
“Por primera vez tengo esperanza”, dice Ingels, que tiene cáncer de pulmón en fase 4. Foto: BBC.
Después de medio siglo de sanciones a Cuba, por primera vez Estados
Unidos está probando en Nueva York un medicamento para el cáncer
desarrollado totalmente en la isla caribeña. Pero algunos pacientes
estadounidenses con cáncer ya la están usando: desafiando el bloqueo,
vuelan a Cuba para tratarse con Cimavax.
Durante los seis días que Judy Ingels, de 74 años, estará con su
familia en la isla, recibirá sus primeras inyecciones de Cimavax, un
medicamento que en estudios cubanos ha demostrado poder prolongar la
vida de los pacientes de cáncer de pulmón durante varios meses, y en
ocasiones, años.
Pero al viajar a La Habana desde su casa en California, Ingels está quebrantando la ley.
El
bloqueo estadounidense
contra Cuba está vigente desde hace más de 50 años, y aunque las
relaciones entre ambos países mejoraron durante el mandato del ex
presidente Barack Obama, buscar tratamiento médico en Cuba sigue estando
prohibido para los ciudadanos estadounidenses.
“No me preocupa”, dice Ingles. “Por primera vez tengo esperanza”.
Un viaje “secreto”

Judy, su marido Bill y su hija Cindy se alojaron en La Pradera International Health Centre, al oeste de La Habana. Foto: BBC.
Ingels, que tiene
cáncer de pulmón en fase 4,
fue diagnosticada en diciembre de 2015. “Mi oncólogo en Estados Unidos
dice que soy su mejor paciente, pero tengo esta enfermedad letal”, dice.
Su médico no sabe que ella está en Cuba. Cuando le preguntó sobre
Cimavax, él no había oído hablar de él. “Pero nosotros hemos investigado mucho. Leí cosas buenas”, dice Ingels.
Desde enero de 2017, este medicamento cubano se ha estado
probando clínicamente en pacientes de Buffalo, en el estado de Nueva York, pero todavía no está disponible para otros enfermos en Estados Unidos.
Ingels, su marido Bill y su hija Cindy se están alojando en el
centro médico La Pradera, al oeste de La Habana.
Allí se trata mayoritariamente a pacientes extranjeros, como Ingels,
que pagan por su atención médica. Pero con su piscina, sus palmeras y
jardines, La Pradera se parece más a un complejo vacacional que a un
hospital.
Ingels no es la única estadounidense dispuesta a saltarse la ley y a
pagar miles de dólares para tratarse en Cuba: solo este año en La
Pradera se han tratado 32 pacientes estadounidenses, además de unos 158
ciudadanos de otros países.
¿Qué hace a Cimavax diferente de otros tratamientos?

Cimavax
lucha contra el cáncer estimulando una respuesta inmunológica contra
una proteína en la sangre que potencia el crecimiento del cáncer de
pulmón.
Después de un período de inducción, los pacientes reciben una dosis mensual mediante una inyección.
Cimavax es un producto de la industria biotecnológica cubana, promovida por el ex presidente Fidel Castro desde principios de los años 80.
Paradójicamente, la innovación biotecnológica cubana puede explicarse
parcialmente por el bloqueo estadounidense, que hizo que Cuba tuviera
que producir los medicamentos que necesitaba y que no podía pagar o a
los que no tenía acceso.
Así se produjeron medicamentos como Cimavax, un producto desarrollado
con baja tecnología que puede ser administrado en un contexto rural,
que encaja perfectamente en el contexto cubano.
Ahora, esta industria emplea a unos 22 mil científicos, técnicos o
ingenieros, y vende sus medicamentos en muchas partes del mundo, aunque
no en Estados Unidos.
Aunque los cubanos no quieren revelar el costo de producir Cimavax, este medicamento es más barato que otros tratamientos.
De tener dos meses de vida a soñar con el futuro

A Lucrecia le dijeron el pasado septiembre que le quedaban de dos a tres meses de vida. Foto: BBC.
Para los residentes en Cuba, no obstante, la atención médica es
gratuita, y una de las beneficiadas del tratamiento con Cimavax es
Lucrecia de Jesús Rubillo, de 65 años, que vive en un bloque de
apartamentos en el este de La Habana.
El pasado septiembre le dijeron que le quedaban de dos a tres meses
de vida. Lo que empezó como un dolor en la pierna acabó siendo un
diagnóstico de cáncer de pulmón en fase 4 ya extendido por el cuerpo.
Le dieron quimioterapia. “Eso fue realmente duro. Me dieron mareos y
me dolió. Pero mis hijos me pidieron que luchara y así lo hice”, dice.
Después de recibir radioterapia, Lucrecia empezó a ponerse
inyecciones de Cimavax. Ahora está lo suficientemente fuerte como para
subir las escaleras hasta el quinto piso de su edificio, donde está su
apartamento.
También tiene menos tos, se siente mejor, más esperanzada, y está
pensando en qué es lo siguiente que va a hacer. “A lo mejor voy a España
a ver a mi hijo”, refiere.
“Me siento contenta y sigo soñando con el futuro, pero también tengo
tristeza. Tengo muchos amigos que se murieron de cáncer y ellos nunca
tuvieron la oportunidad que yo estoy teniendo con estas inyecciones. Me
siento una privilegiada”, asegura.
Su oncóloga, Elia Neninger, ha probado Cimavax en cientos de
pacientes desde los años 90. “Cuando llegó Lucrecia estaba en silla de
ruedas, incapacitada por su enfermedad”, recuerda Neninger.
“Ahora el tumor en su pulmón ha desaparecido y tampoco hay lesiones
en el hígado. Con Cimavax está en una fase de mantenimiento”, comenta la
doctora.
Objetivo: cronificar el cáncer

La oncóloga Elia Neninger ha probado Cimavax en cientos de pacientes desde los años 90. Foto: BBC.
En Cuba, especialistas como Neninger no hablan de curar el cáncer,
sino de controlarlo y transformarlo en una enfermedad crónica. “Nunca
pensé que iba a trabajar en algo que mejoraría la vida de tantas
personas”, dice.
“Tengo pacientes con cáncer de pulmón en fase 4 que siguen vivos 10 años después de su diagnóstico”, asegura la oncóloga.
Pero Cimavax es conocido más bien por prolongar la vida de los
pacientes de cáncer de pulmón durante meses, no años. Tampoco ayuda a
todo el mundo.
En las pruebas, según Neninger, alrededor de un 20 por ciento de los
pacientes no responden al tratamiento, con frecuencia porque la
enfermedad está muy avanzada o porque tienen otras enfermedades
asociadas que complican mucho el tratamiento.
Aún así, el doctor Kelvin Lee, director de inmunología del
Roswell Park Cancer Institute de Buffalo, Nueva York, donde los estadounidenses están probando la eficacia del Cimavax, está impresionado con el medicamento.
Gran potencial e incertidumbre

El
doctor Kelvin Lee, del Roswell Park Cancer Institute de Buffalo, Nueva
York, está impresionado con el medicamento cubano Cimavax. Foto: RPCI
2010/ BBC.
Esta es la primera vez que un medicamento cubano se pone a prueba clínicamente en Estados Unidos. Para ello
se tuvo que emitir un permiso especial, ya que el bloqueo estadounidense prohíbe la mayoría de la colaboración y el comercio entre ambos países.
La inmunoterapia contra el cáncer se está volviendo cada vez más cara en Estados Unidos, dice el doctor Lee.
La idea de una vacuna barata que pueda ser administrada a un nivel
primario de atención médica es muy atractiva.Y Lee cree que tal vez se
podría utilizar Cimavax para prevenir el cáncer de pulmón.
“Si pudiéramos vacunar a los fumadores de alto riesgo para evitar que desarrollen cáncer de pulmón, eso
tendría un impacto enorme para la salud pública, tanto en Estados Unidos como en el mundo entero”, dice Lee.
(Tomado de BBC)