

























Una familia compuesta por siete personas, cinco mayores y dos menores, fallecieron durante la madrugada de este miércoles como consecuencia preliminar de un incendio de ciclomotores eléctricos, producido en calle Perseverancia, No. 159, entre Ánimas y Virtudes, en el municipio de Centro Habana.
La Secretaria del Partido en el territorio, Mai-Lin Alberty Arozarena, dio a conocer la terrible noticia a través de las redes sociales y transmitió el pésame a familiares y amigos. En su comunicado explica que el hecho se produjo en una vivienda de construcción mixta, con estructuras de mampostería y madera en su interior, y todo parece indicar que el siniestro comenzó por la explosión de los vehículos que se encontraban en la entrada de la sala.
Agrega que fuerzas conjuntas del Ministerio del Interior, incluyendo la Policía y el Cuerpo de Bomberos de Cuba con dotaciones de los municipios de La Habana Vieja, Cerro, Plaza de la Revolución y Regla, además del Destacamento de Salvamento y Rescate, actuaron de manera inmediata para sofocar el incendio.
Estuvieron presentes en el lugar Luis Antonio Torres Iríbar, Primer Secretario del PCC; Yanet Hernández, Gobernadora, así como otras autoridades del Partido, Gobierno, el sistema de salud, y demás organizaciones sociales y de masas, del propio municipio y la capital.
Igualmente acudió al sitio del siniestro el general de división Ramón Pardo Guerra, Jefe del Estado Mayor Nacional de la Defensa Civil.
Los órganos competentes continúan las investigaciones para determinar las causas de este lamentable suceso.
La falsa información de la inventada base de comunicaciones de China enclavada en Cuba, para espiar a los Estados Unidos, se diluyó rápidamente por las declaraciones oficiales realizadas por el portavoz del Departamento de Defensa, el general de brigada Patrick Ryder y de la vocera auxiliar de la Casa Blanca, Olivia Dalton, quien negaron la existencia de esa base.
Sin embargo, en Miami las marionetas pagadas para confundir a la opinión pública nacional e internacional, continúan repitiendo la mentira sin la menor vergüenza, situación que cada día los descalifica más ante el pueblo cubano, que tiene una amplia cultura política y no se deja confundir fácilmente.
Al conocerse la noticia echada a correr por el diario The Wall Street Journal, en su artículo sobre presuntos acuerdos de Cuba con China, para establecer la mencionada base de espionaje electrónico en Cuba, rápidamente el Pentágono salió a desmentirla, poniendo en ridículo al propio diario The Wall Street Journal y al periodista que se prestó para divulgarla, de quien se comenta mantiene estrechas relaciones con el senador Marco Rubio, quien preside el Comité de Inteligencia del Senado y ha hecho carrera política por sus posiciones contra la Revolución cubana.
Para no dejar lugar a dudas, el general de brigada Patrick Ryder, portavoz del Pentágono, declaró públicamente: “Puedo decirles, basado en la información que tenemos, que eso no es exacto y no tenemos conocimiento de que China y Cuba desarrollen algún tipo de estación de espionaje”.
Lo mismo hizo Olivia Dalton, vocera auxiliar de la Casa Blanca, al reafirmar: “La información es equivocada”.
El propósito de la mentira es crear una situación falsa, para que la opinión pública conforme una opinión contra la Isla, ante la posible afectación de la seguridad nacional yanqui y, por tanto, evitar que la administración de Joe Biden pueda aflojar la guerra económica, comercial y financiera que aplican contra Cuba hace 64 años o retirarla de la lista de países que patrocinan el terrorismo, inclusión hecha por Donald Trump para complacer a la mafia terrorista de Miami.
Por eso, a pesar del desmentido oficial de la Casa Blanca y el Departamento de Defensa, el Senador Bob Menéndez, presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, declaró que de ser verdad “representaría un ataque directo a Estados Unidos”, como forma de no borrar de la mente de la población esa matriz de opinión que pretenden sembrar, vieja fórmula empleada para demonizar a la Revolución cubana.
Similar posición asumió el senador republicano, Marco Rubio, quien de conjunto con el senador Mark Warner, presidente del Comité Selecto de Inteligencia del Senado, declararon:
“Sería inaceptable que China establezca una instalación de inteligencia a 100 millas de Florida y de los Estados Unidos, en un área que también está poblada por instalaciones militares claves y un extenso tráfico marítimo”.
El propósito es claro, no dejar morir el tema para presionar a la Administración Biden.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de China, a través de su vocero Wang Wenbin, declaró:
“Como todos sabemos, la difusión de rumores y calumnias es una táctica común de Estados Unidos, y su patente es interferir deliberadamente en los asuntos internos de otros países. Estados Unidos debe reflexionar sobre sí mismo y dejar de interferir en los asuntos internos de Cuba, bajo la bandera de la libertad y la democracia, y cancelar de inmediato el bloque económico, comercial y financiero contra Cuba”.
El vice canciller cubano Carlos Fernández de Cossio, calificó el artículo del The Wall Street Journal, de: “Mendaz e infundado, como pretexto para justificar el bloqueo económico de Washington contra Cuba”.
La divulgación premeditada de la mentira y el querer mantenerla viva en la opinión pública, tiene dos propósitos:
1-Evitar que Biden pueda aprobar una flexibilización de las sanciones contra Cuba.
2-Obstaculizar que Estados Unidos mejore las relaciones con China y rebaje las tensiones creadas por los pasos de apoyo a Taiwán.
Son muchos los que obtienen beneficios económicos y políticos de la tirantez con ambos países y temen perderlo, unido al resentimiento de la CIA que acumula más de medio siglo de fracasos sin poder derrumbar el proceso revolucionario. De ahí que ante cualquier síntoma de mejoría de inmediato fabriquen mentiras para presionar a la Casa Blanca.
No por gusto Barack Obama, cuando se decidió a imponer su nueva estrategia para desmontar el socialismo cubano desde adentro, no le dio participación inicial al Departamento de Estado, a la mafia anticubana y a la CIA, con el fin de que pudieran ponerle zancadillas a su proyecto.
Con mentiras más o mentiras menos, no han podido materializar el derrocamiento de la Revolución cubana, porque mientras en Cuba existan hombres dispuestos a defender su libertad, los yanquis morderán el polvo de la derrota; porque como dijo José Martí:
“Los hombres van en dos bandos: los que aman y fundan, y los que odian y deshacen”.