorar la producción de alimentos, reafirma Rafael Santiesteban. «La deuda de los campesinos con la Revolución es eterna. La ANAP honrará la voluntad del Comandante en Jefe. No olvidará que él definió la estirpe de nuestro pueblo con palabras que parecen de hoy: “Somos un pueblo pequeño, pero lleno de dignidad; un pueblo pequeño, pero lleno de honor; un pueblo pequeño, pero lleno de vergüenza; un pueblo pequeño, pero lleno de razones [… ].” El derecho a la tierra es una de esas razones, y es irrenunciable».
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