Guayacán es el nombre común con el que se conoce a varias especies de árboles nativos de América, pertenecientes a los géneros Tabebuia, Caesalpinia, Guaiacum y Porlieria. Todas las especies de guayacán se caracterizan por poseer una madera muy dura. Es justamente por esa característica que reciben el nombre de guayacán, aun cuando no guarden relación de parentesco entre sí.
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jueves, 6 de febrero de 2020

Presente Machado Ventura en acto por aniversario 90 de la fundación del Partido Comunista de Vietnam (+ Fotos)

José Ramón Machado Ventura, Segundo Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (CCPCC), asistió al acto por el aniversario 90 de la fundación del Partido Comunista de Vietnam (PCV). Foto: Marcelino Vázquez Hernández/ACN.


Con la presencia de José Ramón Machado Ventura, Segundo Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (CCPCC), se efectuó hoy, en esta capital, el acto por el aniversario 90 de la fundación del Partido Comunista de Vietnam (PCV).
En el encuentro, desarrollado en el teatro del Ministerio de Comunicaciones, la parte vietnamita la encabezó Truong Thi Mai, miembro del Buró Político del Partido Comunista de ese país, quien preside la delegación que visita a la Isla en el contexto de la Feria Internacional del Libro.
Olga Lidia Tapia Iglesias, miembro del Secretariado del CCPCC, expresó que el imperialismo global pretende borrar la memoria histórica y quebrantar la identidad cultural de los pueblos; sin embargo, subestima la capacidad de las masas para defender sus raíces.
Olga Lidia Tapia Iglesias, miembro del Secretariado del CCPCC Foto: Marcelino Vázquez Hernández/ACN.
Recordó la figura de Ho Chi Minh, quien supo imprimirle contenido al proceso revolucionario bajo las ideas de Marx y Engels y, además, el 3 de febrero de 1930 en Hong Kong fundó el PCV para organizar la lucha.
Fundada en el exilio por el líder vietnamita, esta organización condujo al pueblo para combatir al colonialismo francés primero, y al norteamericano después.
En sus palabras Tapia Iglesias destacó la unión de Cuba y Vietnam y agradeció a los vietnamitas por la posición mantenida de condena al bloqueo de Estados Unidos hacia Cuba.
Thi Mai destacó que si bien a ambas naciones las aleja la geografía, los sentimientos de independencia y solidaria las unen, y manifestó que le complace apreciar los logros de la Isla caribeña desde la implementación de la actualización del modelo económico y social cubano.
La también presidenta de la Asociación de Amistad Vietnam-Cuba aseguró que bajo el sabio liderazgo del PCC el pueblo cubano enfrentará todos los desafíos y continuará su proceso de construcción de un socialismo próspero y sostenible.

 Thi Mai  presidenta de la Asociación de Amistad Vietnam-Cuba Foto: Marcelino Vázquez Hernández/ACN.
Al referirse a Vietnam, dijo que a más de 30 años del proceso de renovación este continúa siendo la gran causa del Partido y el pueblo; un país pobre y atrasado como el nuestro se ha levantado para desarrollarse económicamente con rapidez en dirección de la industrialización, modernización y bajo una economía de mercado con orientación socialista, acotó.
Desde 1986 la nación asiática ha aplicado de manera progresiva una serie de reformas económicas y sociales conocidas por Renovación.
En el acto también estuvieron presentes el General de Cuerpo de Ejército Ramón Espinosa Martín, miembro del Buró Político y viceministro de las FAR; Víctor Gaute, integrante del secretariado del PCC; Ana Mari Machado, vicepresidenta de la Asamblea Nacional del Poder Popular, y Marcelino Medina y Ana Teresita González, viceministros primero de Relaciones Exteriores y de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, respectivamente.
Asistieron además, otros dirigentes del Partido, del gobierno, de las organizaciones de masas, y jefes y oficiales de las FAR y el Minint.

Foto: Marcelino Vázquez Hernández/ACN.

Delegación de alto nivel vietnamita ratifica su solidaridad con Cuba


Las relaciones especiales ente los dos países fueron fundadas por el Tío Ho y Fidel, y esos vínculos ambas naciones deben protegerlos y trasladarlos a las generaciones siguientes. Foto: Ariel Ley Royero/ACN.
Los históricos lazos solidarios entre Vietnam y Cuba fueron ratificados hoy en el parque Ho Chi Minh, en la capital, donde rindió homenaje al líder vietnamita una delegación de alto nivel de ese país, encabezada por Truong Thi Mai, miembro del Buró Político y del Secretariado del Comité Central del Partido Comunista de Vietnam (PCV).
Rodeada de escolares cubanos e integrantes de la comunidad, Truong Thi Mai, también jefa de la Comisión de Movilización de Masas del Partido y presidenta de la Asociación de Amistad Vietnam-Cuba, depositó una ofrenda floral ante el busto del Tío Ho, acto en el que fue acompañada por Noemí Rabaza Fernández, vicepresidenta primera del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP).

Foto: Ariel Ley Royero/ACN.
La delegación vietnamita está muy contenta por volver al hermano país de Cuba, aquí nos sentimos como en casa, en medio de seres queridos, destacó la distinguida visitante al intervenir en el acto, al que asistieron además Juan Carlos Marzán, vicejefe del Departamento de Relaciones Internacionales del CC del Partido Comunista de Cuba; Nguyen Trung, embajador de la nación del sudeste asiático en la Isla, y José Prieto, vicepresidente del ICAP.
Truong Thi Mai manifestó sentirse emocionada al rendir tributo “al líder y gran maestro de la Revolución de Vietnam, un soldado valiente, amigo cercano de los pueblos del mundo”, dijo, al destacar la nobleza de su vida heroica, plena de sacrificios y dificultades, dedicada a su pueblo.
Subrayó que las relaciones especiales ente los dos países fueron fundadas por el Tío Ho y Fidel, y esos vínculos ambas naciones deben protegerlos y trasladarlos a las generaciones siguientes para beneficio de sus pueblos, remarcó.
La miembro del Buró Político del PCV señaló que esta visita a Cuba se realiza en un contexto particular, pues se celebran los aniversarios 60 del establecimiento de relaciones diplomáticas entre las dos naciones, 90 del PCV y 130 del nacimiento de Ho Chi Minh.

Foto: Ariel Ley Royero/ACN.
En el sencillo acto Noemí Rabaza Fernández evocó a los líderes Ho Chi Minh y el Comandante en Jefe Fidel Castro, “ambos con su ejemplo revolucionario bordaron los lazos de simpatía y afecto entre nuestros pueblos”, señaló.
Los sentimientos inculcados por Fidel se mantienen firmes, como expresión de la genuina solidaridad que sigue guiando las relaciones entre ambas naciones, indicó la vicepresidenta primera del ICAP al afirmar que la amistad y la hermandad entre los pueblos, gobiernos y partidos de Cuba y Vietnam perdurarán en el tiempo.
Manifestó el inmenso placer de los cubanos por recibir a la delegación vietnamita en el parque Ho Chi Minh, “simbólico lugar de la amistad, hermandad y solidaridad entreCuba y Vietnam”.
Finalmente destacó la trascendencia de la vigésimo novena Feria Internacional del Libro de La Habana que tiene como país invitado a la República Socialista de Vietnam, evento cultural al que asistirá la delegación presidida por Truong Thi Mai.
Será una fiesta entre amigos en la que intercambiaremos experiencias y disfrutaremos de lo mejor de Vietnam en suelo cubano, dijo.
Truong Thi Mai manifestó su agradecimiento al ICAP y a todos los participantes en el acto, y firmó el libro de visitantes del Grupo de Amistad Cuba-Vietnam de la localidad donde está enclavado el parque Ho Chi Minh, en Nuevo Vedado.
Posteriormente la representación vietnamita visitó la escuela primaria Tio Ho, del municipio de Playa, donde recibió una cariñosa bienvenida por los niños y el personal docente.

Foto: Ariel Ley Royero/ACN.
Allí Truong Thi Mai y su comitiva disfrutaron de un acto cultural preparado especialmente por los escolares, con quienes la dirigente conversó, agradeciendo a Cuba por esta escuela que lleva el nombre del líder vietnamita, como “símbolo de nuestra unidad y de la solidaridad entre los dos pueblos”, dijo.
La delegación de Vietnam cumplimenta un intenso programa en Cuba, participará en la inauguración de la Feria del Libro y este jueves será recibida por el ICAP en la Casa de la Amistad.
Recientemente en Hanoi la Asociación de Amistad Vietnam-Cuba (AAVC) celebró su V Congreso con la expresa voluntad de continuar fortaleciendo la hermandad entre los dos países, que cumplen el próximo 2 de diciembre 60 años de relaciones diplomáticas.

Foto: Ariel Ley Royero/ACN.

Foto: Ariel Ley Royero/ACN.

(Con información de ACN)

jueves, 25 de octubre de 2018

Un Partido original y sin copias


Los congresos del Partido han constituido expresión del sentido unitario de la nación cubana. Foto: Escambray
Podía ser el periodista y presentador de la CNN, Bernard Shaw, el clásico perro sabueso en las lides informativas; podía ser el académico y político español Federico Mayor Zaragoza, por más de una década director general de la Unesco; podía ser el empresario y dirigente panamericano y olímpico mexicano Mario Vázquez Raña. No importan sus filiaciones ideológicas —si más a la derecha, si más a la izquierda—, todos ellos y otros colegas extranjeros solían derivar sus entrevistas con el líder histórico de la Revolución Fidel Castro hacia un punto: la no existencia de pluripartidismo político en Cuba.
Si alguien soñó o simplemente especuló acerca de una posible apertura en tal sentido en el país en cierto momento —esperanza quizás alimentada por la desaparición física de Fidel—, ahora se daría de bruces contra el artículo 5 del proyecto de Constitución, el cual sostiene que el Partido Comunista de Cuba (PCC), fuerza dirigente superior de la sociedad y el Estado, es único, calificativo añadido al texto de la Carta Magna vigente.
“(…) no es el multipartidismo lo que a nuestro país conviene, porque nosotros no podemos fragmentar a nuestro pueblo, tenemos que mantenerlo unido, y no podemos dividirlo en mil pedazos. (…) Si nosotros nos hubiésemos fragmentado, si nuestro pueblo se hubiese fragmentado, no habría podido resistir el golpe terrible que significó el bloqueo de Estados Unidos durante 35 años, ni habría podido soportar la desaparición del campo socialista y de la URSS. (…) Y ha estado de acuerdo con nuestra tradición, porque cuando se organizó la lucha por la independencia, José Martí organizó un partido”, le argumentó Fidel a Bernard Shaw, en una entrevista en 1995 en Nueva York, Estados Unidos.
Hacía 107 años que en esa misma ciudad, específicamente en Masonic Temple, el Maestro había reflexionado: “Nosotros unimos lo que otros dividen”. “Siente fuerzas de Júpiter el puño al recordar tantas hazañas”, también razonó el propio día cuando blandía su palabra al conmemorarse dos décadas del arrebato independentista del 10 de Octubre de 1868.
En esa época newyorkina del organizador de la Guerra Necesaria, “los factores disgregadores eran más poderosos que los aglutinadores. De una forma u otra, hacían su labor corrosiva el enfrentamiento entre veteranos de la guerra y de la emigración, el racismo, el autoritarismo, la pasividad de los derrotistas y la labor desmovilizadora de anexionistas y autonomistas”, describió Ibrahim Hidalgo Paz, conocedor a fondo del ideario martiano, incluido el proceso fundacional del Partido Revolucionario Cubano (PRC), la “creación ejemplar” del Maestro, en palabras de Juan Marinello.
“Nació uno, de todas partes a la vez. (…) Lo que un grupo ambiciona, cae. Perdura, lo que un pueblo quiere. El Partido Revolucionario Cubano, es el pueblo cubano”, acentuaría su fundador en el periódico Patria.
El partido de Martí —el primero creado en el mundo para dirigir una revolución— brotó de la unidad de espíritu; que rebasa la idea preconizada por El Libertador Simón Bolívar, quien aspiraba a formar la mayor nación del mundo en América, indica Eduardo González Rodríguez, profesor de la Escuela Provincial del Partido Felipe Torres Trujillo, de Sancti Spíritus. “La unidad se construye, y para nosotros, el PCC es el encargado de hacerlo”, añade.
Como el PRC, nuestro Partido se vertebra a partir de la “unidad de pensamiento”, en línea con la concepción del Apóstol. Unidad de pensamiento no traducida en “servidumbre de la opinión”. Unidad, no simulada unanimidad. “Lo que se ha de preguntar no es si piensan como nosotros (…) sino si sirven a la patria”, aclararía Martí.
Precisamente, el General de Ejército Raúl Castro, en su condición de primer secretario del Comité Central del PCC, leal al ideario de Fidel, siempre ha defendido el criterio de no ver la discrepancia como un problema; sino como “fuente de las mejores soluciones”. “La unanimidad absoluta generalmente es ficticia y por tanto dañina”, subrayó en el 2010.
Casi dos años más tarde, en la Primera Conferencia Nacional del PCC, el dirigente político enfatizó: “Sin el menor menosprecio a ningún otro país por tener sistemas pluripartidistas, y en estricto apego al principio del respeto a la libre determinación y la no injerencia en los asuntos internos de otros Estados, (…) defendemos el sistema del partido único frente al juego de la demagogia y la mercantilización de la política”.
¿Por qué la disolución del PRC constituyó una de las primeras medidas en vigor durante la intervención militar de Estados Unidos en 1898; intromisión que secuestró la victoria del Ejército Libertador ante la metrópoli española? ¿Qué sucedió desde que Cuba se abrió de par en par al pluripartidismo, inicialmente en la ocupación militar norteamericana y, luego, durante la pseudorrepública?
Para las elecciones municipales, celebradas en 1900, las autoridades de ocupación dictaron las reglas de juego, incluidos los requisitos para el derecho al sufragio. El entonces gobernador militar Leonard Wood puso las cartas sobre la mesa: “Todo aquel que al llegar a los 21 años no ha tenido la laboriosidad suficiente para reunir 250 pesos (en USD), o no ha ido a defender su patria estando en guerra, es un elemento social que no se merece se cuente con él para los fines colectivos; ¡que no vote!”.
La historiografía de las elecciones señala, también, que Miguel Mariano Gómez llegó a la presidencia en 1936 solo con el 20 por ciento del voto de los electores inscriptos, muchos de los cuales se abstenían a sabiendas de los fraudes en boga. Entre los casos antológicos reseñados por el periódico El Mundo está el de aquella aspirante a la Cámara de Representantes por la zona oriental en los comicios de 1954, quien ejerció el sufragio en Niquero, junto a toda su familia. Y el colegio electoral no le reportó ni un solo voto.
“Ha sido igual que en 1954. En aquella ocasión me retiré de la lucha por estimar que no había garantías suficientes, pero ahora no lo hice porque había otros candidatos y la retirada habría sido inútil. Todo ha sido una farsa”, declararía, por su parte, al Diario de la Marina, Ramón Grau San Martín, peje de largo kilometraje en las lides electoreras y aspirante a la silla presidencial por uno de los siete partidos en pugna en los comicios de noviembre de 1958.
Con ese teatro eleccionario, Fulgencio Batista pretendía maquillar su dictadura, cuando se tornaba inminente la victoria del Ejército Rebelde, liderado por Fidel, quien dictó una orden militar desde la Sierra Maestra para boicotear la jugada electoral, fraguada “totalmente de espaldas al interés del pueblo”, denunció el líder.
Paralelo de por medio con esa realidad, Fidel significó el protagonismo del pueblo cubano hoy en el proceso electoral, en una entrevista concedida a Mario Vázquez Raña en 1995. “En nuestro país, tal es el multipartidismo, pudiéramos decir, que cualquier ciudadano puede proponer cualquier candidato en una asamblea de vecinos que es la que decide; eso no existe en ningún otro lugar. Es decir, que nuestro Partido no postula a los candidatos, vela por que el proceso electoral se cumpla”.
Esa misma organización política es la que conduce la presente consulta popular del proyecto constitucional, posibilidad de valor excepcional, a juicio de Leonel Martín Linares, profesor de la Escuela Provincial del PCC, quien niega que el artículo 5 de la futura Carta Magna refrenda la omnipotencia del Partido —criterio en boca de los detractores de la Revolución—, al considerarlo como la fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado.
Al decir de Martín Linares, el PCC representa y garantiza la unidad de pueblo.“Para Fidel, el pueblo adquirió relevancia en su estrategia de lucha, y después del triunfo, en la consolidación de la Revolución. Él insistía en que la fuerza del Partido radicaba en su estrecho vínculo con las masas, con el pueblo. Porque nuestro Partido no defiende los intereses de una clase determinada, sino de la mayoría de los cubanos”, agregó.
Y con acierto, el profesor habla de mayoría. Quizás, por ello, Federico Mayor le preguntó a Fidel en el 2000: “Desde hace algunos años, estamos en presencia en la isla del nacimiento de un embrión de oposición: grupos de disidentes que empiezan a organizarse. En esas condiciones, ¿acaso no sería hora de que el régimen se abra al pluralismo político?”.
Y el sobreviviente a más de 600 planes de atentados le respondió, no sin antes acariciarse la barba de la Sierra: “La verdadera oposición surgió cuando se produjo la más profunda Revolución social de este continente en medio de la guerra fría y a 90 millas de Estados Unidos, quien la ha organizado y dirigido durante más de 40 años.
“Sufrimos guerras sucias, invasiones mercenarias (…). El jefe de esa colosal actividad contrarrevolucionaria y de lo que vino después, la guerra económica, política e ideológica, fue y sigue siendo hasta hoy el gobierno de Estados Unidos. Lo demás es pura ficción artificialmente creada y siempre bien financiada por la superpotencia, sus aliados y lacayos. No habrá apertura alguna en ese sentido. No vemos por qué cooperar con la estrategia de Estados Unidos”.
Y el líder cubano no vio el motivo, debido a la obsesión de las administraciones norteamericanas, discípulas aventajadas del Senado de la antigua Roma, en cuyas sesiones, en los tiempos de las guerras púnicas, el político y escritor Catón el Viejo solía asegurar al término de sus discursos: “Cartago será destruida”.

jueves, 23 de agosto de 2018

Un pueblo, un Partido


En el Partido se resumen los más firmes ideales revolucionarios sobre los que se asienta la unidad revolucionaria cubana. Foto: Liborio Noval.
La casa número 81 de la calle Calzada, en La Habana, acogió en la mañana de aquel domingo 16 de agosto de 1925 al Partido Comunista de Cuba. Trece hombres en plena clandestinidad, que representaban a menos de cien comunistas, se reunieron por dos días consecutivos para hablar de los males de la Isla y agrupar a la vanguardia que impulsaría un cambio radical.
Allí estaba Carlos Baliño, quien ya antes, con José Martí, había fundado el Partido Revolucionario Cubano y sabía que la trayectoria era difícil.
“Él conoció de cerca la anhelante preocupación del Apóstol por evitar los oscuros designios del imperialismo. Y ahora estaba rodeado de hombres puros y firmes como él, de antigua trayectoria rebelde, revolucionaria”, ha narrado el periodista Andrés García Suárez, en un artículo publicado en el diario 5 de Septiembre.
El más joven, Julio Antonio Mella, ya había fundado años antes la Federación Estudiantil Universitaria. Juntos, sabían que los resultados de ese pequeño congreso fundacional servirían para cumplir el mandato martiano de impedir aquellos designios imperiales.
En esos primeros encuentros en la casa habanera, sus fundadores se propusieron trabajar, a pesar de los riesgos, organizar a los campesinos y luchar por los derechos de la mujer y la juventud.
Aunque a pocos días de su fundación, los miembros del Partido Comunista de Cuba fueron brutalmente asediados por la dictadura de Gerardo Machado, muchos asesinados u obligados al exilio, ese año no fue el fin, sino apenas el comienzo de su historia.

La historia reciente

Luego del triunfo revolucionario fue imprescindible lograr la unidad. Por eso, el amplio proceso unificador que tuvo lugar en 1961 es el antecedente histórico más inmediato de la nueva formación del Partido Comunista de Cuba.
Fue entonces que se conformaron las Organizaciones Revolucionarias Integradas (ORI), formadas por el Movimiento Revolucionario 26 de Julio, liderado por Fidel; por el Partido Socialista Popular, bajo la dirección de Blas Roca, y el Directorio Revolucionario 13 de Marzo, liderado por el comandante Faure Chomón.
“Era una necesidad imperiosa la búsqueda de un acercamiento entre los revolucionarios que, con métodos diferentes, tenían un objetivo común: consolidar la Revolución Cubana. Tras el triunfo, la acción independiente de esas tres fuerzas políticas entorpecía la coordinación de las actividades y la conjunción de esfuerzos”, reconoció José Ramón Machado Ventura, segundo secretario del Comité Central del Partido, durante el aniversario 50 de la creación del Comité Central del Partido y la fundación del periódico Granma.
El sectarismo causó mellas y a pocos meses de surgir las ORI, nació el Partido Unido de la Revolución Socialista de Cuba, en un nuevo intento por lograr la unidad de las fuerzas en un único poder.
No es hasta el 3 de octubre de 1965 que el Partido tomó su nombre definitivo: Partido Comunista de Cuba, el mismo que utilizaron Baliño y Mella y con las ideas de Martí también en el horizonte.
“Para entender a plenitud el significado de esos acontecimientos –comentó Machado Ventura–, es imprescindible recordar que el Partido es fruto legítimo de la Revolución. Su raíz está en el que fundó Martí en 1892 para organizar la guerra necesaria, y su antecedente más inmediato es el que organizaron Mella, Baliño y Rubén”.

Un solo partido

Este es un Partido de vanguardia que demanda de cada uno de sus militantes pensar con cabeza propia, expresarse libremente y actuar unidos; que educa y aprende en su permanente contacto con el pueblo trabajador; que tiene como estilo de trabajo conocer en todo mo­mento las dificultades, los criterios y las propuestas del pueblo; que ha educado a varias generaciones de cubanos; que ha conducido con firmeza e inteligencia la resistencia del pueblo; que tiene por ideología las enseñanzas de Marx, Engels y Lenin, la doctrina martiana y las ideas creadoras y el ejemplo de Fidel y de Raúl.
Al enumerar sus muchas virtudes, José Ramón Machado Ventura también recordó que este Partido es, sin embargo, uno solo, como lo predicó Martí. “Porque frente a los sueños del imperialismo de fragmentar a nuestra sociedad, dividirla en mil pedazos, nuestro escudo principal es la unidad”, dijo. Por eso, cada día crece, se fortalece y perdura.

El pueblo estará siempre acompañado por el Partido

En el Proyecto de Constitución, que cada comunidad, centro de trabajo y estudio discute y analiza en estas fechas, no hay cambios en el objetivo estratégico de mantener el trabajo del Partido.
Como aclaró el General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del PCC el 19 de abril del 2018, estamos conscientes de que nuestro pueblo lo apoyará indudablemente, como ya hizo hace decenas de años, en 1976, con una enorme cantidad de votos, el 98 %.
“No pretendemos modificar –explicó durante la Sesión Constitutiva de la IX Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular– el carácter irrevocable del socialismo en nuestro sistema político y social, ni el papel dirigente del Partido Comunista de Cuba, como vanguardia organizada y fuerza dirigente superior de la sociedad y el Estado, como establece el Artículo número 5 de la actual Constitución, y que en la próxima defenderemos que se mantenga”.
Solo queda al Partido, al Estado y al Gobierno en esta nueva etapa hacer cumplir la política de promover con intencionalidad y la debida gradualidad a los jóvenes, mujeres, negros y mestizos a cargos decisorios, de modo que se garantice con suficiente antelación la creación de la cantera de los principales dirigentes de la nación en el futuro, sin repetir los costosos errores que en esta cuestión estratégica hemos cometido, añadió.
En el complejo escenario internacional, en el que se pretende dividir a Latinoamérica, donde aumenta la política agresiva de los gobiernos de Estados Unidos contra Cuba y los países de izquierda en la región, la alternativa es permanecer unidos. El consenso es la mejor de nuestras apuestas.
Por eso, hoy está más vigente que nunca lo expresado por Fidel en 1975:
“Mientras exista el imperialismo, el Partido, el Estado y el pueblo les prestarán a los servicios de la defensa la máxima atención. La guardia revolucionaria no se descuidará jamás. La historia enseña con demasiada elocuencia que los que olvidan este principio no sobreviven al error”.

Del proyecto de Constitución

En la edificación del socialismo, el liderazgo del Partido Comunista de Cuba, nacido de la voluntad unitaria de las organizaciones que contribuyeron decisivamente al triunfo de la Revolución, y la unidad nacional, constituyen pilares fundamentales y garantías de nuestro orden político, económico y social. (Del Preámbulo)
El Partido Comunista de Cuba, único, martiano, fidelista y marxista-leninista, vanguardia organizada de la nación cubana, sustentado en su carácter democrático y la permanente vinculación con el pueblo, es la fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado. Organiza y orienta los esfuerzos comunes hacia la construcción del socialismo. Trabaja por preservar y fortalecer la unidad patriótica de los cubanos y por desarrollar valores éticos, morales y cívicos. (Artículo 5)
(Tomado de Granma)

lunes, 25 de junio de 2018

Luis Antonio Torres Iríbar es el nuevo Primer Secretario del Partido en La Habana; Ernesto Santiesteban asume en Holguín

Luis Torres Iríbar (izq.) es el nuevo Primer Secretario del Partido en la capital del país. Ernesto Santiesteban (der.) asumió como Primer Secretario en Holguín. José Ramón Machado Ventura (centro) presidió el Pleno del Comité Provincial del PCC en  Holguín
A solicitud del Buró Político, el pleno del Comité Provincial del Partido en Holguín acordó liberar al compañero Luis Antonio Torres Iríbar del cargo de primer secretario, y en su lugar eligió a Ernesto Santiesteban Velázquez, el cual se ha desempeñado como miembro profesional del buró ejecutivo en dicho comité desde hace 7 años.
El compañero Santiesteban Velázquez es Licenciado en Educación y tiene 52 años de edad. Posee una amplia trayectoria como cuadro profesional de la Unión de Jóvenes Comunistas y del Partido, ocupando en este último las responsabilidades de primer secretario de comité municipal, jefe del Departamento Ideológico y miembro profesional del buró ejecutivo en el comité provincial.
Foto: Archivo
Los participantes en el pleno resaltaron la destacada labor desplegada por Luis Antonio Torres Iríbar durante los 5 años al frente del comité provincial, período en el que se alcanzaron resultados favorables en el impulso a diferentes programas, así como en la labor del Partido del territorio.
Por otra parte, el Pleno del Comité Provincial del Partido en La Habana, a propuesta del Buró Político, acordó liberar a la compañera Lázara Mercedes López Acea del cargo de primera secretaria, y en su lugar eligió a Luis Antonio Torres Iríbar, quien se desempeñaba en igual responsabilidad en el Comité Provincial del Partido en Holguín.
El compañero Torres Iríbar es Licenciado en Ciencias Sociales y tiene 54 años de edad. Posee una amplia experiencia como cuadro profesional de la Unión de Jóvenes Comunistas y en el Partido, ocupando en este último las responsabilidades de miembro profesional del buró ejecutivo, primer secretario de comité municipal, funcionario del Comité Central y primer secretario en los comités provinciales de Guantánamo y Holguín.
Los participantes en el pleno reconocieron el destacado trabajo realizado por Lázara Mercedes durante los 9 años al frente del comité provincial y los resultados alcanzados en el impulso a diferentes programas del territorio. La compañera Lázara Mercedes será promovida como miembro del Secretariado del Comité Central del Partido. Desde su nuevo cargo continuará dando apoyo a las tareas fundamentales para el desarrollo de la capital.
Los plenos estuvieron presididos por el compañero José Ramón Machado Ventura, segundo secretario del Comité Central del Partido.
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