Guayacán es el nombre común con el que se conoce a varias especies de árboles nativos de América, pertenecientes a los géneros Tabebuia, Caesalpinia, Guaiacum y Porlieria. Todas las especies de guayacán se caracterizan por poseer una madera muy dura. Es justamente por esa característica que reciben el nombre de guayacán, aun cuando no guarden relación de parentesco entre sí.
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domingo, 14 de abril de 2019

Familiares de médico tunero secuestrado en Kenya: “Estamos unidos todos” (+ Fotos y Videos)

De derecha a izquierda: Antonio, el padre, Dianelis, Herrera, la sobrina, Ada, la madre y el doctor Eduardo Ramón Vera, amigo de la infancia de Assel encargado de la atención médica directa a la familia en Delicias.. Foto: Itsván Ojeda / Cubadebate
La de este viernes 12 de abril, fue la noche más larga para Ada Correa Castañeira y Antonio Herrera Oduardo tras conocer que su hijo Assel Herrera Correa había sido secuestrado junto a su colega de Villa Clara Landy Rodríguez Hernández mientras ejercían como colaboradores médicos en la localidad keniana de Mandera.
Ada, trabajadora jubilada de los círculos infantiles y Antonio, también retirado del central azucarero Antonio Guiteras, evocaron su lucha para traer al mundo a su Assel: “Pesó como tres libras”, relató la madre. “Los médicos no creían que se salvaría, pero lo logró”, agregó el padre. Ambos ahora viven el trace más duro de sus vidas, pero no se siente solos. “Estamos unidos todos” subrayó Ada.
“Somos gente noble, gente de pueblo”, comentó Esneider Herrera Correa, el hermano de Assel sin ocultar cuanto lo ha impresionado las múltiples llamadas telefónicas y muestras de apoyo que están recibiendo. “Aquí estamos para lo que sea”, expresó un transeúnte poniéndole la mano en el hombro a Esneider, a las afueras de esta vivienda ubicada en Delicias, municipio de Puerto Padre.
Tanto en la casa de los padres de Assel al norte de la provincia como en ciudad de Las Tunas, donde reside Assel, se activaron todos los sistemas de apoyo previstos para estos casos, confirmó la doctora Ismary Chantez Nieves subdirectora de asistencia médica del policlínico Gustavo Aldereguía, institución en la que trabaja el especialista en medicina general integral tunero. Las autoridades de Salud aquí, han garantizado la atención médica y psicológica especial que se requiere frente al estrés de situaciones extremas como esta. Al respecto la licenciada en Psicología Yuneisy Escalona Batista insistió en la importancia en que se respete la dinámica interna de la familia.
Este sábado el canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla conversó telefónicamente con su homóloga de Kenya, Monica Juma, sobre el secuestro de los dos médicos cubanos y las acciones del gobierno de la nación africana ante el incidente. Asimismo, se supo que estarían en marcha negociaciones entre los ancianos líderes de la comunidad del condado kenyano de Mandera y sus contrapartes de Bulahawa, Somalia, para lograr la liberación de los médicos secuestrados presuntamente por el grupo islámico Al Shabaab.
El doctor Luis Manuel Pérez Concepción, director provincia de salud en Las Tunas, conversa con la familia. Foto: Itsván Ojeda / Cubadebate
Estamos Unidos Todos, Palabras de la familia del médico tunero:

Autoridades del Policlínico atienden a la familia

La solidaridad que vemos con Assel y su familia no es casual, así somos en Cuba, dijo la dooctora Ismary Chantez Nieves subdirectora de asistencia médica del policlínico Gustavo Aldereguía, institución en la que trabaja el especialista en Medicina General Integral, secuestrado este viernes en Mandera, localidad keniana muy cerca de la frontera con Somalia

Declaraciones de un doctor, amigo desde la infancia

Ahora más que nunca la preocupación del doctor Eduardo Ramón Vera es la estabilidad emocional y de salud de la familia de Assel Herrera Correa, su amigo desde la infancia en Delicias Puerto Padre.

Declaraciones de la sicóloga que atiende a la familia

Aquí declaraciones de licenciada en Psicología Yuneisy Escalona Batista quien está a cargo de atender a la familia de Assel en Delicias #EstamoUnidosTodos Es importante, respetar la dinámica interna de la familia, insistió.

Cubadebate

martes, 4 de diciembre de 2018

Regresaron a la Patria más colaboradores cubanos desde Brasil

2018-12-04 09:49:43 / web@radiorebelde.icrt.cu / Carlos Serpa Maceira

Regresaron a la Patria más colaboradores cubanos desde Brasil
Fotos del autor.

En la madrugada de este martes arribaron triunfantes a la patria 204 colaboradores cubanos que laboraban en el Programa Más Médicos en 11 estados de Brasil, y residentes en la totalidad de las provincias cubanas, quienes forman parte del Contingente de alrededor de 20,000 colaboradores de la mayor de las Antillas que han atendido en Brasil a más de 113 millones de enfermos.

Regresaron a la Patria más colaboradores cubanos desde Brasil

En la terminal No.3 del aeropuerto internacional José Martí de La Habana los galenos fueron recibidos por Sucely Morfa González, primera secretaria del Comité Nacional de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) e integrante del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y del Consejo de Estado.

Regresaron a la Patria más colaboradores cubanos desde Brasil

La doctora Esperanza Caballero González, en nombre de sus compañeros destacó el profundo significado de haber contribuido a la salud del pueblo brasileño a través del Programa Más Médicos, donde se patentizó la vocación internacionalista, solidaria e humanista de la Revolución cubana, y de su Líder Histórico el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.

Por su parte, el doctor Alfredo González Lorenzo, Viceministro de Salud Pública en las palabras de bienvenida significó el espíritu altruista de los galenos cubanos, que pusieron en alto a la Medicina Cubana.

Regresaron a la Patria más colaboradores cubanos desde Brasil

Lo colaboradores cubanos en Brasil han atendido a pacientes en lugares intricados de la Amazonia, donde nunca antes había estado un médico, y donde han atendido enfermedades que Cuba no existen.

Regresaron a la Patria más colaboradores cubanos desde Brasil


viernes, 4 de mayo de 2018

Con niños namibios de Cassinga

Miriam Nghitotovall, en la Isla de la Juventud. Foto: Jorge Oller
En una de nuestras visitas a la escuela de los namibios en la Isla de la Juventud, en los años 80 del siglo pasado, presenciamos la filmación de la masacre de Cassinga, escenificada para un documental del ICAIC por estudiantes de ese país.
La función de Asistente de Dirección y Asesoría para el nuevo filme de testimonio –con la reproducción actuada de la masacre por los propios alumnos–, la asumía espontáneamente la estudiante becada de la entonces Escuela de Periodismo de la Universidad de La Habana, Miriam Nghitotovali, una antigua alumna del improvisado centro escolar de Chibía.
Lo primero que nos dijo Miriam Nghitotovali es que no olvidará jamás los nombres de sus maestros cubanos en Angola, mencionándolos: Raúl, Fortún, Mario, Lidia y Orestes «El Primo».
Ellos, junto a la Swapo, adoptaron a todos los niños namibios tan pronto llegamos a los campamentos de refugiados al sur de Angola, con los pies sangrando después de haber caminado muchos días por la mata (la selva), huyendo del régimen del Apartheid y sus masacres.
TESTIMONIO DE LA MASACRE
El día de la masacre de Cassinga está en el recuerdo de aquellos que visitamos. Cada uno tenía una historia, pero había un común denominador en todas.
 En resumen, en voz de uno u otro estudiante namibio es esta que les compartimos o parecida, y en casi todas aparece «El Primo».
Cuando visitamos la Escuela Henridrick Witbooi, en la Isla de Juventud, las narraciones se multiplicaron, convirtiéndose en un dramático guion, un guion real. Los niños se adentraron por la selva huyendo de la masacre... los testimonios duelen:
–Nos arrastramos por el suelo pedregoso y mi ropa, poca ropa, se enganchaba en los arbustos más pequeños y de otras plantas y bejucos del montecillo  cuentan unos y otros.
Ya el fuego había incendiado la cabaña donde se albergaban y veían sobrevolar el campamento a cuatro aviones de guerra sudafricanos. Los niños, porque eran niños, corrían hacia una zanja más al fondo con mucho miedo.
Este es solo un fragmento de la odisea.
Así o muy parecidos son los relatos de los que lograron salvarse y llegaron a Cuba después del infierno de Cassinga, al sur de Angola, distante 250 kilómetros de la frontera con Namibia.
El ataque de las tropas sudafricanas a aquel campamento causó más de 600 muertos y centenares de heridos por efecto del bombardeo de la aviación, el ametrallamiento desde helicópteros, los gases, la artillería, los blindados y la acción directa de los paracaidistas sobre la población inerme.
No pocos de los namibios de la Isla de le Juventud quedaron adormecidos por el efecto de los gases. Al atardecer unos soldados retiraron  cadáveres que estaban alrededor de algunos de ellos. La primera reacción fue huir hacia lo más profundo del bosque, pues entre esos hombres armados había blancos y creían que eran sudafricanos que corrían tras ellos para rematarlos. Más no fue así.
LOS CUBANOS
Reproducción de una escena de la masacre de Cassinga. Foto: Jorge Oller
En ese grupo que los «perseguía» había soldados de las Fapla y estos les informaron en su lengua que se trataba de cubanos que habían llegado a socorrerlos. Inmediatamente fueron trasladados hacia lugares seguros, de ahí a una escuela y de la escuela aquella, por mar, a las de la Isla de la Juventud, aunque pasaría  un tiempo que no sabían medir exactamente antes de subir al barco.
Cuando se produjo la masacre de Cassinga, tan insuficientemente divulgada en el mundo por la prensa occidental, ya funcionaba una escuelita cubana en Chibía para niños namibios refugiados en Angola, y fue allí donde permanecieron antes de navegar hacia lo que Miriam califica de «Paraíso».
El primer maestro cubano que tuvieron los namibios en Chibía, que describen como «un pueblito de pocas cuadras con una estación de trenes desactivada, en la cual estaba la escuela», fue Raúl Mestre Pedroso.
El maestro llegó a Chibía en los primeros meses de 1978. Le impactó ver en el piso de granito de la vieja estación ferroviaria la silueta indeleble de una figura humana, era la huella a tamaño natural del cuerpo de un revolucionario angolano que había sido quemado por los colonialistas portugueses en ese mismo lugar.
Precedieron a Mestre en ese sitio, otros colaboradores cubanos, entre ellos un combatiente llegado a Angola en febrero de 1976, era Orestes Valdivia «El Primo», quien de soldado se convirtió muy pronto en un padre para los niños namibios refugiados en Angola, y su esposa, la maestra Lidia Lastra –que lo acompañó en esa misión internacionalista desde agosto de 1978–, era una madre  para todos los niños de Cassinga.
Orestes Valdivia no sabe exactamente cómo ni por qué, ni cuándo los muchachos comenzaron a llamarlo «El Primo», como lo conocen todos los estudiantes namibios que vinieron a Cuba entre 1978 y 1980, año en que Orestes Valdivia, un antiguo carrero de cerveza y refrescos en Santa Clara, concluyó su misión internacionalista.
Fueron él, junto a un grupo de albañiles angolanos y cubanos, médicos, enfermeras y funcionarios de la Embajada, quienes acondicionaron, en jornadas de trabajo voluntario, aquella primera escuela de Chibía, y construyeron albergues, refugios, cocina y todos los servicios y locales necesarios para que vivieran y estudiaran más de 200 niños y adolescentes que sobrevivieron a la masacre.
EN LA ISLA
Tanto en Chibía como en Ndalatando, igual que lo era en ese momento en la Isla de la Juventud, los estudiantes namibios y los demás becados extranjeros mantenían la autoridad política de sus países y partidos. Martín era el maestro instructor de lo namibios en aquella oportunidad y profesor de historia, en la Isla.
Además de su presencia permanente en la escuela del sur de Angola, los niños recibían frecuentemente la visita de destacados dirigentes de la Swapo (por las siglas en inglés de Organización, de los Pueblos de África Sudoccidental), entre ellas la de San Nujoma, presidente de la organización, y la de Peter Manyemba, secretario de Defensa.
Esta costumbre no se perdería nunca. De una larga conversación con Miriam interpreto una dramática realidad: ellos eran tan hijos de la Swapo como de los padres, aunque no sabían en aquel momento si estos estaban vivos o confinados por el régimen del Apartheid en algún bantustán (lugares donde los racistas reunían a la población no blanca de Sudáfrica).
Sobre la adopción temporal de Cuba, Ángel Dalmau, directamente vinculado a los jóvenes por su trabajo en la Misión Civil Cubana de Angola desde aquel comienzo de acogida de los niños en la escuela de Chibía, piensa que en esta experiencia se ha fundido la más bella y concreta relación de solidaridad humana entre el pueblo cubano y el namibio, a partir de un tercer país: Angola y con la vigilancia directa, aunque a distancia, de Fidel.
Los maestros cubanos que contribuyeron a fundir esta nueva familia en las escuelas de allá y en las de la Isla, serán siempre el principio de esta interminable historia de amor al prójimo.

Con niños namibios de Cassinga

Miriam Nghitotovall, en la Isla de la Juventud. Foto: Jorge Oller
En una de nuestras visitas a la escuela de los namibios en la Isla de la Juventud, en los años 80 del siglo pasado, presenciamos la filmación de la masacre de Cassinga, escenificada para un documental del ICAIC por estudiantes de ese país.
La función de Asistente de Dirección y Asesoría para el nuevo filme de testimonio –con la reproducción actuada de la masacre por los propios alumnos–, la asumía espontáneamente la estudiante becada de la entonces Escuela de Periodismo de la Universidad de La Habana, Miriam Nghitotovali, una antigua alumna del improvisado centro escolar de Chibía.
Lo primero que nos dijo Miriam Nghitotovali es que no olvidará jamás los nombres de sus maestros cubanos en Angola, mencionándolos: Raúl, Fortún, Mario, Lidia y Orestes «El Primo».
Ellos, junto a la Swapo, adoptaron a todos los niños namibios tan pronto llegamos a los campamentos de refugiados al sur de Angola, con los pies sangrando después de haber caminado muchos días por la mata (la selva), huyendo del régimen del Apartheid y sus masacres.
TESTIMONIO DE LA MASACRE
El día de la masacre de Cassinga está en el recuerdo de aquellos que visitamos. Cada uno tenía una historia, pero había un común denominador en todas.
 En resumen, en voz de uno u otro estudiante namibio es esta que les compartimos o parecida, y en casi todas aparece «El Primo».
Cuando visitamos la Escuela Henridrick Witbooi, en la Isla de Juventud, las narraciones se multiplicaron, convirtiéndose en un dramático guion, un guion real. Los niños se adentraron por la selva huyendo de la masacre... los testimonios duelen:
–Nos arrastramos por el suelo pedregoso y mi ropa, poca ropa, se enganchaba en los arbustos más pequeños y de otras plantas y bejucos del montecillo  cuentan unos y otros.
Ya el fuego había incendiado la cabaña donde se albergaban y veían sobrevolar el campamento a cuatro aviones de guerra sudafricanos. Los niños, porque eran niños, corrían hacia una zanja más al fondo con mucho miedo.
Este es solo un fragmento de la odisea.
Así o muy parecidos son los relatos de los que lograron salvarse y llegaron a Cuba después del infierno de Cassinga, al sur de Angola, distante 250 kilómetros de la frontera con Namibia.
El ataque de las tropas sudafricanas a aquel campamento causó más de 600 muertos y centenares de heridos por efecto del bombardeo de la aviación, el ametrallamiento desde helicópteros, los gases, la artillería, los blindados y la acción directa de los paracaidistas sobre la población inerme.
No pocos de los namibios de la Isla de le Juventud quedaron adormecidos por el efecto de los gases. Al atardecer unos soldados retiraron  cadáveres que estaban alrededor de algunos de ellos. La primera reacción fue huir hacia lo más profundo del bosque, pues entre esos hombres armados había blancos y creían que eran sudafricanos que corrían tras ellos para rematarlos. Más no fue así.
LOS CUBANOS
Reproducción de una escena de la masacre de Cassinga. Foto: Jorge Oller
En ese grupo que los «perseguía» había soldados de las Fapla y estos les informaron en su lengua que se trataba de cubanos que habían llegado a socorrerlos. Inmediatamente fueron trasladados hacia lugares seguros, de ahí a una escuela y de la escuela aquella, por mar, a las de la Isla de la Juventud, aunque pasaría  un tiempo que no sabían medir exactamente antes de subir al barco.
Cuando se produjo la masacre de Cassinga, tan insuficientemente divulgada en el mundo por la prensa occidental, ya funcionaba una escuelita cubana en Chibía para niños namibios refugiados en Angola, y fue allí donde permanecieron antes de navegar hacia lo que Miriam califica de «Paraíso».
El primer maestro cubano que tuvieron los namibios en Chibía, que describen como «un pueblito de pocas cuadras con una estación de trenes desactivada, en la cual estaba la escuela», fue Raúl Mestre Pedroso.
El maestro llegó a Chibía en los primeros meses de 1978. Le impactó ver en el piso de granito de la vieja estación ferroviaria la silueta indeleble de una figura humana, era la huella a tamaño natural del cuerpo de un revolucionario angolano que había sido quemado por los colonialistas portugueses en ese mismo lugar.
Precedieron a Mestre en ese sitio, otros colaboradores cubanos, entre ellos un combatiente llegado a Angola en febrero de 1976, era Orestes Valdivia «El Primo», quien de soldado se convirtió muy pronto en un padre para los niños namibios refugiados en Angola, y su esposa, la maestra Lidia Lastra –que lo acompañó en esa misión internacionalista desde agosto de 1978–, era una madre  para todos los niños de Cassinga.
Orestes Valdivia no sabe exactamente cómo ni por qué, ni cuándo los muchachos comenzaron a llamarlo «El Primo», como lo conocen todos los estudiantes namibios que vinieron a Cuba entre 1978 y 1980, año en que Orestes Valdivia, un antiguo carrero de cerveza y refrescos en Santa Clara, concluyó su misión internacionalista.
Fueron él, junto a un grupo de albañiles angolanos y cubanos, médicos, enfermeras y funcionarios de la Embajada, quienes acondicionaron, en jornadas de trabajo voluntario, aquella primera escuela de Chibía, y construyeron albergues, refugios, cocina y todos los servicios y locales necesarios para que vivieran y estudiaran más de 200 niños y adolescentes que sobrevivieron a la masacre.
EN LA ISLA
Tanto en Chibía como en Ndalatando, igual que lo era en ese momento en la Isla de la Juventud, los estudiantes namibios y los demás becados extranjeros mantenían la autoridad política de sus países y partidos. Martín era el maestro instructor de lo namibios en aquella oportunidad y profesor de historia, en la Isla.
Además de su presencia permanente en la escuela del sur de Angola, los niños recibían frecuentemente la visita de destacados dirigentes de la Swapo (por las siglas en inglés de Organización, de los Pueblos de África Sudoccidental), entre ellas la de San Nujoma, presidente de la organización, y la de Peter Manyemba, secretario de Defensa.
Esta costumbre no se perdería nunca. De una larga conversación con Miriam interpreto una dramática realidad: ellos eran tan hijos de la Swapo como de los padres, aunque no sabían en aquel momento si estos estaban vivos o confinados por el régimen del Apartheid en algún bantustán (lugares donde los racistas reunían a la población no blanca de Sudáfrica).
Sobre la adopción temporal de Cuba, Ángel Dalmau, directamente vinculado a los jóvenes por su trabajo en la Misión Civil Cubana de Angola desde aquel comienzo de acogida de los niños en la escuela de Chibía, piensa que en esta experiencia se ha fundido la más bella y concreta relación de solidaridad humana entre el pueblo cubano y el namibio, a partir de un tercer país: Angola y con la vigilancia directa, aunque a distancia, de Fidel.
Los maestros cubanos que contribuyeron a fundir esta nueva familia en las escuelas de allá y en las de la Isla, serán siempre el principio de esta interminable historia de amor al prójimo.

viernes, 16 de marzo de 2018

Recuerdan aniversario 40 de misión militar de Cuba en Etiopía

2018-03-16 19:50:01 / web@radiorebelde.icrt.cu / Carlos Serpa Maceira

Recuerdan aniversario 40 de misión militar de Cuba en Etiopía
Los combatientes internacionalistas cubanos que junto a las tropas etíopes enfrentaron al ejército somalí entre 1977 y 1989, fueron recordados este viernes en un acto político cultural con motivo del aniversario 40 de la misión militar cubana en la República Federal Democrática de Etiopía.

Esa epopeya, también conocida como Operación Baragua, conto con la resistencia del pueblo etíope, de combatientes cubanos y de otros países como la entonces Unión Soviética y la República de Yemen, significo el miembro del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC) General de División de la reserva Leonardo Andollo Valdez, segundo Jefe de la Comisión Permanente para la Implementación y desarrollo de los Lineamientos aprobados en el Sexto Congreso del PCC.
Recuerdan aniversario 40 de misión militar de Cuba en Etiopía

El también combatiente en Etiopía enfatizo que esa misión internacionalista fue un gran triunfo de la Revolución Cubana, del Internacionalismo y del pueblo etíope.

Mechal Takele Balcha, encargado de Negocios de la Embajada de la República Federal Democrática de Etiopía en Cuba expreso la responsabilidad de defender el legado de hermandad y colaboración dejado por estos eminentes puentes de amistad, donde la relación está profundamente arraigada y fundada sobre una base solida de sangre.
Recuerdan aniversario 40 de misión militar de Cuba en Etiopía

El acto político cultural por el Aniversario 40 de la misión militar cubana en Etiopía, se realizo en la Sala Universal de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y estuvo presidido por el General de Cuerpo de Ejército Alvaro López Miera, Viceministro primero de las FAR y Jefe del Estado Mayor General y José Ramón Balaguer Cabrera, integrante del Secretariado del Comité Central del PCC.

Como parte del homenaje el diplomático Mechal Takele Balcha, entrego un presente simbólico al Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias que es una imagen del monumento erigido en Addis Abeba la capital etíope a los combatientes internacionalistas cubanos que lucharon contra la agresión somalí en la década de 1970.
Recuerdan aniversario 40 de misión militar de Cuba en Etiopía

También se realizo una Cancelación Especial del primer día de la emisión de un sello dedicado a la efemérides, cuya cancelación fue realizada por el General de Cuerpo de Ejército Alvaro López Miera y Ana Julia Marine López, Viceministra de Comunicaciones.

El valor y destreza militar de los cubanos, así como las posteriores muestras de solidaridad con el Estado africano dejaron una huella indeleble en el pueblo etíope.

martes, 9 de enero de 2018

Presidente de Etiopía rinde homenaje a internacionalistas cubanos ( Fotos)

2018-01-09 13:34:53 / web@radiorebelde.icrt.cu / Carlos Serpa Maceira

Presidente de Etiopía rinde homenaje a internacionalistas cubanos
Fotos: ACN
El presidente de la República Federal Democrática de Etiopía, excelentísimo señor Mulatu Teshom Wirtu rindió este martes tributo en La Habana a los combatientes internacionalistas cubanos, en su primera actividad como parte de la visita oficial que realiza a Cuba.
El distinguido visitante depositó una ofrenda floral en el panteón de los internacionalistas cubanos caídos en África, en la necrópolis de Colón en la capital cubana.
Presidente de Etiopía rinde homenaje a internacionalistas cubanos
Teshom recorrió el mausoleo acompañado por el miembro del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, General de Cuerpo de Ejército, Leopoldo Cintras Frías, Ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y de la Heroína de la República de Cuba, General de Brigada de la Reserva, Delsa Esther Pueblas Viltres, Vicepresidenta de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC).
Presidente de Etiopía rinde homenaje a internacionalistas cubanos
Etiopía y Cuba comparten lazos históricos de amistad, cimentados durante las luchas de liberación del continente africano, al que marcharon los hijos de la tierra de José Martí y del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.
De acuerdo con las autoridades cubanas, las relaciones entre ambas naciones son buenas y se encuentra en ascenso. Además, mantienen un buen nivel de intercambio estatal y gubernamental que favorece el desarrollo de las relaciones de amistad y cooperación.
Los nexos de mayor desarrollo entre Etiopía y Cuba se concentran en los sectores de la salud y la agricultura, y se abren perspectivas en áreas de la educación y otras no tradicionales como la biotecnología.

jueves, 7 de diciembre de 2017

La muerte no fue en vano

El pueblo cubano rindió honores a los héroes caídos en África. Foto: Archivo
Cuba no olvidó a sus héroes caídos en Angola, Etiopía y otros países africanos durante la gesta por la libertad definitiva de ese continente. Los restos mortales de 2 289 caídos regresaron a la Isla el 4 de diciembre de 1989, y con el retorno de nuestros mártires se selló para siempre la victoria sobre los crímenes del inmoral sistema de segregación, el Apartheid, en Sudáfrica y Namibia.
Los preparativos del traslado ocurrieron desde el 27 de noviembre de 1989. Era una prioridad devolver los cuerpos a sus familias, a su pueblo, que con aquel sacrificio exaltaba para la historia el legado humanista e internacionalista de la Revolución Cubana.
El 7 de diciembre de ese año millones de cubanos rindieron honores ante los féretros de los caídos, expuestos en los municipios y en los entornos que los habían visto nacer.
Esta no fue una fecha escogida al azar. El 7 de diciembre de 1989 Frank País habría cumplido 55 años de edad y se arribaba también al aniversario 93 de la caída en combate del Lugarteniente General del Ejército Libertador Antonio Maceo y su ayudante Panchito Gómez Toro. Hombres que dieron su vida por la justicia, por la Revolución, como muchos de los héroes cubanos que cayeron en tierras africanas.
Fue un momento de dolor y de satisfacción por el deber cumplido, como dijera el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz en el acto efectuado el 7 de diciembre de 1989 en el Mausoleo de El Cacahual, sepulcro del Titán de Bronce Antonio Maceo y su ayudante, Panchito Gómez Toro.
De los países africanos se regresó, como los espartanos de la antigüedad, «con el escudo y sobre el escudo», añadiría el líder histórico de la Revolución.
Para el académico y escritor italo-norteamericano Piero Gleijeses, cuyos libros sobre la participación cubana en la guerra de Angola son clásicos de la investigación sobre este acontecimiento, ese momento supuso un noble y justo final para una historia digna de orgullo.
Cuba dejó su legado en África al salvar a Angola en múltiples ámbitos, aseguró Gleijeses. «La contribución de Cuba fue eminentemente humanitaria. Los cubanos hicieron posible la independencia de ese país en noviembre de 1975 e impidieron la instauración de un régimen al servicio del Apartheid».
Las proezas de los más de 300 000 combatientes cubanos que lucharon en Angola, Etiopía y otros países hermanos, ha sido desde entonces un orgullo de los combatientes internacionalistas, que sabían que detrás de cada uno de ellos estaba el país entero, como expresó Fidel.
Fue el acto de desprendimiento más generoso que pueda atesorar un país. Los cubanos regresaron de África, continente expoliado durante siglos de colonialismo, solo con sus muertos y con el agradecimiento de millones de personas.
El expresidente del MPLA-Partido del Trabajo y de la República Popular de Angola, José Eduardo dos Santos, aseguró que «los revolucionarios y las familias angolanas que hoy disfrutan de libertad e independencia, jamás olvidaremos el gesto de internacionalismo que practicaron centenares de cubanos».
«Con su sangre generosa –añadió– dieron sus vidas y fertilizaron la amistad entre ambos pueblos».
Fidel brilló en esta contienda, no solo como estratega, sino como el líder que dignificó aquel gesto extraordinario.
«Creía el enemigo que ocultaríamos las bajas en la misión internacionalista más prolongada y compleja, como si fuera una deshonra o una mancha para la Revolución», comentó en el acto del 7 de diciembre, hace 28 años: «Como si pudieran morir en vano quien muere por una causa justa».

sábado, 11 de noviembre de 2017

Prisioneros de Guerra estoicismo del Internacionalismo cubano en Angola.


El libro Prisioneros de Guerra  es un testimonio escrito por el  combatiente internacionalista cubano Carlos Alberto Maru Mesa, quien la vez es protagonista del suceso.
El volumen con prólogo del destacado combatiente revolucionario Jorge Risquet Valdez relata las peripecias de tres jóvenes cubanos militantes de la Unión de Jóvenes Comunistas Roberto Morales Bellama de 22 años, trabajador de la Terminal de Ómnibus en la Habana, Ezequiel David Garcés Mustelier de 21 años de edad y combatiente de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, y Carlos Alberto Maru Mesa, estudiante de Ingeniería Eléctrica de la CUJAE, de 24 años.
El texto de 201 páginas y testimonio gráfico contempla breves notas de la situación internacional en África y en particular en Angola en 1975 en los momentos que ese pueblo luchaba por proclamar su independencia frente a la oleada internacional del imperialismo y en particular de la contrarrevolución angolana representada por la UNITA y apoyada por Sudáfrica.
Entre los centenares de miles de jóvenes cubanos que acudieron al llamado que hizo a Cuba el Movimiento Popular  para la liberación de Angola (MPLA) estaban precisamente los tres jóvenes protagonistas mencionados en el libro y el autor como protagonista , testimonia su reclutamiento en cuba por el Comité Militar ,la travesía en barco hacia Angola. Datos de aquel país a su arribo, el envió al frente de guerra a escasos días de su llegada, su traslado para la zona de combate por caminos difíciles y peligrosos.
Los bisoños combatientes integrados en u Grupo de Morteros e inmersos en una guerra por primera vez y frente poderosas fuerzas enemigas se vieron envueltos en una desventajosa situación militar en zonas controladas por los sudafricanos que contaba con poderosa maquinaria de guerra. Y todo ello sucede en los primeros meses de la guerra en Angola, a escasos dos meses de iniciarse la operación Carlota (Octubre de 1975).
En su marcha hacia la zona que como objetivo tenía el Grupo de Morteros chocan  con los blindados de Sudáfrica , se baten con todos los medios que tenían y después de resistir por días y por la situación de  desventaja ,sufren la perdida de gran parte de los equipos de combate ,quedan varios compatriotas muertos y heridos los tres protagonistas de este libro , y en medio de aquellas terribles circunstancias , heridos gravemente , intentan romper y escapar del cerco pero indefensos , varios días después caen en manos  del enemigo.
Esa situación extremo que le toco vivir del combate es un relato conmovedor que nos deja el ejemplo y tenacidad de esa juventud combativa.
Carlos Alberto Maru Mesa relata con exactitud lo que a el le toco vivir y menciona pasajes de sus otros dos compañeros de batería separados en aquellas circunstancias para volverse encontrar meses después a miles de kilómetros como prisioneros en una mazmorra en Sudáfrica.

Coincidiendo  con el suceso de nuestros combatientes internacionalistas cubanos, se había producido a miles de kilómetros de distancia otros combates y las Fuerzas Armadas Populares para la Liberación de Angola (FAPLA) ayudado  por instructores cubanos habían hecho prisioneros a varios soldados sudafricanos. Es posible que esa paradójica  situación de contar con prisioneros de ambas partes, influyo en el resultado que se desenvuelve  después. Tuvo que transcurrir  casi tres años para que nuestros combatientes conocieran de estos acontecimientos e incluso Cuba vino a conocer que ellos estaban con vida después de  transcurrir siete meses de caer prisioneros. Ganador del   Premio 26 de Julio 2006 el libro ¨¨ Prisioneros de Guerra ¨¨ nos reafirma el estoicismo de nuestros combatientes internacionalistas en una  apasionante lectura especialmente  oportuna para recordar a   los que patentizaron la vocación internacionalista de la Revolución Cubana.

Evocan epopeya internacionalista cubana en Angola.





El papel de Cuba en la independencia de Angola, la descolonización de África y el fin del apartheid se evocó en la Habana en un encuentro con la historia realizado por la Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado y la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana.
Carlos Alberto Maru  Mesa, combatiente internacionalista, uno de los protagonistas de la epopeya internacionalista y autor del libro Prisioneros de Guerra fue el anfitrión de la actividad quien respondió  preguntas del auditorio.
La peripecia de tres jóvenes cubanos militante de las de la Unión de Jóvenes Comunistas, Roberto Morales Bellama, trabajador, Exequiel David Garcés Mustelier, combatiente de la Fuerzas Armadas Revolucionaria, y Carlos Alberto Maru Mesa, estudiante de Ingeniería Eléctrica de la CUJAE, parte de los miles que aceptaron participar en la Operación Carlota, heridos en combate permanecieron en celdas sudafricanas durante casi tres años.
Respetadas sus vidas dado el interés del gobierno racista por recuperar a ocho soldados sudafricanos capturados en Angola.  Carlos Alberto Maru Mesa  escribió el libro Prisioneros de Guerra donde relata con exactitud lo que al le toco vivir y menciona también pasajes de sus otros dos compañeros cautivos.

Ganador del Premio 26 de Julio 2006 el libro Prisioneros de Guerra es una apasionante lectura especialmente oportuna para recordar a  los miles de combatientes  internacionalistas cubanos con derecho a festejar este 11 de noviembre el nuevo aniversario de la independencia de Angola.

sábado, 2 de septiembre de 2017

Historias para un libro infinito.

Por Anabel Madiedo Oropeza.

El libro más grueso que se haya publicado, consta en los Records Guinness, es de 322 mm de grosor contiene todas las historias que Agatha Christie escribió sobre Miss Marple, 12 novelas y 20 historias cortas, el mismo cuenta con 4032 páginas y pesa poco más de 8 kilos. (1)
Variados son los temas de los cuales ha escrito el hombre, hasta de lo que nunca ha visto, incluyendo el tema que hoy me motiva, pues sería infinito el libro que podría escribirse con las historias vividas por cada uno de los colaboradores cubanos de la salud que en el mundo han dejado una huella inborrable de amor y humanismo.
El 23 de mayo de 1963 comenzó la larga historia de entrega solidaria de Cuba con otras regiones del mundo (2) hace ya más de 5 décadas, y si cada uno de los profesionales de la salud escribiera para un mismo libro todas las experiencias acumuladas, no habría otro que lo superase en contenido ni en número de páginas.
Consta en un artículo que Cuba tiene la mayor cifra del mundo de médicos por cada mil habitantes: 7,7. Serían 5,4 restando los 25.000 cooperantes (3), algo a ser tenido en cuenta por quien teórica y valientemente se decidiera a escribir tal libro, de hecho tendría que ser un gran escritor y saber recrear los hechos con una narrativa a la altura de los sentimientos humanos más sublimes.
Y es que son miles las historias protagonizadas por profesionales de la salud que se hallan fuera del país cumpliendo misiones internacionalistas por todo el mundo. (4)
Me atrevo a decir, sin tener el más mínimo conocimiento de cómo hacerlo, solo la motivación de las experiencias vividas por mis colegas y por mí, que este libro puede escribirse por capítulos, o por subtemas que podrían iniciar con los sentimientos que cada cual percibe ante la separación de sus seres queridos, tristeza, añoranza, dolor; o por esa sensación de estar como el pez fuera del agua al llegar a un lugar muy lejano y totalmente desconocido; o por conocer a nuevos colegas provenientes de otras provincias o ciudades de nuestra querida isla caribeña hasta llegar a establecer con ellos una relación afectiva familiar.
Un segundo capítulo que recogería el “choque” con una cultura diferente, las disímiles maneras de establecer el puente comunicacional con esos seres humanos que muchas veces nos ven como extraños o agresores de sus espacios y vidas, ya sea porque somos desconocidos y hasta de lenguas diferentes o porque los enemigos de la Revolución Cubana se encargan de desvirtuarnos cual vampiros que les chuparán la sangre o comunistas que les lavarán el cerebro.
El tercer capítulo y probablemente el más grande abarcaría las historias de vidas salvadas, de sonrisas ante la salud recuperada, los esfuerzos para trabajar en severas y riesgosas condiciones, ya sea por el clima extremo o por los riesgos de contagiarse con enfermedades muchas veces nunca antes vistas por los colaboradores, solo en libros de medicina, las largas caminatas por angostos y peligrosos trayectos de selvas y montañas en busca de personas que jamás han visto a un médico, el darse cuenta cuando llegan al lugar escogido los esperan muchas personitas que parecen salidas de libros de aventuras o de historia continental, todos emocionados, profesionales y población ante el encuentro de dos culturas diferentes, los abscesos drenados, los servicios de un estomatólogo con su sillón dental móvil, las vacunas administradas, los medicamentos gratuitamente entregados, el cacique, el jefe de la aldea, el plato de comida que te parece un remedio y después se convierte en la comida predilecta, los caminos resbaladizos, llenos de lodo por las orillas de las montañas, el río que se ve desde lo alto mientras el equipo de profesionales sube o desciende del lugar recóndito donde tantas personas comienzan a quererte, el parto de una mujer que esperó mucho tiempo o no tuvo acceso a un hospital para recibir a su hijo, el dinero que da el profesional a una madre que no puede comprar una dipirona para bajar la fiebre de su hijo porque en el centro de salud no hay y cruzando la calle, la farmacia privada solo se la entrega si lleva el dinero antes, el almuerzo que deja el colaborador sin haber terminado o su merecido descanso porque lo llaman del hospital ante la llegada de un paciente herido de bala y solo el cirujano y el anestesista cubano están dispuestos a trabajar a cualquier hora ante cualquier urgencia, pues su compromiso es de un carácter moral, de una concepción altruista, humanitaria, solidaria, como solo un país: Cuba, ha podido mantener de manera eficiente y sistemática a lo largo de más de 5 décadas.
Un cuarto capítulo que pudiera ser dedicado al momento de la despedida de ese suelo y de ese pueblo que los recibió con muchos temores y después no los olvida, el sentimiento encontrado que emana de la alegría de saber que se regresa a la patria, a la familia, al barrio, a los amigos y colegas de trabajo, con ese otro sentimiento de que deja atrás una parte de su vida, muchos nuevos amigos y familias y una segunda o tercera patria.
El capítulo final recogería cada reconocimiento recibido por estos colaboradores, ya no en el plano personal sino en el de la colectividad, los índices de salud mejorados, las muertes maternas o infantiles evitadas, la visión recuperada como un verdadero “milagro”, la epidemia controlada, los premios alcanzados por nuestro país, esa pequeña isla de hombres y mujeres de bien que aprendieron a ser solidarios y más humanos gracias a un hombre llamado Fidel, que cumplió con su compromiso de educar, instruir, dar equidad y que lo logró, que nos hizo ricos al poder ofrecer al mundo esos conocimientos sustentados en la conciencia revolucionaria, a través de cada una de las misiones internacionalistas de la salud cubana.
Definitivamente estimados lectores, sin saber cómo se escribe un libro puedo acreditar que estas serían historias para un libro infinito.
*Médico internacionalista cubana.
  1. https://libros.cienradios.com/5-record-guinness-sobre-libros/
  2. http://www.juventudrebelde.cu/internacionales/2015-06-17/primera-mision-medica-internacionalista-de-cuba/
3.http://cubainformacion.tv/index.php/sociedad/64400-cuba-tiene-la-mayor-cifra-del-mundo-de-medicos-por-cada-mil-habitantes-77-54-restando-los-25000-cooperantes43.
4.http://www.granma.cu/cuba/2014-03-25/cuba-tiene-medicos-por-todo-el-mundo

 

miércoles, 14 de junio de 2017

Aquel gesto humanitario del Comandante

Tomado de Radio Moron
Es impresionante como en las calles de Lima y entre amigos peruanos se recuerdan los gestos solidarios del pueblo cubano y de sus médicos hacia esta nación andina, cuando fue azotada el 31 de mayo de 1970 por un terremoto que estremeció casi todo el territorio nacional, y causó la muerte a más de 700 mil personas.
Igual en la memoria de los que peinan canas y de los más jóvenes se percibe a flor de piel el agradecimiento eterno por el apoyo brindado por una misión de galenos de la isla caribeña, luego que otro sismo castigara en agosto de 2007 a la sureña región de Ica, y este 2017 las labores epidemiológicas tras las intensas lluvias.
No podemos olvidar nunca que fue el líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro, uno de los primeros en brindar su sangre, para las víctimas del desastre natural de 1970, y las más de 100 mil donaciones que hicieron sus compatriotas, coinciden en reiterar ciudadanos de a pie de este Estado sudamericano.
Rememoran que entonces Perú y Cuba ni siquiera tenían relaciones diplomáticas, sin embargo fueron enviados profesionales de la medicina desde la mayor de las Antillas para socorrer a los afectados, en medio de la devastación causada por ese violento movimiento telúrico.

jueves, 6 de abril de 2017

Brigada médica cubana atiende a más de mil damnificados peruanos

La fila es larga, pero cada paciente debe ser atendido adecuadamente. Foto: Dr. Enmanuel Vigil Fonseca
La fila es larga, pero cada paciente debe ser atendido adecuadamente. Foto: Enmanuel Vigil Fonseca.
Más de mil pacientes fueron atendidos por la brigada médica cubana tras su llegada a Piura, ciudad del norte de Perú, para asistir a los damnificados de las inundaciones que devastaron este territorio, informó hoy el jefe del grupo, Rolando Piloto.
Al iniciar una nueva jornada solidaria, Piloto dijo que el contingente de 23 médicos y otros profesionales de la salud trabajan a ritmo intenso atendiendo en cinco refugios a los que fueron trasladados miles de refugiados cuyas viviendas fueron destruidas o dejadas en condiciones inhabitables por las aguas.
Precisó que las consultas de la víspera totalizaron 529, lo que, sumado a las del lunes arroja un total de mil 46 en dos jornadas de labores de campo realizadas. También, dijo, se realizaron 549 labores educativas entre los refugiados y 23 audiencias sanitarias grupales.
Los epidemiólogos de la brigada realizaron levantamientos o evaluaciones sobre la posibilidad de brotes de enfermedades por las condiciones de la distribución de alimentos, los residuales líquidos y sólidos y los ambientes físicos.
Destacó la gran acogida que tiene la labor de los médicos cubanos y las buenas relaciones de trabajo con el personal de salud pública de Perú, con los que trabajan en forma coordinada.
Refirió que un grupo de estudiantes de medicina se presentó ante la brigada pidiendo trabajar como voluntarios con la brigada cubana como promotores de salud o asistentes, lo que es evaluado con las autoridades peruanas de salud.
La presencia de la brigada continúa una tradición de solidaridad de Cuba con Perú que se remonta a 1970, cuando un letal terremoto devastó parte del norte y una brigada médica fue la primera en llegar a socorrer a los damnificados y que tuvo otro hito similar tras el sismo que asoló la sureña región de Ica, en 2007.
La nueva jornada de labor de los cubanos coincidió con un nuevo reporte del Centro de Operaciones de Emergencia Nacional (COEN), según el cual las lluvias, avalanchas e inundaciones causaron 106 muertos y dejaron 155 mil damnificados y 955 mil 552 afectados.
El saldo de daños incluye más de 18 mil viviendas destruidas, 16 mil inhabitables y 210 mil con diversos daños. Se perdieron además dos mil 500 kilómetros de carreteras y 280 puentes, así como la producción de 28 mil hectáreas de cultivo.
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Los epidemiólogos de la brigada realizaron levantamientos o evaluaciones sobre la posibilidad de brotes de enfermedades por las condiciones de la distribución de alimentos. Foto: Enmanuel Vigil Fonseca.
(Con información de Prensa Latina)
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