Un artículo del periodista Jean Guy Allard en el portal Contrainjerencia revela “a partir de informaciones que circulan en Miami” que el ex congresista Lincoln Díaz-Balart “se dedica a reorganizar el grupo mafioso clandestino creado por su padre, La Rosa Blanca”.
Allard refiere una reunión secreta –celebrada el 25 de mayo de 2010- en la que habrían participado, además de Díaz Balart, la actual presidenta del Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes de EE.UU. Ileana Ros-Lehtinen y el recién electo senador Marco Rubio. Allí, “Ros-Lehtinen y Rubio se comprometieron en ejercer presiones sobre los directivos del Internacional Republican Institute (IRI) y de la propia USAID para lograr una nueva distribución de los fondos destinados a los programas “cubanos”, a favor de la Rosa Blanca”. No es de juego, la Enciclopedia del Terrorismo de Estado en las Américas se refiere a La Rosa Blanca como “la organización madre de la contrarrevolución y el terrorismo desde los Estados Unidos hacia Cuba”, y el propio Allard cita que Díaz Balart se dirigió a la presidenta panameña Mireya Moscoso en dos ocasiones, solicitándole el indulto para Luis Posada Carriles –autor de la voladura de un avión civil que costó la vida de 73 personas.