Guayacán es el nombre común con el que se conoce a varias especies de árboles nativos de América, pertenecientes a los géneros Tabebuia, Caesalpinia, Guaiacum y Porlieria. Todas las especies de guayacán se caracterizan por poseer una madera muy dura. Es justamente por esa característica que reciben el nombre de guayacán, aun cuando no guarden relación de parentesco entre sí.
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domingo, 22 de diciembre de 2019

Destaca Raúl Castro importancia de discurso del presidente de Cuba y lo propone para debate nacional



El primer secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, Raúl Castro, propuso el debate nacional del discurso del presidente Miguel Díaz-Canel en la clausura hoy de la última sesión parlamentaria del año en la isla Foto: Juvenal Balán
El primer secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, Raúl Castro, propuso el debate nacional del discurso del presidente Miguel Díaz-Canel en la clausura hoy de la última sesión parlamentaria del año en la isla.
El General de Ejército sugirió el análisis de las palabras finales del mandatario en el IV periodo ordinario de la IX Legislatura en cada núcleo de la organización partidista, centro laboral y con la población.
Ante los diputados, reunidos en el capitalino Palacio de Convenciones, Díaz-Canel destacó la capacidad de resistencia del pueblo y gobierno cubanos ante el recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos, y los felicitó en ese sentido.

La unidad, resistencia, lucha y emancipación son las claves de la victoria, afirmó el gobernante, quien también agradeció la solidaridad internacional.


Recordó que en 2019 el gobierno estadounidense desplegó acciones unilaterales para impedir la entrada de combustible a la nación caribeña, lo que afectó la totalidad de los sectores.

Rememoró las campañas difamatorias de Washington contra Cuba y la colaboración médica internacional de la isla, a lo cual respondió que irrita a los enemigos de la Revolución cubana, el ejemplo de osadía que representa para los pueblos.

De igual modo, se refirió al apoyo incondicional de la isla a los gobiernos de Venezuela y Nicaragua, que también sufren la hostilidad del gobierno estadounidense.

Por otra parte, se refirió a los retos que enfrenta el país para su desarrollo económico y para su progreso hacia un país más justo, sostenible y equitativo.

domingo, 27 de octubre de 2019

«Hay un pueblo entero dispuesto a morir si es necesario por no vivir de rodillas»

Hace 60 años, el Comandante Camilo Cienfuegos pronunció este enérgico discurso en la terraza norte del antiguo Palacio Presidencial,sentidas y honestas palabras dedicadas por última vez a nuestro pueblo.

Tan alta y firme como la Sierra Maestra es hoy la vergüenza, la dignidad y el valor del pueblo de Cuba en esta monstruosa concentración frente a este Palacio hoy revolucionario del pueblo de Cuba.
Tan alto como el pico invencible del Turquino, es hoy y será siempre el apoyo de este pueblo cubano a la Revolución que se hizo para este pueblo cubano.
Se demuestra esta tarde que no importan las traiciones arteras y cobardes que puedan hacer a este pueblo y a esta Revolución. Que no importa que vengan aviones mercenarios tripulados por criminales de guerra y amparados por intereses poderosos del gobierno norteamericano, porque aquí hay un pueblo que no se deja confundir por los traidores, hay un pueblo que no le teme a la aviación mercenaria, como no temieron las tropas rebeldes cuando avanzaban a la ofensiva a los aviones de la dictadura.
Porque este acto monstruoso confirma la fe inquebrantable del pueblo cubano en este gobierno. Porque sabemos que este pueblo cubano no se dejará confundir por las campañas hechas por los enemigos de la Revolución. Porque el pueblo de Cuba sabe que por cada traidor que surja, se harán nuevas leyes revolucionarias en favor del pueblo.
Porque el pueblo cubano sabe que por cada traidor que surja, habrá mil soldados rebeldes que estén dispuestos a morir defendiendo la libertad y la soberanía que conquistó este pueblo. Porque vemos los cartelones y oímos las voces de este pueblo valiente que dice: «¡Adelante Fidel, Cuba está contigo!».
Y hoy, el Ejército Rebelde, los hombres que salieron de las montañas, los hombres que no se venden a intereses, que no se atemorizan, le dicen: «¡Adelante Fidel, el Ejército Rebelde... ¡Adelante Fidel, que el Ejército Rebelde está contigo!». Esta manifestación de pueblo, estos campesinos, estos obreros, estos estudiantes que hoy vienen a este Palacio, nos dan las energías, nos dan las energías suficientes para seguir con la Revolución, para seguir con la Reforma Agraria, que no se detendrá ante nadie ni ante nada. Porque hoy se demuestra que lo mismo que supieron morir veinte mil cubanos por lograr esta libertad y esta soberanía, hay un pueblo entero dispuesto a morir si es necesario por no vivir de rodillas.
Porque para detener esta Revolución cubanísima, tiene que morir un pueblo entero y si eso llegara a pasar, serían una realidad los versos de Bonifacio Byrne:
Si deshecha en menudos pedazos
llega a ser mi bandera algún día,
nuestros muertos, alzando los brazos,
la sabrán defender todavía...
Que no importan los traidores, que no importan todos los enemigos de la Revolución, que no importan los intereses que traten de confundir a un pueblo que no se va a dejar confundir. Porque este pueblo cubano sabe que esta Revolución se ha hecho, que por esta Revolución murieron veinte mil cubanos para terminar con los abusos, para terminar con las canalladas, para terminar con el hambre, para terminar con toda la agonía que vivió la República de Cuba por más de 50 años.
Y que no piensen los enemigos de la Revolución que nos vamos a detener; que no piensen los enemigos de la Revolución que este pueblo se va a detener; que no piensen los que envían los aviones, que no piensen aquellos que tripulan los aviones que vamos a postrarnos de rodillas y que vamos a inclinar nuestra frente. De rodillas, de rodillas nos pondremos una vez y una vez inclinaremos nuestra frente y será el día que lleguemos a la tierra cubana que guarda veinte mil cubanos, para decirles: «¡Hermanos, la Revolución está hecha, vuestra sangre no corrió en balde!».

viernes, 11 de octubre de 2019

Díaz-Canel: Nadie va a quitarnos la confianza en el futuro que los padres nos ganaron de pie

Discurso pronunciado por el Presidente de la República de Cuba, Miguel M. Díaz-Canel Bermúdez, en la toma de posesión de su cargo, en la Cuarta Sesión Extraordinaria de la IX Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, en el Palacio de Convenciones, el 10 de octubre de 2019, “Año 61 de la Revolución”  

Foto: Juvenal Balán
(Versiones Taquigráficas - Consejo de Estado)
Querido General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba;
Queridos compañeros de la Generación Histórica;
Compañero Esteban Lazo, Presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular y del Consejo de Estado; Integrantes del Consejo de Estado;
Diputadas, diputados;
Pueblo de Cuba:
Es 10 de Octubre y los cubanos debemos felicitarnos. “[...] el primer día de libertad e independencia de Cuba”, como lo llamó Carlos Manuel de Céspedes, tiene todos los derechos para ser uno de los más celebrados en nuestro calendario nacional, por sus fuertes resonancias, desde aquel minuto de 1868 hasta este en que hemos renovado el juramento de servicio incondicional a la Patria.
Aunque después la nación crecería llena de episodios legendarios, la primera inspiración vino de aquel día en que se quebraron los grilletes y la bandera hecha por una mujer ondeó en las manos más nuevas.
Juntos y abrazados a un ideal, por primera vez, blancos y negros, mujeres y hombres, jóvenes casi todos, y como abanderado, el cubano de menos edad. Así se vivió el primer 10 de Octubre, lleno de significados trascendentes.
Cuentan que un muchacho de 20 años llamado Emilio Tamayo fue el primero en pasear la enseña, que confeccionó Cambula, por el campamento que se había instalado en La Demajagua.  Y que el Padre de la Patria dijo al admirarla ondeando: “Primero mueran antes que verla deshonrada”. Se dice también que tocó la campana del ingenio otro muy joven bayamés, Manuel García Pavón, quien sería el último sobreviviente del histórico alzamiento.
¿Qué quiero significar al evocar estas memorias? En primer lugar, por supuesto, rendir el debido tributo a la historia y a sus eternos enlaces con nuestro presente, desafiante y plagado de amenazas y riesgos, como aquel primer día de La Demajagua y como cada jornada en los 151 años de lucha de Cuba por sostener su independencia.
Me interesa especialmente hoy destacar los episodios que colocan a la juventud cubana en el epicentro de esas luchas por algo que casi un siglo después del 10 de Octubre de 1868, en julio de 1962, en Santiago de Cuba, Fidel decía a los estudiantes y profesores de la Universidad de Oriente:
“La Revolución no es una lucha por el presente, la Revolución es una lucha por el futuro; la Revolución tiene siempre su vista puesta en el porvenir y la patria en que pensamos, la sociedad que concebimos como sociedad justa y digna de los hombres, es la patria del mañana...”.
La Revolución es una lucha por el futuro. Lo ha sido siempre y lo es ahora.
Para el Consejo de Estado, su Presidente, Vicepresidenta y los restantes 19 miembros que acaban de ratificarse o elegirse este 10 de octubre; para el Vicepresidente de la República y para su Presidente, la tarea número uno tiene que ser el futuro.  Agradecemos la confianza al elegirnos para estas responsabilidades, que unidos desempeñaremos en pos de ese futuro.
Por eso hemos puesto en primer lugar y de manera simultánea la defensa y la economía.  No olvidamos por un segundo que una Revolución vale lo que sabe defenderse y quienes olvidan esa lección no viven para contarlo.  La economía, como base y sostén de la superestructura social, resulta la gran determinante del futuro.
En días recientes, a través del sitio de la Presidencia, convocamos a “Pensar como país”, y al leer detenidamente las más de 1 200 respuestas encontramos mucho optimismo y confianza de cara al futuro, aunque también, en algunos casos, expresiones de preocupación.
Lógica y revolucionaria inquietud que compartimos frente a un mundo minado por el desequilibrio en las relaciones económicas, sin “amortiguadores” para las naciones de menor desarrollo y donde se ha convertido en práctica que las instituciones financieras globales rescaten bancos, pero nunca pueblos.
Un mundo donde predomina el irrespeto a la legalidad internacional, liderado por la potencia hegemónica y la imposición de sus pretensiones mediante amenazas y sanciones.
Un mundo manipulado por perniciosas campañas mediáticas contra una nación solidaria y pacífica como Venezuela, al mismo tiempo que insisten en legitimar como su “Presidente” a un impostor sin respaldo popular alguno.
Un mundo donde ha llegado a usarse el podio de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas para descalificar, menospreciar, amenazar y negar sistemas sociales y gobiernos soberanos y mentir descaradamente en el intento de propiciar intervenciones de todo tipo, incluso militares.
Un mundo donde se rompen acuerdos globales, proyectos de cooperación y programas de salud que resultaban esperanzadores para mayorías excluidas.
Un mundo donde se utiliza el poder judicial para recluir en prisión a líderes progresistas y se persigue y asesina a activistas sociales sin que se haga justicia.
Un mundo donde los que levantan muros, separan familias, encarcelan niños emigrantes, prohíben intercambios entre pueblos y bloquean el acceso al desarrollo de otras naciones, también ponen en riesgo a la especie humana cuando desconocen el cambio climático y desestiman los avisos de la ciencia, mientras arden el Amazonas y otros pulmones del planeta.
Un mundo así realmente nos alarma a todos.  En la Primera Cumbre de la Tierra, en 1992, Fidel pronunció su estremecedor discurso de advertencia sobre “una especie en peligro de extinción”.
Nadie debería asombrarse, entonces, de que una adolescente llore frente a los responsables del desastre.  Las lágrimas de Greta Thunberg son las lágrimas del futuro.
“Gobernar es prever”, sentenció Martí. Y la Revolución Cubana debe mucho a la genialidad previsora de Fidel y de Raúl.  Esa es nuestra escuela política.
Quienes lo pongan en duda, solo tienen que mirar 60 años de historia revolucionaria: desde la alfabetización y alta escolarización de nuestro pueblo, base para forjar el valioso capital humano que nos distingue y elevar el desarrollo de la ciencia y la medicina a niveles de vanguardia mundial, hasta la advertencia temprana y los preparativos que ahora nos han permitido enfrentar el brutal recrudecimiento del bloqueo por parte de la administración norteamericana, con menos daños de los que nuestros adversarios calcularon.
El compromiso que hoy hacemos ante ustedes es el de mantener y fortalecer esa práctica, aprovechar el inestimable capital humano que hemos formado y los aportes de la academia y la ciencia para elevar el nivel de eficiencia de la gestión gubernamental como resultado de la previsión que genera el conocimiento.
El país tiene el compromiso de hacer florecer el talento formado por la Revolución, producir y aportar internamente sin cerrar las puertas a la cooperación y los aprendizajes fuera de fronteras.  La exportación de productos cubanos y de servicios debe crecer y diversificarse.
Cuando decidimos aumentar entre tres y cinco veces los salarios del sector presupuestado; cuando promovemos la informatización acelerada de la sociedad; cuando, pese a las limitaciones que nos impone el bloqueo, defendemos el fortalecimiento de la educación y el vínculo de las universidades con la producción en todos los niveles, estamos trabajando por el futuro.
Este año y, particularmente, los últimos meses han puesto a prueba nuestra capacidad de resistir sin renunciar al desarrollo.  Y han exigido al pueblo un extra, pero también de los ministros y cuadros de la administración del Estado.  No será menor la exigencia en los días y meses por venir.  Bajo las condiciones de asedio prolongado y total nos corresponde tensar fuerzas y apoyarnos en las estructuras existentes y las nuevas responsabilidades que adquieren.
El Consejo de Estado, por ejemplo, funcionará con mayor frecuencia e impacto entre sesiones de la Asamblea.  Hay muchas leyes, indispensables para hacer más eficiente el Gobierno, que precisan de modos más expeditos de revisión, aprobación e instrumentación. Es un compromiso desde que aprobamos la nueva Constitución.
Los municipios deben aprender a administrar los recursos disponibles con mayores facultades, pero con responsabilidad superior.
Ya estamos a las puertas del año 2020, en el que nos hemos propuesto seguir consolidando nuestra economía.  Sin renunciar nunca a los sueños más grandes, que por lógica elemental precisan mayor cantidad de recursos, afianzaremos líneas de trabajo y programas que durante el año 2019 planteamos como prioridades, entre ellas: las exportaciones, la inversión extranjera, la construcción de viviendas, la producción de alimentos, el turismo, el transporte y las fuentes renovables de energía.
Como hemos planteado en ocasiones anteriores, tras la escasez de combustible, generada por la terquedad del Gobierno de Estados Unidos, el país volverá a la normalidad, pero no será con los mismos modos de hacer.  Si algo bueno tuvieron estos días de tensión fue que sacaron a flote las enormes reservas con que cuenta Cuba para trabajar de manera más eficiente.
Por eso pondremos mayor énfasis en disminuir los gastos y ahorrar; en sistematizar las buenas soluciones nacidas de los años más duros del Período Especial, atemperadas a nuestra realidad, es decir, tomar en cuenta los avances tecnológicos y del conocimiento que pueden convertir un principio de trabajo, como el ahorro, en un motor del desarrollo.
Insistimos en la necesidad de trabajar por el bien de todos, en la preparación política e ideológica de los cuadros, en la convocatoria a los jóvenes que tantas energías nos aportan siempre, y en la participación del pueblo en la búsqueda de las mejores soluciones, con la certeza de que es inagotable la fuente de la inteligencia colectiva, así como las reservas de resistencia y creatividad que la agresividad del adversario siempre despierta en los cubanos.
Digo como hace un año al asumir la tarea en la Presidencia del entonces Consejo de Estado y de Ministros: No venimos a prometer.  Venimos a cumplir el mandato del pueblo revolucionario.
Hoy comienza una nueva etapa de trabajo para quienes representamos al Estado y al Gobierno, que demandará de cada dirigente, cuadro y funcionario a todos los niveles, la disposición a echar por la borda el pesado lastre de prácticas obsoletas y mecanismos engorrosos, que ralentizan los procesos y debilitan la autoestima nacional.
Son nuevos los tiempos que vivimos en todos los sentidos y exigen un pensamiento diferente.  Cambiar todo lo que deba ser cambiado, como nos dejó dicho Fidel, como nos lo ha demostrado Raúl durante sus años al frente de la Presidencia y como nuestro Primer Secretario del Partido.
Cuando pienso en ellos, también estoy pensando en el futuro, porque su generación fue una generación de futuro, que dejó hogar, estudios y comodidades para cambiar esta tierra de una vez.  No les tembló la mano para combatir a las peores lacras que le chupaban la sangre a la República, ni para desafiar al enemigo amenazante levantando una nación nueva desde la raíz, desde el monte, desde la Sierra.
Como no temblaron a la hora de enfrentar la guerra sucia que duró años, con mercenarios destruyendo y asesinando prácticamente a todo lo largo y ancho de la Isla; ni dudaron en dar apoyo a los pueblos hermanos que luchaban contra las odiosas dictaduras latinoamericanas, sostenidas y respaldadas por el mismo imperio que ahora acusa de dictadores a los líderes progresistas de la región.
Por cierto, qué mal está haciendo quedar a ese imperio, viejo y desmoralizado, su tropa de políticos mediocres y mendaces nucleados por la OEA.
¿Dónde están los que no han cesado de dar consejos sobre el destino de Venezuela y a la vez no muestran ocupación por los enormes conflictos y problemas sociales que aquejan a sus pueblos? ¿Cómo se proponen borrar en las agresiones contra Venezuela las chapucerías y los contubernios con mafias paramilitares?
Si algo no perdió jamás el liderazgo de la Revolución Cubana fue el curso de la moral en la Historia.  Ahí están, invictos, sin más monumentos que su propia obra, a la cual tenemos el deber de rendir el más justo de los tributos: hacerla crecer y prosperar, sin temor a las amenazas ni a los riesgos.
Los pobres de la tierra no podemos perder la dignidad ni ceder ante la amenaza.  Es una convicción demostrada muchas veces a lo largo de la historia, desde aquel 10 de Octubre en La Demajagua hasta el día de abril de 1961 en que Fidel disparó con un tanque contra los barcos mercenarios.
En estos tiempos, en que hemos vuelto a acompañar al Comandante Almeida en su grito de principios en medio de las más duras horas, afirmamos rotundamente que la Revolución Cubana preservará intactas todas sus convicciones, esas que costaron la sangre de los mejores hijos de nuestra Patria (Aplausos).
Cuando se cuenta con un pueblo de la estirpe del cubano, no se duda ni un segundo para enfrentar el futuro, conscientes de que lo conquistaremos.
Hoy volvemos a hacer nuestra aquella valoración que tantas veces le escuchamos al General de Ejército y que hemos aprendido a aquilatar mejor en medio de la dificultad: “¡Qué clase de pueblo tenemos!” (Aplausos.)
Los que crean y construyen han derrotado a los que odian y deshacen.
La sangre de nuestros nobles aborígenes, nuestros abuelos europeos, africanos y asiáticos y la de todos los hombres y mujeres de inmenso coraje, que a lo largo de los siglos conformaron el ser nacional, hierve de rebeldía frente a cada amenaza y de rabia ante cada agresión.
Mientras más nos agreden, mientras más nos intimidan, más crece la voluntad y la fuerza nacional: ¡La unidad! (Aplausos.)
¡Nos inspirará siempre el 10 de Octubre!  Como los mambises, honroso nombre del criollo rebelde, no vacilaremos en usar el machete si faltaran los fusiles. Y siempre tendremos la vergüenza como estandarte y como chaleco la moral.
Este pueblo, que más de una vez ha sido capital de la solidaridad mundial, acogiendo a quienes nos la ofrecen y brindándola por el mundo a quienes más la necesitan, espera pronto aquí, en La Habana de los 500 años, el arribo de una ola solidaria y antimperialista, como un cañonazo contra los zarpazos de la bestia imperial.
En la tierra de Céspedes, Mariana, Gómez, Maceo, Martí, Mella, Guiteras, Rubén, Camilo, Che, Almeida, Ramiro, Guillermo, Vilma, Celia, Haydée, Melba, en la tierra de Raúl y de Fidel, no ha variado ni un milímetro la advertencia del Titán de Bronce:
“Quien intente apropiarse de Cuba recogerá el polvo de su suelo anegado en sangre, si no perece en la lucha” (Aplausos).
Compañeras y compañeros:
Nos esperan días intensos y desafiantes, pero nadie va a quitarnos la confianza en el futuro que les debemos a nuestros hijos en la Patria que los padres nos ganaron de pie.
¡Viva Cuba Libre!  (Exclamaciones de “¡Viva!”)
¡Socialismo o Muerte!
¡Patria o Muerte!
¡Venceremos!
(Ovación).

sábado, 3 de noviembre de 2018

En Cuba no hay ni habrá espacio para la intromisión de una potencia extranjera




Foto: Captura de pantalla
Discurso pronunciado por Bruno Rodríguez Parrilla, ministro de Relaciones Exteriores de la República de Cuba, en el 73 Período de Sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, bajo el tema 43: “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”.  Nueva York, 1ro. de noviembre de 2018. “Año 60 de la Revolución”.

(Versiones Taquigráficas – Consejo de Estado)

 Señora Presidenta:
Deseo expresar condolencias al pueblo y a las autoridades de la ciudad de Pittsburg, del estado de Pensilvania y de los Estados Unidos, por los hechos ocurridos en la sinagoga Tree of Life, donde fallecieron 11 personas.
Reciban también nuestras condolencias el pueblo y las autoridades de Indonesia, por el desastre aéreo sucedido el pasado 29 de octubre, en el que perdieron la vida 189 personas.
Señora Presidenta;
Excelentísimos Señores Representantes Permanentes;
Señoras y Señores Delegados:
El 25 de junio de 2018, el niño Adam López Macías, de 181 días de nacido, fue intervenido quirúrgicamente para corregir un defecto congénito de inversión de las grandes arterias del corazón, un problema anatómico, mediante el que se conectan de forma indebida dichas arterias, el cual amenazaba su vida. La cirugía duró 5 horas. Su delicada condición, una posterior hipotensión —o presión baja— y bradicardia —lentitud en el pulso— obligaron a mantenerlo con su pequeño esternón abierto hasta el día 29, es decir 96 horas.
El bloqueo impide que los niños cubanos que sufren de bajo gasto cardíaco postoperatorio, es decir, de insuficiente sangre bombeada por el corazón, que es la complicación más frecuente de la cirugía cardio-pediátrica, dispongan del mejor tratamiento, como es el “Sistema Avanzado de Apoyo Ventricular Pediátrico” que producen, y protegen con patentes, las compañías estadounidenses Heart Ware International Inc. de Massachusetts y Thoratec Corporation, de Pleasanton.
¿Cómo medir el dolor del pequeño niño y el de su familia?
Adam se recuperó gracias a la profesionalidad y la consagración del personal de salud cubano y al esfuerzo de un país entero.
El 13 de diciembre de 2017, fue operada Rosa Esther Navarro Ramírez, nacida a las 37 semanas de gestación. Tenía entonces 1 año y 2 meses y padecía de un Drenaje Anómalo (Total) de Venas Pulmonares, es decir, cuando se mezcla la sangre oxigenada con la no oxigenada.
Sufre, entonces, una fibrilación ventricular —latidos rápidos y desordenados—, y se le trata, durante 27 días de profunda angustia para sus padres, por hipertensión pulmonar, es decir, cuando aumenta la presión sanguínea en las pequeñas arterias pulmonares de la niña, sin poder contar con el fármaco ideal que es el óxido nítrico inhalado, que no puede ser conseguido de manera urgente y transportado en avión, por ser inflamable y explosivo, y requiere condiciones especiales para la transportación marítima. De no existir el bloqueo, se pudiera solicitar de manera expedita a una compañía estadounidense, productora del benéfico fármaco y también del sistema con que se administra este, como es Datex Ohmeda.
Rosita fue salvada pese a la crueldad de esta política.
Una niña guantanamera, de 13 años, con un tumor maligno de columna, y un niño habanero de 5 años, con una masa tumoral entre el tallo cerebral y el cerebelo (en la fosa craneal), cuyos nombres obviamente no debo revelar, no pudieron ser tratados con el fármaco óptimo, la Temozolamida que se produce en Estados Unidos, aunque felizmente han rebasado la enfermedad.
La compañía Illumina es líder mundial en la Secuenciación de Próxima Generación (NGS) que garantiza el diagnóstico más certero del cáncer y es la base para la medicina de precisión y el tratamiento personalizado de los pacientes. Los proveedores de medicamentos personalizados generalmente exigen ese tipo de diagnóstico para suministrarlos.
En el 2017, fallecieron en Cuba 224 personas por cada 100 mil habitantes sin disponer de esos tratamientos debido al bloqueo.
En el último año, más de 30 compañías estadounidenses como Agilent, Cook Medical y Thermo Fisher Scientific rehusaron vender a la compañía Medicuba, medicamentos, insumos y equipos imprescindibles para nuestro sistema de salud o no respondieron a su reiterada solicitud.
No podría una madre en esta sala o en este planeta dejar de conmoverse ante casos como los descritos.
Son incalculables los daños humanos ocasionados por el bloqueo, que califica como acto de genocidio a tenor de los incisos B) y C) del Artículo 2 de la Convención para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio de 1948. Es, incluso, una violación del Derecho Internacional Humanitario, si hubiera un conflicto. No se puede contabilizar, señora Presidenta, el sufrimiento humano.
El objetivo del bloqueo, anclado en la Guerra Fría, no ha cambiado con el transcurso del tiempo.
El infame memorando clasificado del subsecretario de Estado, Lester Mallory, de 6 de abril de 1960, guía la política del gobierno actual de los Estados Unidos hacia Cuba cuando dice: “… no existe una oposición política efectiva (…) El único medio posible para hacerle perder el apoyo interno (al gobierno) es provocar el desengaño y el desaliento mediante la insatisfacción económica y la penuria (…) Hay que poner en práctica rápidamente todos los medios posibles para debilitar la vida económica (…) negándole a Cuba dinero y suministros con el fin de reducir los salarios nominales y reales, con el objetivo de provocar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”.
Como excepción, nos alegra la reciente firma, bajo licencia específica, existente desde el año 2016, de una compañía mixta por parte de la Agencia Comercializadora del Centro de Inmunología Molecular cubano (cimab) y de Rosewell Park Cancer Center que permitirá la comercialización en Estados Unidos de vacunas terapéuticas de tecnología cubana contra el cáncer de cabeza, cuello y pulmón.
También, la venta a Cuba, bajo una licencia específica (del año 2017), de 81 000 dosis del anticonceptivo hormonal Mesigyna por una sucursal estadounidense de la compañía Bayer.
Por otra parte, el bloqueo es el principal impedimento al flujo de información y al más amplio acceso a Internet y las tecnologías de la información por parte de los cubanos, al dificultar y encarecer la conectividad del archipiélago, condicionar el acceso a sus plataformas y tecnologías, y utilizar el ciberespacio para actos de “cambio de régimen”.
Igualmente, dificulta los vínculos culturales, académicos, científicos, deportivos y de la sociedad civil.
En ejercicio de esta política hostil, el gobierno estadounidense, con pretextos increíbles y motivaciones políticas reales, incumple la cantidad de visas de emigrantes para cubanos pactada en los acuerdos migratorios vigentes; encarece y dificulta la reunificación familiar, los viajes temporales de cubanos a su territorio y restringe los vínculos familiares.
El bloqueo constituye una violación flagrante, masiva y sistemática de los derechos humanos de las cubanas y cubanos y ha sido y es un impedimento esencial a las aspiraciones de bienestar y prosperidad de varias generaciones.
Dichas políticas afectan asimismo a los cubanos que residen en los Estados Unidos.
El bloqueo es opresivo también para los ciudadanos estadounidenses a quienes limita, injusta y arbitrariamente, la libertad de viajar a Cuba, único destino prohibido para ellos en el planeta.
Señora Presidenta:
El Gobierno de los Estados Unidos manipula y politiza vulgarmente el deseo universal de garantizar los derechos humanos a todas las personas y los Objetivos de Desarrollo Sostenible en las enmiendas que usted (refiriéndose a la Embajadora de los EE. UU.) ha presentado, con el único propósito de adulterar la naturaleza y el foco de la resolución contra el bloqueo, que ha aprobado esta Asamblea 26 veces, con el objetivo de fabricar un pretexto y obtener una suerte de endoso internacional para continuar endureciendo este que la Asamblea, señora embajadora, no le va a dar.
Un desvergonzado memorando, circulado a los diplomáticos acreditados la semana pasada por el Departamento de Estado (lo muestra), que tengo en mi poder, así lo reconoce: “Las enmiendas que hemos propuesto tienen la intención de abordar la razón subyacente del embargo”.
Más adelante, con gran cinismo, señala el Departamento de Estado: “El año pasado fue hecha en la Asamblea una referencia directa a que el embargo socava los esfuerzos colectivos para implementar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (SDG)”. Dice el memorando: “Los escuchamos a ustedes —a los delegados— perfectamente, loud and clear, alto y claro. Las acciones de Cuba amenazan claramente estos Objetivos y, para poder implementarlos totalmente, necesitamos el apoyo de ustedes a las enmiendas”.  Es una verdadera burla a esta Asamblea.
Se conoce el poco respeto de la embajadora de los Estados Unidos y del Departamento de Estado a las Naciones Unidas, al multilateralismo y a esta Asamblea, a quien llamó el año pasado un teatro político.
El memorando acabado de circular es una verdadera burla al multilateralismo, a la decencia en la política internacional y a esta magna, universal y democrática Asamblea.
Llama la atención, además, que el memorando utiliza el engañoso recurso de presentar el texto de las enmiendas como lenguaje previamente acordado, para introducir disimuladamente contenidos referidos a otro tema, por otra instancia y sobre otro país.  Es otra vez la práctica de la mentira, el engaño y la amoralidad en el discurso político.
Lo que fue el documento L.7, con una sola enmienda de 8 párrafos, fue luego convertido en 8 enmiendas separadas con el único propósito de crear confusión, abusar del tiempo y producir cansancio en la Asamblea, es una artimaña, señora embajadora, deshonesta.
Si el Gobierno de Estados Unidos quiere debatir y votar iniciativas sobre derechos humanos o los Objetivos de Desarrollo Sostenible, estamos prestos a hacerlo de inmediato, en cualquier órgano, en cualquier momento y bajo cualquier tema pertinente de la agenda.
Continuaremos alentando el diálogo y la cooperación como la única forma de favorecer el progreso en el ejercicio de los derechos humanos y mantendremos nuestra activa y constructiva participación en el Consejo de Derechos Humanos, en su ejercicio de Revisión Periódica Universal y en la cooperación con todos, absolutamente todos, sus mecanismos universales.
El Gobierno de los Estados Unidos no tiene la menor autoridad moral para criticar a Cuba ni a nadie en materia de derechos humanos.  Rechazamos la reiterada manipulación de estos con fines políticos y los dobles raseros que le caracterizan.
Su Gobierno es responsable de crímenes contra la humanidad.  Fue el que usó el arma nuclear contra la población civil.  Es el que desarrolla armas de exterminio en masa, inicia ahora una nueva carrera armamentista, perfecciona las armas nucleares, las convencionales de gran letalidad, las autónomas y es el que militariza el ciberespacio y el espacio ultraterrestre.
Su Gobierno es el que estableció dictaduras militares y organizó sangrientos golpes de Estado.  Con las guerras que su Gobierno ha lanzado en los últimos años ha ocasionado millones de muertes, muchas de ellas personas inocentes, y oleadas de refugiados con el consiguiente sufrimiento humano.
Su Gobierno ha utilizado las ejecuciones extrajudiciales, el secuestro y la tortura.  Mantiene hoy presos indefinidamente en un limbo jurídico, sin defensa, tribunales, ni debido proceso en la prisión de la Base Naval de Guantánamo que usurpa ilegalmente nuestro territorio.
El Gobierno de los Estados Unidos es autor de violaciones de derechos humanos de sus propios ciudadanos, especialmente afroamericanos e hispanos, de las minorías, los refugiados y los migrantes.
En medio de la opulencia de ese país, 40 millones de estadounidenses viven en condiciones de pobreza y 52 millones en comunidades empobrecidas.  Más de medio millón de sus ciudadanos duermen en las calles sin que usted los mencione.  Carece de seguro médico el 12% de los estadounidenses (ciudadanos) y se privará de este, por su Gobierno a millones de personas de bajos ingresos.  La educación de calidad no está al acceso de las mayorías que su Gobierno ni representa ni defiende.  La igualdad de oportunidades en Estados Unidos es una quimera.  El Gobierno que usted integra es un Gobierno de millonarios que impone políticas salvajes.
Las mujeres reciben, por igual trabajo, el 82% del salario de los hombres; si son afroamericanas, el 64%, y si son latinas el 62%.  Las denuncias por acoso sexual son generalizadas.
La riqueza media de las familias blancas es siete veces mayor que la de las familias afro-descendientes.  Muere el doble de niños afroamericanos menores de un año que los niños blancos.  Las madres afroamericanas tienen entre tres y cuatro veces más la probabilidad de morir en el parto que las madres blancas, y la mitad de ellas podría salvarse con mejores atenciones que el Departamento de Estado jamás reclama.
Hay un patrón racial diferenciado en la población penitenciaria norteamericana, en la duración de las sanciones de privación de libertad, en la ejecución de la pena capital aplicable a menores y discapacitados mentales; y en las muertes atroces por disparos de la policía.
Su Gobierno construye muros, separa de sus padres emigrantes a menores, incluso, a niños pequeños que ha encerrado en jaulas.
Crecen juntos en este país la información falsa y el monopolio de las plataformas tecnológicas de la comunicación y de la generación de contenidos.
El Gobierno estadounidense interviene sin escrúpulos en los procesos electorales y en los asuntos internos de la mayoría de los Estados del planeta.
Trata de derrocar por la fuerza al Gobierno legítimo de la República Bolivariana de Venezuela, utiliza contra ella una brutal campaña de difamación y la amenaza militar, mientras llama a la violencia y al golpe de Estado.
Interviene y trata de desestabilizar a la República de Nicaragua.
Realiza actos de injerencia en los asuntos internos del Estado Plurinacional de Bolivia.
El Gobierno de los Estados Unidos pretende ejercer dominación imperial en “Nuestra América” e invoca nuevamente la vetusta, agresiva y peligrosa Doctrina Monroe y la “diplomacia de las cañoneras”.
Redespliega su IV Flota y aumenta la cantidad y el poderío de sus bases militares en la región.
Estados Unidos es parte de solo el 30% de los instrumentos de derechos humanos y no reconoce el derecho a la vida, ni a la paz, ni al desarrollo, ni a la seguridad, ni a la alimentación, ni reconoce los derechos de las niñas y niños.  Nadie puede sorprenderse de que ustedes hayan abandonado el Consejo de Derechos Humanos.
Los “intereses especiales”, corporativos, han secuestrado el sistema político, corrupto por definición, de los Estados Unidos.
Las palabras y el discurso político sí importan, ¡importan! Al demonizar y convertir en enemigos, mediante la propaganda, a oponentes políticos, instituciones, grupos sociales y naciones, se alimentan y enraízan la división, la violencia, los crímenes de odio y las guerras.
La impunidad del lobby de las armas es culpable del aumento de los homicidios, incluso de adolescentes.
Se exacerba la política sucia, la indecencia, la amoralidad, la mentira, el rediseño de los distritos electorales por conveniencia política y la manipulación de los electores.  A seis millones de estadounidenses de bajos ingresos se les impidió votar en las últimas elecciones presidenciales y probablemente se les impedirá votar el próximo martes.  En la Florida, el 21% de los electores afroamericanos son privados del sufragio.
Señora Presidenta:
Los daños cuantificables, acumulados por el bloqueo durante casi seis décadas de aplicación, alcanzan la cifra de 933 mil 678 millones  de dólares, tomando en cuenta la depreciación del dólar frente al valor del oro.  Calculados a precios corrientes, el bloqueo ha provocado perjuicios por más de 134 mil 499 millones 800 mil de dólares.
Solo en el último año, causó a Cuba pérdidas en el orden de los 4 mil 321 millones 200 mil dólares.
Con los ingresos dejados de percibir por exportaciones de bienes y servicios y los costos asociados a la reubicación geográfica del comercio, que nos impone disponer de muy altos inventarios, el Producto Interno Bruto de Cuba habría crecido, a precios corrientes, en el último decenio, alrededor de un 10% como tasa promedio anual.
Frente a las dificultades, Cuba ha conseguido avances en su economía y brinda amplia y solidaria cooperación internacional, que su Gobierno a veces dificulta, a pesar del bloqueo y la prohibición de créditos multilaterales, a la par que ha alcanzado niveles de desarrollo humano y justicia social universalmente reconocidos.
El bloqueo continúa siendo el obstáculo fundamental a la implementación tanto del Plan Nacional 2030 como de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas.
Conculca el ejercicio del derecho a la libre determinación, a la paz, al desarrollo, a la seguridad y a la justicia del pueblo cubano.
El bloqueo constituye una violación de los Propósitos y Principios de la Carta de las Naciones Unidas y del Derecho Internacional.  Es un acto de agresión y de guerra económica que quebranta la paz y el orden internacional.
Vulnera también las reglas universalmente reconocidas del comercio y la libertad de navegación.
Lesiona los principios de la Proclama de la América Latina y el Caribe como Zona de Paz y se opone al consenso de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños y del mundo.
Provoca aislamiento y descrédito al Gobierno de Estados Unidos y convoca al justo rechazo de la comunidad internacional.
Señora Presidenta:
Vivimos en una época de crecientes amenazas a la paz y la seguridad internacionales, de proliferación de guerras no convencionales, de groseras violaciones a la soberanía de los Estados, políticas de dominación mediante el uso de la fuerza, intentos de reimposición del orden unipolar, quebrantamientos del Derecho Internacional, ruptura amenazadora y arbitraria de tratados internacionales; multiplicación de sanciones unilaterales y guerras comerciales, esencialmente provocadas por la naturaleza depredadora y supremacista del imperialismo estadounidense, inclinado siempre al fundamentalismo neoliberal,  a “la filosofía del despojo” y a la llamada “paz basada en la fuerza”.
Como consecuencia de este escenario, los graves problemas internacionales se agudizan, aumenta la pobreza y la desigualdad, se acentúan los patrones irracionales e insostenibles de producción y consumo del capitalismo, avanza inexorable el cambio climático con todas sus negativas consecuencias y se exacerba peligrosamente la amenaza nuclear.
También se ha intensificado ferozmente la aplicación extraterritorial del bloqueo, y especialmente la persecución a las transacciones financieras y a las operaciones bancarias y crediticias de Cuba a escala global.
Más de un centenar de bancos han solicitado el cierre de cuentas de nuestras Embajadas y de Representaciones de entidades cubanas en el exterior, han retenido fondos destinados a Cuba o se han negado a realizar transferencias desde o hacia nuestro país, incluso de carácter humanitario como las asociadas al impacto del huracán Irma en Cuba o los proyectos solidarios de cooperación cubanos en otras naciones.
El bloqueo es contrario a la Carta de las Naciones Unidas y al Derecho Internacional, y su aplicación, agresivamente extraterritorial, daña la soberanía de todos los Estados.
Señora Presidenta:
Desde la ocupación militar de Cuba, en 1898, por parte de Estados Unidos, para impedir nuestra independencia, ya ganada en prolongada epopeya, ha sido esta una relación marcada por el empeño de los gobiernos estadounidenses en controlar el destino de Cuba, frente a la inquebrantable determinación de los cubanos de defender su independencia y libre determinación.
Hoy, Cuba es una nación absolutamente independiente, dueña de su destino, que desarrolla relaciones de respeto y disfruta de vínculos de amistad y cooperación con todos los países del mundo.  Es una conquista alcanzada con el sacrificio de varias generaciones, que defenderemos al precio que sea necesario.
Con los Estados Unidos tenemos relaciones diplomáticas, algunos episodios de diálogo oficial y desarrollamos cierta cooperación mutuamente ventajosa en un grupo limitado de áreas.
Pero el signo definitorio de la relación bilateral continúa siendo el bloqueo económico, comercial y financiero que castiga a todo el pueblo de Cuba, inspirado en sentimientos de dominación, intolerancia ideológica y venganza política.
Tenemos disposición para la convivencia pacífica, dentro de las profundas diferencias que existen con el Gobierno de los Estados Unidos, basada en el respeto mutuo, la igualdad soberana y el beneficio de ambos pueblos.
Los cubanos continuaremos decidiendo libremente nuestros asuntos internos en estrecha unidad, como hacemos en la discusión popular del proyecto de nueva Constitución y haremos en el próximo referendo para adoptarla.  No hay ni habrá espacio para la intromisión de una potencia extranjera.
Debo denunciar que la escalada de pronunciamientos, actos y amenazas del Gobierno de Estados Unidos contra Cuba no tienen otro objetivo que conducir a un clima de mayor tensión bilateral y que, en esa trama, son cada vez más visibles los personajes que cuentan con una larga historia de confabulación para provocar crisis bilaterales.
Como expresó en este mismo podio, el pasado 26 de septiembre, el presidente Miguel Díaz-Canel, y cito: “Cuba siempre estará dispuesta a dialogar y a cooperar desde el respeto y el trato entre iguales.  Nunca realizaremos concesiones que afecten la soberanía e independencia nacional, no negociaremos nuestros principios, ni aceptaremos condicionamientos”.
Las cubanas y cubanos de todas las generaciones guardaremos invariable lealtad al ejemplo de José Martí para proclamar con igual convicción: “Antes que cejar en el empeño de hacer libre y próspera a la Patria, primero se unirá el mar del sur al mar del norte y nacerá una serpiente de un huevo de águila”.
Muchas gracias (Aplausos).

sábado, 29 de septiembre de 2018

Los CDR fieles al ejemplo y enseñanzas de Fidel Castro

El General de Ejército Raúl Castro Ruz (CI), Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba, durante la entrega de reconocimientos a las provincias destacadas, en la sesión de clausura del IX Congreso de los CDR, Carlos Rafael Miranda (I), Coordinador Nacional de los Comités de Defensa de la Revolución, en el Palacio de las Convenciones, en La Habana, el 28 de septiembre e 2018.
ACN FOTO/Marcelino VAZQUEZ HERNANDEZ
El General de Ejército Raúl Castro Ruz (D), Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba, presidio la sesión de clausura del IX Congreso de los CDR, a su lado José Ramón Machado Ventura (I), Segundo Secretario del Parrtido Comunista de Cuba y Carlos Rafael Miranda (C), Coordinador Nacional de los Comités de Defensa de la Revolución, en el Palacio de las Convenciones, en La Habana, el 28 de septiembre e 2018.
ACN FOTO/Marcelino VAZQUEZ HERNANDEZ
Discurso de José Ramón Machado Ventura, Segundo Secretario del Comité Central del Partido, en la sesión de clausura del Noveno Congreso de los Comités de Defensa de la Revolución, La Habana, 28 de septiembre del 2018, “Año 60 de la Revolución”.
General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba;
Compañeros representantes de delegaciones amigas aquí presentes;
Compañeras y compañeros delegados e invitados;
Puede afirmarse que estas jornadas finales del Congreso han sido productivas. Digo finales, porque este evento comenzó realmente hace veinte meses y en el mismo ha participado la gran mayoría de nuestros compatriotas, incluidos los niños, en las asambleas en los CDR en cada comunidad del país. A ellas les siguieron las zonas cederistas, los municipios, las provincias, hasta arribar a esta sesión de clausura.
El Informe Central presentado es un documento concreto, señala las deficiencias y dónde están, y el debate se ha centrado en los temas más importantes.
No digo que haya sido perfecto, nos falta bastante en muchos sentidos, pero ha contribuido a avanzar en el logro de algo en lo que insistimos durante el Octavo Congreso, hace exactamente cinco años, respecto a cuál debe ser la tónica y el espíritu predominantes en procesos como este.
Como nos lo ha enseñado y exigido siempre el Primer Secretario del Partidolos congresos deben centrarse en analizar el cumplimiento de los acuerdos del anterior, pues de lo contrario pueden terminar en el fondo de una gaveta, sin que nadie se acuerde de ellos, como ha ocurrido en no pocas ocasiones.
Sin embargo, sin dejar de valorar los logros y de generalizar las experiencias positivas, hay que profundizar en aquellas tareas en que no se alcanzó el resultado previsto, y sobre todo en las razones por las que ocurrió, para evitar chocar en el futuro con la misma piedra, algo que lamentablemente sucede también con alguna frecuencia.
Siempre habrá cosas que no salgan como esperábamos y ello no debe ser motivo para la decepción o el abatimiento. Lo importante es aprender de los errores para no repetirlos. No empecinarse haciendo de nuevo lo mismo, sino analizar las causas del mal resultado y pensar en nuevas formas de enfrentar el problema.
En el mismo sentido, hay quien, cuando algo le sale mal, comienza por achacarlo al poco entusiasmo de los demás y se consuela a sí mismo añorando tiempos pasados, como si antes no hubiera habido también problemas, dificultades y deficiencias, aunque algunas fueran diferentes a las del presente.
Entiéndase bien, no estoy diciendo que el combate de hoy sea sencillo. Al contrario, los desafíos y peligros actuales son grandes y complejos, y se requiere de mucha voluntad, perseverancia y disposición al sacrificio para enfrentarlos con éxito.
Es verdad también que las mujeres y hombres de hoy no son iguales a los de seis décadas atrás, tengan la edad que tengan. Pero resulta inútil y carente de sentido dedicarse a comparar una generación con otra. En primer lugar, así ha sido siempre, más aún cuando los últimos sesenta años han transcurrido, en el ámbito nacional, en medio de un dinámico proceso revolucionario, y a lo externo, en una etapa histórica caracterizada por cambios acelerados en todos los órdenes.
Nada ni nadie permanece incólume al paso del tiempo. Las circunstancias cambian y con ellas las personas. Por tanto, se requiere un pensamiento creativo y una valoración correcta de la realidad, al definir la forma de actuar ante cada desafío.
Un pueblo con alto nivel de instrucción y que por décadas ha vencido incontables dificultades, retos y peligros, no podemos pensar que va a conformarse con explicaciones manidas, a aceptar perder el tiempo en formalidades de poca o ninguna utilidad y sentido, o a movilizarse sin la motivación necesaria.
Exige argumentos sólidos, razones convincentes y explicaciones claras. Es otro importante fruto de la obra de la Revolución.
No niego que algunas cosas hoy resulten más difíciles, es cierto. Pero tampoco podemos olvidar que el 91,6% de los cubanos actuales –me refiero a los mayores de 14 años– están integrados a los CDR, índice superior al existente al momento de realizarse el Octavo Congreso.
Igualmente –por solo poner otro ejemplo– las donaciones voluntarias de sangre de todos esos compatriotas, la mayoría jóvenes, una de las más humanas y hermosas tareas de los CDR, se han mantenido estables por más de cinco años sobre las 34 mil mensuales. No han sido ustedes solos, a ello aportan también las estructuras del Ministerio de Salud Pública y el resto de las organizaciones políticas, estudiantiles y de masas. Mención especial merece la importante contribución de los combatientes y trabajadores de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio del Interior.
El ejemplo más reciente es la participación masiva y consciente de los ciudadanos en la consulta popular acerca del nuevo Proyecto de Constitución, con intervenciones que evidencian el estudio profundo y responsable del documento. Aprovecho para felicitar, en nombre de nuestro Partido, a los CDR por su destacada participación en el desarrollo en las comunidades de esta trascendental tarea (Aplausos).
Ustedes han evaluado como positiva durante el proceso del Noveno Congreso, la rendición de cuentas al Partido de la organización cederista, desde los núcleos zonales hasta las instancias municipal y provincial. Valoraron que ello contribuyó a fortalecer el funcionamiento de las estructuras, a incrementar el vínculo de los cuadros profesionales con la base y a atender de forma diferenciada a los CDR y zonas que así lo han requerido.
Estos análisis reafirmaron la necesidad de que la organización sea cada vez más útil a la comunidad donde actúa; se identifique con lo que sienten y opinan los que en ella residen; contribuya a multiplicar cuanto de positivo allí existe y a combatir lo que no está bien; fomente la unidad de la familia y potencie y estimule su contribución a reafirmar los valores de nuestra sociedad socialista.
En todo lo anterior es esencial la acción integrada y coordinada de todas las organizaciones y otros factores que actúan en la comunidad.
Si la buena idea se le ocurrió a alguien de otra organización, unirse a ella con igual entusiasmo. En definitiva, como dije al principio, en Cuba la inmensa mayoría somos cederistas.
Es justo reconocer, en un evento como este, el aporte de los CDR al aseguramiento político de importantes tareas del país. Destaca el apoyo de muy diversas formas a los procesos electorales del Poder Popular.
Respecto a los objetivos aprobados en el anterior Congreso, sin dudas, en las principales tareas e indicadores asociados a estos, los resultados son superiores.
Ello no significa que todo esté bien ni mucho menos, tal como han analizado ustedes durante estos días y sobre lo que la prensa ha informado. Por tanto, me limitaré a reflexionar sobre algunas cuestiones que considero esenciales.
Es cierto que se ha incrementado el trabajo ideológico con la familia y en especial con los jóvenes, pero los resultados son todavía discretos, como ustedes reconocen. Y en este sentido, quiero destacar que en la actualidad, la tarea ideológica es la más importante.
Avanzar en este frente es necesario, teniendo en cuenta que las circunstancias y los retos cambian de manera acelerada, tal como ocurre en estos momentos en nuestro país y en el mundo en general, con no pocas consecuencias para los cubanos.
Se han puesto en práctica ideas novedosas como los Destacamentos Juveniles y los barrios debate, los cuales han inyectado dinamismo al trabajo cederista, pero debemos estar conscientes de que su influencia abarca solo a una parte de la población.
Sin abandonar estas iniciativas, se impone buscar vías que permitan implicar a cada vez un mayor número de personas en el propio barrio. Dar participación directa a los vecinos, escuchar con atención cuáles son sus preocupaciones e intereses, y sumarlos a la propia organización de las actividades. Todo ello sin ceñirse a esquemas diseñados desde el nivel nacional, ni incluso para una provincia o municipio. No hay dos comunidades iguales, y lo que resulte efectivo en una puede no serlo en otra.
Y algo vital: planificar bien, no hacer perder el tiempo a la gente con cosas improvisadas, a la vez que encontrar formas de medir la efectividad de cuanto hacemos, el impacto que realmente tuvo en las personas. Por muy vistosa que haya sido una actividad, no podemos sentirnos satisfechos si no logró transformar para bien, aunque sea de forma mínima, la situación existente. Sabemos por experiencia que la fanfarria deja muy pocos frutos, si es que deja alguno.
Similar enfoque debe caracterizar al combate contra el delito, la corrupción, las ilegalidades y las indisciplinas sociales. Es importante seguir con los ojos bien abiertos y enfrentar, por las vías y con los métodos establecidos, los hechos de este tipo que se conozcan en la comunidad, pues en no pocas ocasiones el último eslabón de un delito, sobre todo económico, está donde residen los probables consumidores de lo sustraído o desviado de su destino.
Algo se ha avanzado, en unas provincias más, menos en otras, pero en todas es posible alcanzar índices superiores.
Muy valiosa resulta la consolidación del trabajo de los 309 destacamentos Mirando al Mar, de conjunto con las Tropas Guardafronteras del Ministerio del Interior, con una mayor incorporación de jóvenes a esta importante tarea.
Igualmente se han ido adecuando las formas de llevar a cabo la vigilancia popular revolucionaria a las condiciones, características y necesidades de cada lugar, aunque sigue siendo insuficiente la movilización y participación de los cederistas. Este frente, que nació con los CDR, sigue siendo muy importante y no se puede descuidar.
Pero hoy el énfasis –y esto sí abarca a la totalidad de las organizaciones de base– debe estar en la labor preventiva, tanto en la comunidad como al interior de cada familia, particularmente para consolidar el rechazo consciente al consumo de drogas y a los actos de prostitución, por lo que estas actitudes denigran la propia condición humana.
Una señal de cuánto nos falta para influir al nivel que necesitamos en la familia y el barrio, es lo poco que se ha avanzado en el funcionamiento de los dúos focales y en general en el combate al mosquito Aedes dentro de los hogares. Es verdad que se han emprendido distintas acciones, pero la cruda realidad es que no han sido efectivas. No se ha logrado que cada núcleo familiar tome conciencia de su papel decisivo en un asunto de tanta trascendencia para la salud de nuestro pueblo.
Si lo hecho hasta ahora no ha dado los resultados esperados, habrá que buscar otros métodos de convencimiento, sin descartar ponerle la cara roja a quienes persistan en esta actitud negligente, irresponsable y muy peligrosa, no solo para él y su familia, sino para la comunidad en su conjunto.
Para avanzar en todos estos frentes resulta decisivo contar con cuadros preparados, y sobre todo motivados y dispuestos a desplegar la voluntad y energía que requieren estos tiempos. La organización muestra avances en cuanto a la composición de sus cuadros respecto a la edad, género y color de la piel. No obstante, se mantiene alta la inestabilidad, señal inequívoca de la existencia de errores en la selección y de debilidades en el trabajo con las reservas.
Ahora bien, si vamos a hacer una valoración integral del trabajo de la organización desde el anterior Congreso al actual, podemos decir que hay avances sostenidos y prometedores (Aplausos). Por ello, felicitamos a su dirección y a la masa cederista en particular (Aplausos).
Compañeras y compañeros:
No olvidemos que en estos 150 años de lucha por nuestra libertad e independencia, que celebraremos el próximo 10 de octubre, si algo ha sobrado son las dificultades, pero junto a ellas han estado invariablemente las victorias.
Los primeros años de la Revolución tampoco fueron  fáciles. Entonces, entre todos, con la certera guía de nuestro líder histórico, supimos encontrar respuestas creativas, originales y audaces a cada agresión enemiga, a cada deficiencia propia o reto impuesto por la naturaleza.
Al arribar al aniversario 58 del nacimiento de nuestra mayor organización de masas, aquella histórica noche del 28 de septiembre de 1960, ratifiquemos el firme compromiso de ser fieles al ejemplo y las valiosas enseñanzas de nuestro Comandante en Jefe, su fundador y principal impulsor de cada una de sus tareas.
Los Comités de Defensa de la Revolución están, sin duda, en constante renovación.
Surgieron en respuesta a los actos terroristas, que lejos de intimidarnos, como pretendió en vano el enemigo, Fidel transformó en una nueva y poderosa fortaleza. Una organización genuinamente popular, novedosa y autóctona, siempre presta al combate, hija legítima de la Revolución y orgullo de la Patria.
¡Ratifiquemos el compromiso y la firme decisión de que será así por siempre!
¡Viva Fidel!
¡Viva Raúl!
¡Viva la Revolución!
¡Vivan los CDR!
(Ovación.)

Los CDR fieles al ejemplo y enseñanzas de Fidel Castro

El General de Ejército Raúl Castro Ruz (CI), Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba, durante la entrega de reconocimientos a las provincias destacadas, en la sesión de clausura del IX Congreso de los CDR, Carlos Rafael Miranda (I), Coordinador Nacional de los Comités de Defensa de la Revolución, en el Palacio de las Convenciones, en La Habana, el 28 de septiembre e 2018.
ACN FOTO/Marcelino VAZQUEZ HERNANDEZ
El General de Ejército Raúl Castro Ruz (D), Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba, presidio la sesión de clausura del IX Congreso de los CDR, a su lado José Ramón Machado Ventura (I), Segundo Secretario del Parrtido Comunista de Cuba y Carlos Rafael Miranda (C), Coordinador Nacional de los Comités de Defensa de la Revolución, en el Palacio de las Convenciones, en La Habana, el 28 de septiembre e 2018.
ACN FOTO/Marcelino VAZQUEZ HERNANDEZ
Discurso de José Ramón Machado Ventura, Segundo Secretario del Comité Central del Partido, en la sesión de clausura del Noveno Congreso de los Comités de Defensa de la Revolución, La Habana, 28 de septiembre del 2018, “Año 60 de la Revolución”.
General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba;
Compañeros representantes de delegaciones amigas aquí presentes;
Compañeras y compañeros delegados e invitados;
Puede afirmarse que estas jornadas finales del Congreso han sido productivas. Digo finales, porque este evento comenzó realmente hace veinte meses y en el mismo ha participado la gran mayoría de nuestros compatriotas, incluidos los niños, en las asambleas en los CDR en cada comunidad del país. A ellas les siguieron las zonas cederistas, los municipios, las provincias, hasta arribar a esta sesión de clausura.
El Informe Central presentado es un documento concreto, señala las deficiencias y dónde están, y el debate se ha centrado en los temas más importantes.
No digo que haya sido perfecto, nos falta bastante en muchos sentidos, pero ha contribuido a avanzar en el logro de algo en lo que insistimos durante el Octavo Congreso, hace exactamente cinco años, respecto a cuál debe ser la tónica y el espíritu predominantes en procesos como este.
Como nos lo ha enseñado y exigido siempre el Primer Secretario del Partidolos congresos deben centrarse en analizar el cumplimiento de los acuerdos del anterior, pues de lo contrario pueden terminar en el fondo de una gaveta, sin que nadie se acuerde de ellos, como ha ocurrido en no pocas ocasiones.
Sin embargo, sin dejar de valorar los logros y de generalizar las experiencias positivas, hay que profundizar en aquellas tareas en que no se alcanzó el resultado previsto, y sobre todo en las razones por las que ocurrió, para evitar chocar en el futuro con la misma piedra, algo que lamentablemente sucede también con alguna frecuencia.
Siempre habrá cosas que no salgan como esperábamos y ello no debe ser motivo para la decepción o el abatimiento. Lo importante es aprender de los errores para no repetirlos. No empecinarse haciendo de nuevo lo mismo, sino analizar las causas del mal resultado y pensar en nuevas formas de enfrentar el problema.
En el mismo sentido, hay quien, cuando algo le sale mal, comienza por achacarlo al poco entusiasmo de los demás y se consuela a sí mismo añorando tiempos pasados, como si antes no hubiera habido también problemas, dificultades y deficiencias, aunque algunas fueran diferentes a las del presente.
Entiéndase bien, no estoy diciendo que el combate de hoy sea sencillo. Al contrario, los desafíos y peligros actuales son grandes y complejos, y se requiere de mucha voluntad, perseverancia y disposición al sacrificio para enfrentarlos con éxito.
Es verdad también que las mujeres y hombres de hoy no son iguales a los de seis décadas atrás, tengan la edad que tengan. Pero resulta inútil y carente de sentido dedicarse a comparar una generación con otra. En primer lugar, así ha sido siempre, más aún cuando los últimos sesenta años han transcurrido, en el ámbito nacional, en medio de un dinámico proceso revolucionario, y a lo externo, en una etapa histórica caracterizada por cambios acelerados en todos los órdenes.
Nada ni nadie permanece incólume al paso del tiempo. Las circunstancias cambian y con ellas las personas. Por tanto, se requiere un pensamiento creativo y una valoración correcta de la realidad, al definir la forma de actuar ante cada desafío.
Un pueblo con alto nivel de instrucción y que por décadas ha vencido incontables dificultades, retos y peligros, no podemos pensar que va a conformarse con explicaciones manidas, a aceptar perder el tiempo en formalidades de poca o ninguna utilidad y sentido, o a movilizarse sin la motivación necesaria.
Exige argumentos sólidos, razones convincentes y explicaciones claras. Es otro importante fruto de la obra de la Revolución.
No niego que algunas cosas hoy resulten más difíciles, es cierto. Pero tampoco podemos olvidar que el 91,6% de los cubanos actuales –me refiero a los mayores de 14 años– están integrados a los CDR, índice superior al existente al momento de realizarse el Octavo Congreso.
Igualmente –por solo poner otro ejemplo– las donaciones voluntarias de sangre de todos esos compatriotas, la mayoría jóvenes, una de las más humanas y hermosas tareas de los CDR, se han mantenido estables por más de cinco años sobre las 34 mil mensuales. No han sido ustedes solos, a ello aportan también las estructuras del Ministerio de Salud Pública y el resto de las organizaciones políticas, estudiantiles y de masas. Mención especial merece la importante contribución de los combatientes y trabajadores de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio del Interior.
El ejemplo más reciente es la participación masiva y consciente de los ciudadanos en la consulta popular acerca del nuevo Proyecto de Constitución, con intervenciones que evidencian el estudio profundo y responsable del documento. Aprovecho para felicitar, en nombre de nuestro Partido, a los CDR por su destacada participación en el desarrollo en las comunidades de esta trascendental tarea (Aplausos).
Ustedes han evaluado como positiva durante el proceso del Noveno Congreso, la rendición de cuentas al Partido de la organización cederista, desde los núcleos zonales hasta las instancias municipal y provincial. Valoraron que ello contribuyó a fortalecer el funcionamiento de las estructuras, a incrementar el vínculo de los cuadros profesionales con la base y a atender de forma diferenciada a los CDR y zonas que así lo han requerido.
Estos análisis reafirmaron la necesidad de que la organización sea cada vez más útil a la comunidad donde actúa; se identifique con lo que sienten y opinan los que en ella residen; contribuya a multiplicar cuanto de positivo allí existe y a combatir lo que no está bien; fomente la unidad de la familia y potencie y estimule su contribución a reafirmar los valores de nuestra sociedad socialista.
En todo lo anterior es esencial la acción integrada y coordinada de todas las organizaciones y otros factores que actúan en la comunidad.
Si la buena idea se le ocurrió a alguien de otra organización, unirse a ella con igual entusiasmo. En definitiva, como dije al principio, en Cuba la inmensa mayoría somos cederistas.
Es justo reconocer, en un evento como este, el aporte de los CDR al aseguramiento político de importantes tareas del país. Destaca el apoyo de muy diversas formas a los procesos electorales del Poder Popular.
Respecto a los objetivos aprobados en el anterior Congreso, sin dudas, en las principales tareas e indicadores asociados a estos, los resultados son superiores.
Ello no significa que todo esté bien ni mucho menos, tal como han analizado ustedes durante estos días y sobre lo que la prensa ha informado. Por tanto, me limitaré a reflexionar sobre algunas cuestiones que considero esenciales.
Es cierto que se ha incrementado el trabajo ideológico con la familia y en especial con los jóvenes, pero los resultados son todavía discretos, como ustedes reconocen. Y en este sentido, quiero destacar que en la actualidad, la tarea ideológica es la más importante.
Avanzar en este frente es necesario, teniendo en cuenta que las circunstancias y los retos cambian de manera acelerada, tal como ocurre en estos momentos en nuestro país y en el mundo en general, con no pocas consecuencias para los cubanos.
Se han puesto en práctica ideas novedosas como los Destacamentos Juveniles y los barrios debate, los cuales han inyectado dinamismo al trabajo cederista, pero debemos estar conscientes de que su influencia abarca solo a una parte de la población.
Sin abandonar estas iniciativas, se impone buscar vías que permitan implicar a cada vez un mayor número de personas en el propio barrio. Dar participación directa a los vecinos, escuchar con atención cuáles son sus preocupaciones e intereses, y sumarlos a la propia organización de las actividades. Todo ello sin ceñirse a esquemas diseñados desde el nivel nacional, ni incluso para una provincia o municipio. No hay dos comunidades iguales, y lo que resulte efectivo en una puede no serlo en otra.
Y algo vital: planificar bien, no hacer perder el tiempo a la gente con cosas improvisadas, a la vez que encontrar formas de medir la efectividad de cuanto hacemos, el impacto que realmente tuvo en las personas. Por muy vistosa que haya sido una actividad, no podemos sentirnos satisfechos si no logró transformar para bien, aunque sea de forma mínima, la situación existente. Sabemos por experiencia que la fanfarria deja muy pocos frutos, si es que deja alguno.
Similar enfoque debe caracterizar al combate contra el delito, la corrupción, las ilegalidades y las indisciplinas sociales. Es importante seguir con los ojos bien abiertos y enfrentar, por las vías y con los métodos establecidos, los hechos de este tipo que se conozcan en la comunidad, pues en no pocas ocasiones el último eslabón de un delito, sobre todo económico, está donde residen los probables consumidores de lo sustraído o desviado de su destino.
Algo se ha avanzado, en unas provincias más, menos en otras, pero en todas es posible alcanzar índices superiores.
Muy valiosa resulta la consolidación del trabajo de los 309 destacamentos Mirando al Mar, de conjunto con las Tropas Guardafronteras del Ministerio del Interior, con una mayor incorporación de jóvenes a esta importante tarea.
Igualmente se han ido adecuando las formas de llevar a cabo la vigilancia popular revolucionaria a las condiciones, características y necesidades de cada lugar, aunque sigue siendo insuficiente la movilización y participación de los cederistas. Este frente, que nació con los CDR, sigue siendo muy importante y no se puede descuidar.
Pero hoy el énfasis –y esto sí abarca a la totalidad de las organizaciones de base– debe estar en la labor preventiva, tanto en la comunidad como al interior de cada familia, particularmente para consolidar el rechazo consciente al consumo de drogas y a los actos de prostitución, por lo que estas actitudes denigran la propia condición humana.
Una señal de cuánto nos falta para influir al nivel que necesitamos en la familia y el barrio, es lo poco que se ha avanzado en el funcionamiento de los dúos focales y en general en el combate al mosquito Aedes dentro de los hogares. Es verdad que se han emprendido distintas acciones, pero la cruda realidad es que no han sido efectivas. No se ha logrado que cada núcleo familiar tome conciencia de su papel decisivo en un asunto de tanta trascendencia para la salud de nuestro pueblo.
Si lo hecho hasta ahora no ha dado los resultados esperados, habrá que buscar otros métodos de convencimiento, sin descartar ponerle la cara roja a quienes persistan en esta actitud negligente, irresponsable y muy peligrosa, no solo para él y su familia, sino para la comunidad en su conjunto.
Para avanzar en todos estos frentes resulta decisivo contar con cuadros preparados, y sobre todo motivados y dispuestos a desplegar la voluntad y energía que requieren estos tiempos. La organización muestra avances en cuanto a la composición de sus cuadros respecto a la edad, género y color de la piel. No obstante, se mantiene alta la inestabilidad, señal inequívoca de la existencia de errores en la selección y de debilidades en el trabajo con las reservas.
Ahora bien, si vamos a hacer una valoración integral del trabajo de la organización desde el anterior Congreso al actual, podemos decir que hay avances sostenidos y prometedores (Aplausos). Por ello, felicitamos a su dirección y a la masa cederista en particular (Aplausos).
Compañeras y compañeros:
No olvidemos que en estos 150 años de lucha por nuestra libertad e independencia, que celebraremos el próximo 10 de octubre, si algo ha sobrado son las dificultades, pero junto a ellas han estado invariablemente las victorias.
Los primeros años de la Revolución tampoco fueron  fáciles. Entonces, entre todos, con la certera guía de nuestro líder histórico, supimos encontrar respuestas creativas, originales y audaces a cada agresión enemiga, a cada deficiencia propia o reto impuesto por la naturaleza.
Al arribar al aniversario 58 del nacimiento de nuestra mayor organización de masas, aquella histórica noche del 28 de septiembre de 1960, ratifiquemos el firme compromiso de ser fieles al ejemplo y las valiosas enseñanzas de nuestro Comandante en Jefe, su fundador y principal impulsor de cada una de sus tareas.
Los Comités de Defensa de la Revolución están, sin duda, en constante renovación.
Surgieron en respuesta a los actos terroristas, que lejos de intimidarnos, como pretendió en vano el enemigo, Fidel transformó en una nueva y poderosa fortaleza. Una organización genuinamente popular, novedosa y autóctona, siempre presta al combate, hija legítima de la Revolución y orgullo de la Patria.
¡Ratifiquemos el compromiso y la firme decisión de que será así por siempre!
¡Viva Fidel!
¡Viva Raúl!
¡Viva la Revolución!
¡Vivan los CDR!
(Ovación.)
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