Este es un espacio de intercambio y reflexión, para demostrar la valía de un pueblo que se enfrenta al Imperio más poderoso del planeta con la seguridad absoluta en la Victoria porque le asiste la razón. Esas son las Razones de Cuba
Guayacánes el nombre común con el que se conoce a varias especies de árboles nativos de América, pertenecientes a los géneros Tabebuia, Caesalpinia, Guaiacum y Porlieria. Todas las especies de guayacán se caracterizan por poseer una madera muy dura. Es justamente por esa característica que reciben el nombre de guayacán, aun cuando no guarden relación de parentesco entre sí.
Que nadie se deje engañar, las campañas mediáticas contra Cuba se
mantienen a pesar del restablecimiento de relaciones diplomáticas y de
la visita del presidente Barack Obama, y su costo es cada día más
elevado.
Una prueba contundente de ello es el segundo viaje en menos de 30 días
de Rosa María Payá Acevedo a Ginebra, Suiza, pagado totalmente por
Estados Unidos para que repita como cotorra el mismo guion sin
sustancias.
Junto a la mafia terrorista en Miami
Triste papel el que decidió jugar esa muchacha, a cambio de unos cientos
de dólares mensuales que recibe para acusar a Cuba de algo que ni las
autoridades judiciales españolas le aceptaron, la responsabilidad de la
policía cubana en la muerte de su padre, Oswaldo Payá Sardiñas.
Es sabido que el único responsable del accidente es el ciudadano español
Ángel Carromero, enviado a Cuba por Esperanza Aguirre del Partido
Popular, para repartir dinero entre la contrarrevolución interna con el
objetivo de que ejecutaran actos provocativos contra el gobierno cubano.
De nuevo en Europa y gastando cientos de dólares que pagan los
contribuyentes estadounidenses, esta joven se da la gran vida en hoteles
donde los precios son bastantes elevados y a cambio debe acusar a Cuba
de que viola los Derechos Humanos, sin argumentos probatorios.
Repitiendo como una cotorra los mismos argumentos de hace 58 años,
intervino ante el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas el
martes 15.03.2016, para hablar sobre la sociedad civil, libertad de
expresión y derecho a opinar, algo que en la isla todos tienen, sino
solo tienen que leer y escuchar lo que diariamente dicen y escriben los
llamados “opositores”, sin que nadie les moleste, a pesar de las
acusaciones que realizan contra las autoridades y el sistema socialista.
Sin argumentos sólidos, Rosa María sacó del baúl de los recuerdos el
fracasado y cuestionado Proyecto Varela, el cual no tuvo ni siquiera el
respaldo de los históricos cabecillas contrarrevolucionarios, que
acusaron a Payá Sardiñas de haberle entregado al gobierno cubano, los
nombres y direcciones de todos los “disidentes” en las listas de sus
seguidores, situación que fraccionó aún más a la debilitada y desunida
“oposición” interna.
Solamente la misión diplomática estadounidense en La Habana, siguiendo
instrucciones del Departamento de Estado, le dio respaldo a dicho
engendro, el cual jamás fue reconocido ni apoyado por los “disidentes” y
mucho menos por el pueblo de Cuba.
La prueba de que Rosa María es manejada como un títere de los yanquis,
fue la defensa que le hiciera la delegación estadounidense, ante la
justa protesta de la cubana. Triste papel el que decidió jugar al
venderle su alma a los norteamericanos, a cambio de una visa de
refugiada política, pues realmente ella no representa a ninguna sociedad
cubana.
En silla de ruedas fingiendo invalidez
Su actuación trae a la memoria la execrable participación de Armando
Valladares en ese salón, cuando Estados Unidos violando todos los
reglamentos establecidos, lo nombró embajador ante la anterior Comisión
de Derechos Humanos, personaje que fuera ex miembro del ejército del
dictador Fulgencio Batista, detenido posterior a 1959 por actos
terroristas en Cuba a favor de la CIA.
Valladares fingió invalidez de sus miembros inferiores y engañó hasta la
Primera Dama de Francia, quien había solicitado su liberación cuando
cumplía prisión por sus acciones, y quedó anonadada al verlo descender
del avión en París caminando y elegantemente vestido, poniendo al
descubierto las mentiras tejidas desde Washington sobre su estado
físico, según ellos por las “torturas” recibidas.
La historia de la muerte de Payá Sardiñas, quedó igualmente
desenmascarada en las propias cortes de justicia española, las que
afirmaron que el único responsable era Carromero, al conducir a exceso
de velocidad, costumbre que tenía también en España por lo que le fue
retirada su licencia.
A pesar de esto, Estados Unidos insiste en conformar una matriz de
opinión contra Cuba, y no escatima dinero para lograrlo, financiando a
serviles personajes que cambiaron sus sentimientos humanos por unos
dólares más.
Por actitudes semejantes José Martí aseguró:
“El siervo no ha de valerse del permiso que para hablar le dé el señor,
que como señor recordará que lo es, y padecerá el siervo”.
El mundo aguardaba, expectante,el anunciado discurso del Presidente Obama en el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso.
Contrariamente a lo que propagó la extrema derecha, por estos días más
rencorosa y envidiosa de lo habitual por todo lo que está sucediendo en
Cuba, el Presidente de los Estados Unidos se expresó con total libertad.
Sus palabras tuvieron una gran repercusión y se interpretaron en muchos
sentidos; incluyendo los opuestos.
Las
autoridades cubanas fueron respetuosas y la delegación oficial que se
encontraba en el Gran Teatro, encabezada por el Presidente Raúl Castro
Ruz, se puso de pie al concluir la pieza oratoria del invitado y lo
saludó comedidamente, con los aplausos que indica el protocolo y el buen
gusto.
Quienes
revisaron la prensa escrita y los comentarios en los medios de difusión
cubanos, pudieron comprobar la existencia de una respuesta general sobre
algunos puntos del discurso de Obama que no fueron frontales, ni
totalmente claros, y cuya ambigüedad permitía interpretarlos como una
intromisión en los asuntos internos de Cuba. Ya se sabe lo celoso que es
el pueblo cubano con su soberanía; hasta los gestores del injerencista
plan “Zunzuneo” reconocieron con impotencia que los cubanos hacían
críticas y chistes políticos, pero si los hacía el extranjero se le
reviraban. No hay que equivocarse: Cuba es profunda y es exigente.
Al dejar La
Habana el martes 22, el presidente Obama se dirigió a Argentina donde
repitió algunas de sus ya repetitivas frases sobre el futuro, la nueva
época, el cambio, el sí se puede; sin que mencionara el actual contexto
argentino, donde un gobierno “viejoliberal” está llevando al despido de
maestros, bibliotecarios, trabajadores de televisiones y teatros; a la
vez que disfruta del beneplácito del gran capital internacional y los
agroexportadores antinacionales.
Como si de
repente se hubiera olvidado de algunas de las cosas que dijo en Cuba,
como si no recordara que durante su estancia en La Habana el Secretario
de Estado John Kerry sostuvo conversaciones con las partes comprometidas
con el logro de la paz en Colombia, el presidente Obama prometió apoyar
al derechista Mauricio Macri para que se convirtiera en un líder de
influencia continental, para que lleve adelante en la región esa
política “impresionante”, que fue como Obama calificó a los primeros
cien días de Macri en el gobierno. Ya varios periodistas han advertido
que en algunos conatos contra los presidentes Nicolás Maduro y Evo
Morales, se pudieron ver personas portando carteles que decían “Viva
Macri”.
Recuerdo
esto para que se tenga una idea del ambiente de desconcierto que existía
en los medios políticos, en la prensa y en las redes sociales sobre el
alcance real de las declaraciones de Obama en sus viajes a Cuba y
Argentina; cuando este lunes 28 de marzo aparece el esclarecedor artículo del Comandante en Jefe Fidel Castro “El hermano Obama”,
que puso las cosas en su sitio. Califico el artículo como esclarecedor
por la autoridad histórica, política y moral de quien lo firma, pero
también porque a diferencia de otras opiniones sobre el discurso de
Obama en La Habana, la opinión escrita de Fidel no se pierde en
devaneos, no titubea ni se enreda en si va a molestar a este o al otro.
Fidel, como siempre, con una prosa preclara, revela lo que hay escondido
y opina desde la historia y con sentido de futuro.
Y por ahí
empieza Fidel, por la historia. Porque no hay futuro sólido si no se
construye sobre la experiencia; y no hay historia edificante si no se
busca y se dice la verdad. La visión de Fidel es en este aspecto muy
distinta, mejor dicho opuesta, a la sugerencia de Obama sobre olvidar el
pasado para construir el futuro. No, para nada, no se puede construir
el futuro si no se tiene en cuenta el pasado. Integralmente, que es lo
que señala Fidel a Obama, quien olvidó mencionar la explotación y
exterminio de los pueblos nativos, tanto de Cuba como de Estados Unidos,
a mano de los llamados “conquistadores”.
Las fuerzas
progresistas en Argentina también le exigieron a Obama respeto por la
verdad histórica. Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz, y otros
líderes le pidieron que hablara sobre el papel de Estados Unidos en el
sostenimiento de las dictaduras militares en Argentina y en América
Latina en general. Obama respondió con algunas de esas evasivas a que ya
nos tiene acostumbrados. Pero de una cosa sí se puede estar seguro:
Obama se llevó el convencimiento de que ni Cuba, ni Argentina, ni
América Latina están dispuestas a construir una relación con Estados
Unidos que pase por el olvido de la historia. No lo va a lograr Estados
Unidos aunque Macri censure a Telesur en Argentina, o quiera salirse de
los organismos de integración que han creado los políticos progresistas
latinoamericanos.
El periódico
Granma publica hoy martes una nota de la redacción internacional
titulada “Artículo de Fidel recorre el mundo”, donde reseña parte de las
repercusiones que ha tenido la reflexión “El hermano Obama”. No podía
ser de otro modo. Fidel lleva tiempo tratando de tú a tú con políticos
norteamericanos; conoce muy bien la cultura, la geografía, la psicología
social de Estados Unidos.
Hay un
pasaje en el artículo de Fidel que es toda una lección para aquellos a
quienes nos gusta estudiar y polemizar. Fidel cita primero, brevemente,
una frase del discurso de Obama; frase que como recordarán fue aplaudida
“disciplinadamente” por algunos de los presentes en el Gran Teatro de
La Habana. Dice esa frase de Obama: “Es hora ya de olvidarnos del
pasado, dejemos el pasado”.
Y es
entonces cuando Fidel, que debatiendo es un especialista, aprovecha para
lograr un párrafo de máximo alcance, estratégico: “Se supone que cada
uno de nosotros corría el riesgo de un infarto al escuchar estas
palabras del Presidente de Estados Unidos. Tras un bloqueo despiadado
que ha durado ya casi 60 años, ¿y los que han muerto en los ataques
mercenarios a barcos y puertos cubanos, un avión de línea repleto de
pasajeros hecho estallar en pleno vuelo, invasiones mercenarias,
múltiples actos de violencia y de fuerza?
Nadie se
haga la ilusión de que el pueblo de este noble y abnegado país
renunciará a la gloria y los derechos, y a la riqueza espiritual que ha
ganado con el desarrollo de la educación, la ciencia y la cultura.
Advierto
además que somos capaces de producir los alimentos y las riquezas
materiales que necesitamos con el esfuerzo y la inteligencia de nuestro
pueblo. No necesitamos que el imperio nos regale nada.”
Si alguna
prueba faltara para mostrar los dobleces del discurso del presidente
Obama, se ha publicado el dato de que solo unas hora después de que se
despidiera del pueblo y las autoridades cubanas, el Departamento de
Estado anunció un programa que destina 800 mil dólares para formar
líderes ilusos para cambiar al gobierno al que supuestamente Obama le
está proponiendo trabajar juntos para edificar un mejor futuro para sus
pueblos.
Así de
sorprendente suele ser la historia: Quien ha sepultado para siempre a la
falsa oposición pagada desde el extranjero fue el propio presidente
Obama cuando pidió a los cubanos que olvidaran su historia. Un desliz,
un error irreparable. Y no hubo entre sus asesores expertos en Cuba uno
solo que se lo advirtiera.
Nadie puede dudar de la inteligencia, carisma y habilidad política del
presidente Barack Obama, algo demostrado en sus intervenciones públicas
en La Habana.
Entrenado para contiendas políticas, sabe cómo ganarse la simpatía de la
audiencia y para eso su equipo de trabajo prepara los discursos para
acaparar la atención del auditorio.
En sus palabras al pueblo cubano el 23.03.2016 en el Gran Teatro Alicia
Alonso, fue preciso al señalar: “los Estados Unidos no tienen ni la
capacidad ni la intensión de cambiar a Cuba, cada pueblo debe hacerlo
por sí mismo”. Sin embargo, las acciones cotidianas que lleva a cabo
confirman que mintió.
Desde que asumió la presidencia, Obama aprueba anualmente 20 millones de
dólares para programas subversivos, con el propósito de desmontar el
sistema socialista que tanto aborrecen; mantiene activas la radio y la
TV Martí para influenciar ideológicamente a los cubanos; orienta y
financia a la contrarrevolución interna en actos provocativos, y se
fortalecen las campañas de que Cuba “viola” los derechos humanos.
De conjunto con ciertas instituciones en la Isla, trabaja en la
preparación de jóvenes emprendedores para que comprendan que ser un
trabajador no estatal resulta mucho más beneficioso económicamente y por
tanto deben separarse del Estado si desean prosperar.
Todo esto es inmiscuirse en los asuntos internos de Cuba de forma
abierta y violatoria de las leyes internacionales, con la malsana
intensión de logar su deseado cambio.
En este mismo discurso reafirmó lo dicho desde el 17.12.2014, que, “con
la vieja política hacia Cuba, Estados Unidos no logró lo que deseaba”,
entiéndase derrotar a la Revolución, y por tanto había que cambiar de
táctica.
No es aceptable que ante una representación de la sociedad civil cubana
afirme que su país no tiene ni la capacidad ni la intensión de cambiar a
Cuba; todo es parte del encantamiento que pretendió trasladar al
pueblo.
Volvió pedir que olviden el pasado, “pues perdonar y reconciliarse es el inicio del futuro”.
Pero a Obama en su discurso se le olvidó pedirle perdón al pueblo
heroico de Cuba por los daños que su país le ha causado y aun lo hace
desde hace 58 años.
Son miles los muertos y millones de dólares en pérdidas materiales, por
la cruel y hostil política llevada a cabo en sus Programas de Acción
encubierta y terrorista, que ahora Europa sufre mientras callaba ante
las actividades contra Cuba.
La voladura del buque La Coubre el 4 de marzo de 1960 fue el primero y
el saldo de muertos ascendió a 101, más 200 heridos más otros
desaparecido. Le siguieron otros
como la voladura en pleno vuelo de un avión civil en 1976, donde
murieron 73 personas inocentes y en Miami aún vive refugiado uno de sus
autores, Luis Posada Carriles.
Ese mismo terrorista organizó en 1997 la colocación de artefactos
explosivos en 6 hoteles de la capital cubana y en el restaurante La
Bodeguita del Medio, causándole la muerte a un turista italiano y
heridas a varios trabajadores.
Actos terroristas contra embajadas y consulados cubanos en el exterior, también causaron muertos, heridos y destrucción.
Incendios en centros comerciales, cines, teatros, fábricas, puentes,
líneas férreas, barcos pesqueros y mercantes, unidos a la guerra
biológica contra personas, plantas y animales, no son cosas para
olvidar.
De esto Obama no hizo una sola mención y haberle pedio excusas al pueblo
por tales actos criminales, hubiera podido ser una buena oportunidad
para empezar a construir una amistad sobre bases más creíbles.
El presidente habló de democracia, de la que ellos tienen, esa que
discrimina por el color de la piel y el sexo; la que no da atención
médica para todos sin costo alguno; la que para acudir a la universidad
un estudiante debe solicitar un crédito y endeudarse de por vida; la que
persigue y expulsa a los inmigrantes; paga salarios diferentes a las
mujeres; la que no permite partidos políticos que atenten contra el
sistema de Estados Unidos y asesina a quienes se atrevan a hacerlo como
hicieron con Martín Luther King Jr y Malcon X.
Obama aseguró que su sistema es multipartidista, pero ninguno de esos
exige cambiar el capitalismo por el socialismo, algo que pretende
implantar en Cuba, ya que no se conformarían con ver dos partidos con
similares objetivos, como los tienen el demócrata y el republicano.
Finalmente habló sobre la emigración, calificándola de “exilio”, falsa
etiqueta para nombrarla; pero no dijo que fue Estados Unidos quien la
promovió masivamente cuando la CIA en 1960 fabricó la Operación Peter
Pan de conjunto con la Iglesia Católica, sacando de Cuba a 14 mil 48
niños sin acompañantes, incitando a las salidas ilegales de sus padres,
al negarle las visas.
Tampoco dijo que el grupo inicial de ese “exilio” lo integraron los
asesinos y ladrones del régimen del dictador Fulgencio Batista, a los
que protegieron e impidieron que fueran juzgados por sus crímenes.
Respecto a la libertad de expresión, Obama debe saber que los cubanos
hablan por los cuatro costados, protestan constantemente de lo mal
hecho, pero no desean retornar al sistema capitalista y
“multipartidista” que sufrieron por medio siglo sin que les resolviera
los afanosos problemas que solo una Revolución socialista solucionó.
Lo que tiene Cuba como un puñal, es el bloqueo económico, que, al decir
de los documentos oficiales estadounidenses desclasificados, no es un
Embargo, sino “una guerra económica que induzca al régimen comunista a
fracasar en su esfuerzo por satisfacer las necesidades del país, junto a
operaciones psicológicas acrecentarán el resentimiento de la población
contra el régimen”.
Esta guerra económica fue propuesta el 6 de abril de 1960, por Lester D.
Mallory, Subsecretario de Estado para Asuntos Iberoamericanos, cuando
afirmó en un memorando hoy desclasificado:
“…El único medio previsible que tenemos para enajenar el apoyo interno a
la Revolución es a través del desencanto y el desaliento basado en la
insatisfacción y las dificultades económicas”.
“Debe utilizarse prontamente cualquier medio concebible para debilitar
la vida económica de Cuba. Negarle dinero y suministros para disminuir
los salarios reales y monetarios, a fin de causar hambre, desesperación y
el derrocamiento del gobierno”.
De esto Barack Obama no dijo ni una sola palabra y es la esencia de sus acciones para cambiar el socialismo en Cuba.
Por eso José Martí, alertó:
“¡Los árboles se han de poner en fila pa ra que no pase el gigante de las siete leguas!”
Por Marcos Torres
En medio de esta intencionada “Obamania” que invade las redes, hoy
encontré una reseña sobre la “incomoda reunión de Obama con sus hijos
mantenidos”, de la que no quiere hablar la maquinaria mediática anti
cubana, “se los dejo a su consideración”. La Tercera / Era una reunión breve, en medio de la apretada agenda de Barack Obama en La Habana. El Presidente norteamericano se había comprometido a encontrarse durante 45 minutos con miembros de “la sociedad civil” cubana, en otras palabras, con los disidentes,
pero la reunión terminó prolongándose durante poco más de una hora y
media. La cita tuvo lugar en la reabierta embajada de Estados Unidos en
la capital cubana, con momentos de alta tensión, silencios incómodos y un áspero diálogo.
“A nosotras la policía nos dio una golpiza brutal dos horas antes de
su arribo a Cuba el domingo”, le dijo Berta Soler, líder de las Damas de
Blanco, a Obama, sentado junto a otros 12 disidentes. “Yo hablé de
todos esos temas con el Presidente Castro”, respondió el mandatario
estadounidense. “Usted podría haber sido más enérgico en su mensaje
junto a Raúl Castro”, insistió Soler, mientras Obama optó por el
silencio según contó esta dirigente opositora a La Tercera.
De todos modos, la propia Soler reconoce que fue un “encuentro
positivo, porque le pude expresar mi sentir, mi opinión. Y no podemos
esperar que todo se resuelva. De todos modos le hicimos varias
recomendaciones. El debió condenar al gobierno por las violaciones a los
derechos humanos. Nosotros queremos una amnistía para los presos
políticos. Es que Raúl Castro le puso condiciones en público a Obama. El
no debió venir a Cuba por ese motivo”.
En la comparecencia conjunta de Obama y Castro el lunes en el Palacio
de la Revolución, un periodista estadounidense le preguntó al líder
cubano por “los presos políticos”. Castro lo emplazó a mostrarle la
lista de esos detenidos y que si era verdad lo que el reportero estaba
diciendo, “los liberaré a todos en la noche”. En la cita con Obama en la
embajada, fue Elizardo Sánchez quien le entregó la lista con 80 presos
al mandatario norteamericano.
José Daniel Ferrer, otro disidente que participó en la reunión con
Obama, contó a La Tercera que el Presidente norteamericano tomó apuntes
de todo lo que conversaron. “Estuvo bien. Hablamos sobre cómo podemos
mejorar las relaciones. Le dije que es hora de tomar decisiones
incómodas, como el fin del bloqueo y que haya libertad de expresión en
Cuba”.
Obama observó de manera atenta los planteamientos de Ferrer y de los
otros disidentes, que hablaron en dos rondas. Para intentar calmar un
poco los ánimos, el mandatario les dijo que él no quería un
derramamiento de sangre y que por eso aceleró el acercamiento con Cuba,
para un cambio gradual, pero que él no aceptaba presiones de nadie.
Pero en la reunión hubo otra novedad. Así al menos lo contó a este
diario el ex preso Guillermo Fariñas. “El Presidente Obama se
comprometió a trabajar con nosotros más allá de su mandato (que termina
en enero de 2017), como una suerte de moderador, como una suerte de
puente”. El jefe de Estado norteamericano también se comprometió, según
la versión de Fariñas, a seguir en contacto con los opositores no
violentos, pero que se debía dejar atrás la odiosidad.
“Se habló de todo con franqueza y sinceridad. Se hicieron críticas y
nosotros le explicamos nuestras aprensiones de manera respetuosa”,
afirmó Fariñas. Tras el encuentro, Obama partió al partido de béisbol
entre los Tampa Bay Rays y el seleccionado cubano. Poco después abordó
el Air Force One y puso fin a su histórica visita a Cuba.
En sus edulcoradas palabras al pueblo cubano el pasado 22 de marzo 2016
en el Gran Teatro Alicia Alonso, ante la presencia de una amplia
representación de la sociedad civil y de las máximas autoridades del
Gobierno, el presidente Barack Obama mintió de forma premeditada.
Empleando un lenguaje amistoso para dar una imagen de un Presidente
conciliador y diferente a sus antecesores, quienes con una política de
guerra y terrorismo no lograron destruir a la Revolución, Obama dijo:
“Vine aquí para extender una mano de amistad al pueblo cubano…, Washington no tiene la intención de imponer cambios en Cuba”.
“Los cambios dependerán del pueblo cubano. Nosotros no vamos a imponerles un sistema económico o político”.
“Vine para enterrar los últimos vestigios de la Guerra Fría en las Américas”.
Sabía de antemano que esas eran las palabras que el pueblo cubano
deseaba escuchar, después de sufrir por 58 años invasiones, ataques
terroristas y cientos de planes para asesinar al líder Fidel Castro,
pero sus asesores no le advirtieron que en Cuba todos saben leer y
escribir, y la vida los obligó a analizar cada detalle proveniente del
Norte, porque los golpes enseñan y mucho.
¿Cómo se puede entender que se extienda una mano y a la vez la otra
tiene el puñal clavado en la espalda de a quien se le da diestra?
Ninguna de las acciones que dañan a Cuba desde hace 58 años se han
revocado y el propio Obama ha reiterado que no serán eliminadas en su
mandato.
Recordemos la Guerra Económica, esa que insisten en calificar de
Embargo, a pesar de que sus documentos lo dicen claramente; la Ley de
Ajuste Cubano; el programa Cuban Medical Professional Parole, para
desgajar las misiones médicas cubanas que prestan su ayuda a miles de
enfermos en el mundo; las radio y TV Martí para subvertir
ideológicamente; los más de 20 millones de dólares para mantener
programas subversivos contra los cubanos y para sostener a una oposición
creada, entrenada, abastecida y orientada que pretenden conformar en
una disidencia política.
¿Alguien con un mínimo de coeficiente de inteligencia puede aceptar que
la Guerra Fría contra Cuba terminó por obra y gracias de Obama?
Las campañas mediáticas, e incluso en su propio discurso, que intentan
satanizar a la Revolución acusándola de reprimir y arrestar a sus
asalariados prueban lo contrario.
Cuba sufre y seguirá sufriendo de una guerra al mejor estilo y diseño de
los conceptos enarbolados por Gene Sharp, para ejecutar planes
subversivos e injerencistas, que contemplan cinco etapas.
1ra. Es promover acciones “no violentas” para generar y promocionar un
clima de malestar en la sociedad, destacando entre ellas denuncias de
corrupción, promoción de intrigas o divulgación de falsos rumores.
2da. Etapa consiste en desarrollar intensas campañas en “defensa de la
libertad de prensa y de los derechos humanos”, acompañadas de
acusaciones de “totalitarismo” contra el gobierno en el poder.
3ra. Se centra en la lucha activa por “reivindicaciones políticas y
sociales”, y en la manipulación del colectivo para que emprenda
manifestaciones y protestas violentas, amenazando las instituciones.
4ta. Ejecutar operaciones de guerra psicológica y desestabilización del gobierno, creando un clima de ingobernabilidad.
5ta. Forzar la renuncia del Presidente de turno, mediante revueltas
callejeras para controlar las instituciones, mientras se mantiene la
presión en la calle. Paralelamente, se prepara el terreno para una
intervención militar, mientras se desarrolla una guerra civil prolongada
y se logra el aislamiento internacional del país.
Precisamente esa contrarrevolución interna con la cual Obama se reunió
en La Habana, es una de las líneas principales que emplean para
organizar actos de desobediencia civil e intentar sumar a jóvenes
insatisfechos.
Son varias las instituciones norteamericanas encargadas de financiar la
subversión política contra Cuba, a partir del presupuesto anual que
aprueba la Casa Blanca para tales acciones, basado en las experiencias
ejecutadas en el ex campo socialista.
No en balde Obama afirmó:
“Lo que estaba haciendo Estados Unidos no estaba funcionando…” “Quiero
que el pueblo cubano, especialmente los jóvenes, entiendan por qué creo
que deben mirar al futuro con esperanza […] Una esperanza que está
enraizada en el futuro que pueden elegir, que pueden moldear y construir
para su país.
Otra muestra de que mintió fue cuando expresó:
“Nosotros no vamos a imponerles un sistema económico o político”.
Pero en su propio discurso señaló algunas de las acciones que pretenden
ejecutar en Cuba, con esa contrarrevolución que etiquetan como
“disidencia”, entre ellas la sutil estimulación que les hizo, cuando
afirmó:
“Creo que los ciudadanos deben ser libres de expresar su opinión sin
temor, de asociarse y criticar al Gobierno y de protestar pacíficamente,
y que la aplicación de la ley no debe incluir detenciones arbitrarias
de personas que ejercen esos derechos”.
Esto sin dudas fue una evidente exhortación a lo que deben seguir
haciendo sus asalariados y ratificado horas después en el encuentro
privado que sostuvo con algunos de ellos.
Cuba no necesita de recetas para mejorar su sistema, ni tampoco porque
soportar las mentiras dichas por el presidente Obama, cuando aseveró de
en Cuba no hay libertad para practicar las creencias religiosas, como
parte de esa cruzada mediática anticubana, al expresar: “Creo que toda
persona debe tener la libertad de practicar su religión”.
Con eso reforzó la imagen fabricada por Estados Unidos de la falta de
libertades en la Isla, cuando realmente en Cuba todas las religiones
cuentan con entera independencia.
Muy precisa es la nueva estrategia yanqui, trabajar desde adentro con
mayor plenitud empleando a miles de norteamericanos que vendrán a
evangelizar a los cubanos en las supuestas bondades del capitalismo, ese
que tuvo que ser derrocado por una Revolución verdadera y nacionalista,
por no resolverle al pueblo el hambre, la falta de empleo, el
analfabetismo, la muerte por enfermedades curables, la discriminación
racial y ausencia de esperanzas en un futuro mejor.
Ahora con un pueblo culto y preparado, es muy fácil hablarle de
prosperidad, mientras se le impide al Estado que pueda satisfacer las
necesidades de la población, pero Obama debe saber que a los cubanos no
es fácil confundir, porque como expresó José Martí:
Esperando a Obama en el Aeropuerto Internacional José Martí.
Cientos de periodistas extranjeros cubrieron esta visita, incluída
una buena veintena de ellos representando a los medios de Miami.
Todos -asi como la totalidad de los programas radiales y televisivos
de Miami- destacaron y enfatizaron que, por primera vez, el pueblo
cubano tenía acceso a los valores y verdades de que era portador el
presidente de los EEUU: democracia, elecciones libres, derechos humanos y
otros del mismo orden. Por primera vez -de acuerdo a todos los
corresponsales y panelistas de los medios en Miami- la verdad revelada
llegaba a los oídos del pueblo cubano. Las consecuencias deben acercar
-coinciden casi todos los panelistas- enormemente el colapso final del
régimen.
Ningún corresponsal aludió, mencionó, citó ni comparó los
pronunciamientos del Presidente Obama con los de otro presidente -no en
ejercicio en ése momento- también demócrata a quien las autoridades
cubanas le brindaron la oportunidad de hablar públicamente desde el Aula
Magna de la Universidad de La Habana y de divulgar textualmente, sin
alterar ni una coma, en toda la prensa y medios oficiales, su discurso.
Me refiero al Presidente James Carter.
Todo el mundo habló de Coolidge y nadie de Carter. Y esto fue apenas
-al decir de Gardel- 20 años atrás. ¿Habrá sido un caso de ignorancia
colectiva? ¿De olvido generalizado? ¿De muy corta memoria? ¿No era
elemental comparar y contrastar ambos ¿O acaso ocultamiento con
premeditación, nocturnidad y alevosía? Como la ingenuidad no es
componente integrante del ejercicio político, entonces no me queda más
remedio que inclinarme por la última hipótesis, la del ocultamiento.
¿Finalidad? La de intentar demostrar que “el pueblo cubano” vivió, hasta
la llegada de Obama, envuelto en un manto de aislamiento absoluto con
respecto a semejantes mensajes y valores, y de aquí la trascendencia de
la verdad revelada por Obama.
En su muy extenso discurso de entonces, Carter defendió los mismos
valores que Obama, no vaciló en criticar lo que entendía criticable de
la experiencia cubana y fue portador de un mensaje bien explícito de
apoyo al Proyecto Varela y a su promotor, Osvaldo Payá, precedente que
evitó repetir en sus presentaciones el Presidente Obama. ¿No había algo
en esto susceptible de compararse o apuntar como referencia? Difícil de
asimilar tanto silencio premeditado.
¿Y por qué no recordar, también en los 90 cuando casi todo el mundo
esperaba el inevitable colapso cubano, como un nutrido grupo de
importantes figuras norteamericanas de las administraciones Kennedy y
Johnson encabezado por el más importante Secretario de Defensa, Robert
MacNamara, discutieron no menos públicamente con los dirigentes cubanos
todo el conflicto antes, durante y después de la Crisis de Octubre de
1962 (una memoria textual de este debate se publicó en Cuba, en el
2012), donde ambas partes explicaron sus razones, valores, acciones y
reflexiones?
Todo el mundo pasó por alto que desde 1960 “el pueblo cubano” ha
estado sujeto y saturado, dia tras dia, a los mensajes y valores que
EEUU ha buscado imponer por la fuerza y la penetración mediática. Desde
las emisiones de la VOA y Radio Swan pasando por todas las emisoras de
Miami, encabezadas por Radio Mambí además de Radio y TV Martí. Pero, no
sólo esto. En cualquier radiecito baratico de factura soviética podía
cualquier cubano acceder, sin peligro para su vida o libertad
individual, a las mejores transmisiones en castellano de las más
importantes emisoras de Europa Occidental, desde la BBC hasta Radio
Nethterlands o Francia Internacional.
El cubano promedio durante los 56 años del triunfo revolucionario ha
estado expuesto además a lo mejor de la cine norteamericano, debiendo
consignarse que alrededor del 70% de todas las películas que se ven en
Cuba, en cines y TV, son producciones norteamericanas. Muchas de las
mejores obras de su literatura se reproducen en Cuba, además del uso
reciente del afamado “Paquete.” Y el Internet -con todos sus costos,
pasados bloqueos y limitaciones- avanza por dia desde hace años ya, con
más de 2 000 blogs, creciente conectividad y más de cuatro millones de
usuarios de telefonía cibernética, pero nunca pensando en igualarnos ni
superar a la Yuma (término que nace de un oeste norteamericano de los 50
que se volvió a popularizar en los 70). Con semejante carga mediática durante décadas, ¿cómo es
posible referirse a los contenidos del discurso de Obama como si fueran
novedades excepcionales y en primicia? Una cobertura tal deviene
tramposa y manipuladora, más allá de cualquier posible mérito de los
pronunciamientos del Presidente Obama.
Algo muy parecido ocurrió con la exhaltación de Miami como un
monumento al ingenio cubano-americano del exilio llamado histórico.
¿Alguien hizo el más mínimo cuestionamiento, expresó dudas sobre lo
pertinente o no del ejemplo utilizado por Obama? Nadie. ¿Es o no cierto
en la historia de las migraciones a EEUU, que jamás hubo una comunidad
exiliada como los cubanos del 59 que recibiera la suma de beneficios,
apoyos y privilegios federales, estatales y locales, sin olvidar las no
pocas fortunas sacadas de Cuba cuando se comenzó a advertir la
inminencia de la derrota de Batista? ¿Por qué no se toma alguna cita del
conocido sociólogo Alejandro Portes al respecto? ¿O algunos ángulos
reveladores de Back Channel to Cuba, de Kornbluh y LeoGrande? ¿Acaso están tan ocupados que no tienen tiempo para informarse?
No se quién le habrá sugerido al Presidente Obama el Miami como
monumento de los exiliados cubanos, pero nadie pudo mencionar o
intercalar las enormes contribuciones de la comunidad judía, de los
colombianos -con o sin droga-, de peruanos y brasileños, de mexicanos y
centroamericanos; de los flujos de enormes capitales del “sur” hacia
Miami, que desde hace décadas ya empequeñecen la mayoría de las fortunas
cubanas. Innecesario es acudir a la Mafia, a Miami Vice, los narcos y
sus miles de millones, la violencia y los odios, los asesinatos y actos
terroristas no esclarecidos, las conexiones sucias de todo tipo hasta
“los plomeros” de Watergate. Junto al trabajo honrado y personalidades
auténticamente emprendedoras, está todo esto. Todo esto es Miami. Un
amigo cercano a la administración me decía con buen tino lo siguiente:
Es un disparate comparar Cuba con Miami. Sus componentes y niveles no se
corresponden. Cualquier comparación con Cuba debe ser con relación a la
de sus vecinos en escala y contexto como República Dominicana,
Honduras, Guatemala y otros similares. ¿Y por qué no decirlo cuando se
produce un pronunciamiento tan unilateral? No pretendo restar “méritos,”
pero sí reclamo cobertura amplia, documentada, balanceada y sin
ocultamientos.
La DecimaComprobación
Nacional al Control Interno , ejecutada
del 2 de noviembre al 11 de diciembre de 2015 , se realizo de manera eficiente
y responsable , aseguro en Conferencia de Prensa en la Habana , La Vicepresidenta
del Consejo de Estado GladisBejerano
Portela , Contralora General de la República de Cuba .
Tresfueronlos objetivospriorizados en la Comprobaciónrealizada,
esta vez en 396 entidades. La implementación, desarrollo e impacto de la descentralización
de facultades aprobadas, elcumplimiento
de las medidas para enfrentar el envejecimientopoblacional , y el proceso de otorgamiento de subsidios a la población para
lacompra de materiales de construcción .
Entre lasprincipalesdificultadesdetectadasestuvo la descentralización de facultades , principalmente en lasempresas del sector agroalimentario ,
incorrecta elaboración del plan , incumplimiento del encargoestatal , demora en la llegada a lasindustrias de materiasprimas yproblemas tecnológicos .
La
Empresa de Telecomunicaciones de Cuba S.A. informa a los clientes del
servicio de correo electrónico @nauta.cu y @enet.cu que en la madrugada
del próximo jueves 31 de marzo, en el horario comprendido entre las
00.00 y las 6.00 de la mañana se realizará un mantenimiento preventivo a
la Plataforma de Correos
Afectación temporal del servicio de correo electrónico @enet.cu y @nauta.cu
La Empresa de Telecomunicaciones de Cuba S.A. informa a los clientes del servicio de correo electrónico @nauta.cu y @enet.cu
que en la madrugada del próximo jueves 31 de marzo, en el horario
comprendido entre las 00.00 y las 6.00 de la mañana se realizará un
mantenimiento preventivo a la Plataforma de Correos, en aras de ganar en
seguridad y mayor robustez del servicio. Durante estas 6 horas los
usuarios no podrán acceder a sus cuentas de correo electrónico ni
cambiar sus contraseñas desde el Webmail.
Ante cualquier dificultad con el servicio de correo electrónico
después de las 6.00 de la mañana del jueves 31 de marzo, los usuarios de
@enet.cu deben llamar al 0800 43434, Asistencia a los servicios de datos y los usuarios de @nauta.cu al 118, Información Comercial.
ETECSA ofrece disculpas por las molestias que pueda ocasionarle
A pesar de la ocurrencia de atentados y provocaciones, la Revolución continuó adelante
A pesar de las agresiones la Campaña de Alfabetización continuó su curso. Foto: Tomada del Libro Mil fotos de Cuba
Abocado el país a una inminente agresión militar por fuerzas que se
entrenaban en el exterior, en marzo de 1961 los sabotajes y agresiones
del gobierno de Estados Unidos contra Cuba se incrementaron y las
provocaciones aéreas se multiplicaron. Por lo general, cada día, dos o
tres aviones a chorro, procedentes de la ilegal Base Naval en
Guantánamo, sobrevolaban nuestro territorio a una altura de 500 pies y
en un rumbo de este a oeste. Más de 160 violaciones fueron registradas,
incluyéndose entre ellas los helicópteros que salían de esa base,
descendían unos minutos hasta posarse en territorio cubano y luego
volvían a su lugar de origen.
Eran las semanas cercanas a los días de la invasión mercenaria por
Playa Larga y Playa Girón. Las intenciones enemigas iban dirigidas a
debilitar nacional e internacionalmente a la Revolución Cubana y
crear las condiciones para materializar los objetivos que se habían
propuesto. LAS PRIMERAS AGRESIONES DEL MES
El primero de marzo, la prensa dio a conocer la noticia de que manos
enemigas, al servicio del imperialismo yanqui, habían hecho estallar un
petardo en los baños del plantel Nobel Academy —sito en 10 de Octubre
No. 202, esquina a San Mariano—, con el trágico saldo de nueve heridos,
entre los cuales estaba una niña que perdió la visión.
También ese día fue el sepelio del miliciano Máximo Gómez González,
vilmente asesinado en Marianao por varios elementos
contrarrevolucionarios.
El 2 de marzo, el presidente ecuatoriano José María Velazco Ibarra,
reveló que el gobierno de Estados Unidos había condicionado la concesión
de unos préstamos que Ecuador necesitaba para resolver apremiantes
problemas, a que su país rompiera las relaciones diplomáticas con Cuba.
Los cubanos conocimos esa noticia mientras aviones piratas
procedentes del norte, lanzaban propaganda contrarrevolucionaria en
varios lugares del país. Acción que repetirían varias veces durante el
mes.
Al siguiente día, elementos contrarrevolucionarios, hicieron estallar
una bomba frente al edificio “SUMESA”, en el reparto Altahabana,
causando la muerte al joven estudiante de Comercio José María Méndez
Marrero.
Como consecuencia de un nuevo acto terrorista, el 8 de marzo, se dio
sepultura al miliciano Carlos Rodríguez Borbolla, asesinado cuando
custodiaba el almacén de papel de bobina sito en Franco, entre Lindero y
Santa Marta. Dos días después, el 10 de marzo, también fue sepultado el
miliciano Raúl Silvio Vega, quien murió a consecuencia de las heridas
que había recibido, varios días antes, por criminales al servicio de la
contrarrevolución.
El 11 de marzo la sesión inaugural del Comité de Libertad de Prensa
de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) tuvo como tema central
atacar a la Revolución Cubana y a la agencia Prensa Latina. Manejada por
los dueños de los grandes rotativos del hemisferio, la SIP no halló
otra fórmula para secundar las presiones norteamericanas que embestir
contra Prensa Latina para restarle valor como agencia de noticias.
En la madrugada del 13 de marzo, en típico acto de piratería, un
barco procedente de la base norteamericana, atacó con un cañón y
ametralladoras de grueso calibre las instalaciones de la refinería de
petróleo de Punta Gorda, en Santiago de Cuba. En el ataque murió el
marinero cubano René Rodríguez Hernández. LAS VACUNAS ESTABAN VENCIDAS
Ese día, 13 de marzo de 1961, en la escalinata de la Universidad de
La Habana, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz ofreció detalles
acerca de las cínicas declaraciones de Kennedy respecto a un lote de 165
vacunas antipoliomielíticas suministradas a un funcionario cubano por
representantes de la Cruz Roja norteamericana en la Base Naval de
Guantánamo.
El hecho ocurrió cuando, al producirse un brote de poliomielitis en
la ciudad, un funcionario de la Cruz Roja guantanamera, en vez de
solicitar vacunas a la Cruz Roja Nacional —y sin consultarlo
previamente— solicitó algunas vacunas a la Cruz Roja de la Base Naval.
En el momento de la entrega acudió allí una plaga de reporteros y de
fotógrafos, y con mucha ceremonia y solemnidad levantaron acta e
hicieron una gran algarabía en torno a la vacuna.
Apenas habían pasado 48 horas cuando, en una conferencia de prensa,
John F. Kennedy —haciendo un uso indigno y politiquero de aquel hecho—,
con voz almibarada declaró que él tenía “una gran simpatía por el pueblo
de Cuba, como lo demostraban esas vacunas que había mandado allí. […]
lo más ridículo de todo eso —según contara Fidel a los estudiantes
reunidos frente al Alma Mater— fue que entretenidos en politiquear con
aquellas vacunas, no se dieron cuenta, o no quisieron darse cuenta de
que habían mandado unas vacunas que estaban vencidas desde hace tres
meses”.[1] CONTINÚAN LAS AGRESIONES
Las bandas de alzados —que habían proliferado en las zonas el
Escambray en espera de la invasión, organizadas por el imperialismo y
llevando luto a las familias campesinas con múltiples crímenes—, fueron
desarticuladas por la acción revolucionaria de las Milicias y el
Ejército Rebelde. El 14 de marzo, el Ministerio de las Fuerzas
Revolucionarias publicó un comunicado por el cual dio a conocer que, “de
los quinientos hombres aproximadamente que a principio de enero
integraban los grupos contrarrevolucionarios divididos en diez bandas,
han sido puestos fuera de combate 420, de la siguiente forma: 39 muertos
y 381 prisioneros”.[2]
También el 14 de marzo, elementos contrarrevolucionarios de forma
sincronizada incendiaron los Ten Cents de las calles Monte y Suárez y
Obispo y Habana, ocasionando varios heridos y grandes pérdidas.
El 15, en Trinidad, el miliciano Miguel Rodríguez Rodríguez fue atacado y herido por elementos contrarrevolucionarios.
En su edición del 17 de marzo, el New York Herald Tribune anunció
que, en las próximas semanas, se producirían invasiones a Cuba por
diferentes puntos de la Isla de manera simultánea. Y, el 18, se dio a
conocer otro brutal asesinato en el Escambray, esta vez la víctima fue
el campesino Manuel Rodríguez Pozo.
El 21 de marzo, con la explosión de una potente bomba en un auto que
estaba estacionado en calle 15 entre 2 y 4, en el Vedado, murieron dos
personas, ignorándose si las víctimas estaban dentro o fuera del
vehículo, ya que sus cuerpos fueron lanzados a ambos extremos de la
acera. Frente al lugar de la explosión radicaba la Unión Sindical de los
Viajantes de Medicina, donde se había efectuado un acto de la
Federación de Mujeres Cubanas. En el momento de la explosión se
hallaban todavía en el lugar numerosas asistentes al acto. Ese día
también explotó un petardo en San Nicolás entre San Lázaro y Malecón
y otro en el Cerro, en calle Cocos entre Auditor y San Pablo.
En el hotel Biltmore de Nueva York, el 23 de marzo, quedó constituido
el “Gobierno Provisional Contrarrevolucionario”, presidido por José
Miró Cardona, quien expresó que aspiraba a derogar todas las leyes
revolucionarias a fin de devolver a los monopolios extranjeros, a los
latifundistas y a los grandes propietarios de fincas cubanas, las
propiedades confiscadas por el Gobierno Revolucionario. Era el Gobierno
Provisional que Estados Unidos había concebido para tan pronto la
brigada invasora de mercenarios ocupase una cabeza de playa, solicitara
su apoyo para ocupar el resto del territorio nacional.
También ese 23 de marzo un crucero norteamericano atacó, con fuego
de artillería antiaérea, a un avión cubano que volaba a la altura de
Imías, en la zona de Guantánamo.
El 29 de marzo se conoció que —en la calle 32 No. 210, en El Vedado—,
había sido ocupada una fábrica de bombas y gran cantidad de armas.
Asimismo, en el inmueble sito en San Rafael No. 966 entre Espada y
Hospital, fueron detenidos varios jefes de grupos terroristas,
mientras desarrollaban una reunión para acordar la unificación de las
pandillas terroristas. ARRECIAN LAS AGRESIONES EL ÚLTIMO DÍA DE MARZO
Ninguna de las violaciones y agresiones pueden ser consideradas como
hechos aislados. Todas tenían como denominador común destruir la
Revolución Cubana, bien provocando el miedo o buscando un pretexto que
justificara la agresión ante la opinión pública internacional.
Una de las acciones de más impacto ocurridas el 31 de marzo, fue la
criminal provocación perpetrada por elementos contrarrevolucionarios en
el parque de Güines, donde las instituciones católicas y los creyentes
participaban en la tradicional representación de la Pasión y Muerte de
Jesucristo. En plena actividad religiosa, un grupo de
contrarrevolucionarios llegó dando gritos y atacando a varios
espectadores; otro hizo numerosos disparos desde un automóvil y, para
hacer más dramática la situación, lanzaron fósforo vivo cerca del
escenario. La rápida acción del pueblo evitó que se produjera un
incendio, pero no pudo evitar que se produjeran heridos, algunos de
ellos muy graves.
También, ese último día de marzo, a las 13:30 horas, un guardacostas
de la Marina de Guerra Revolucionaria interceptó una goleta de Estados
Unidos en aguas jurisdiccionales de Cuba y le pidió que le siguiera
hasta el puerto de Baracoa con el propósito de aclarar su situación.
Poco después llegaron al lugar dos aviones a chorro, los cuales
descendieron continuamente sobre el guardacostas. Luego, dos aviones de
guerra cuyas maniobras tan cercanas causaron intoxicación de algunos
marineros miembros de la tripulación. Media hora más tarde, llegaron
otros dos aviones tipo Catalina y, después aparecieron dos destructores
norteamericanos que prosiguieron en su intento por amedrentar a la
embarcación cubana. La situación alcanzó tal nivel de tensión que —según
escribiera el ministro de Relaciones Exteriores Interino, doctor Carlos
Olivares en una nota de protesta entregada al embajador de Suiza en
Cuba—, “las autoridades cubanas que estaban conociendo del hecho,
percatadas del inequívoco propósito provocador de las unidades de
guerra norteamericanas, ordenaron al guardacostas cubano que permitiera a
la goleta en cuestión proseguir libremente su rumbo”[3] frustrando de
este modo un grave incidente de consecuencias imprevisibles.
Gracias que en Palm Beach, Florida, dos altos jefes policiales
desbarataron una nueva conjura al desmentir la información de la agencia
de noticias norteamericana UPI, en el sentido de que cuatro cubanos
tramaban el secuestro de la hija del presidente John F. Kennedy.
A todos estos acontecimientos del 31 de marzo se suma que,
coincidentemente, ese día vencía el plazo de la Ley Azucarera contra
Cuba, aprobada por el Gobierno norteamericano, la cual concedía poderes
extraordinarios al presidente de Estados Unidos para redistribuir las
cuotas de azúcar en el mercado estadounidense. John F. Kennedy decidió
aprobar una prórroga de la Ley por otros 15 meses y eliminar
definitivamente a Cuba como proveedor de azúcar a ese país. A PESAR DE TANTAS AGRESIONES, LA REVOLUCIÓN NO SE DETUVO
Esos atentados y provocaciones que ocurrían continuamente, no
impidieron que avanzara la Revolución. Mientras hombres y mujeres se
preparaban para enfrentar militarmente la inminente amenaza de
invasión, la primera zafra del pueblo se desarrollaba con la
participación de decenas de miles de macheteros voluntarios.
Y la Campaña de Alfabetización, a cuya organización e implementación
se dedicaban los mayores esfuerzos, fue priorizada de modo tal que,
cuando Armando Hart, entonces ministro de Educación, tuvo que viajar al
frente de una delegación cultural por varios países de Europa, Fidel
Castro asumió el cargo de ministro de Educación para dirigir
personalmente la batalla contra el analfabetismo.
Producción, defensa y alfabetización no se detuvieron a pesar de que
en la segunda quincena de abril el pueblo cubano tendría que enfrentar
y derrotar a un ejército de mercenarios invasores.
[1] Revolución. 14 de marzo 1961. p. 3. [2] Revolución. 14 de marzo 1961. p. 1. [3] Revolución, 5 de abril de 1961, p. 8.
La
historia de Nemesia Rodríguez Montano está marcada por el dolor que
le causó a ella y a su familia la invasión mercenaria en abril de 1961
La imagen de los zapaticos blancos traspasados por la metralla tocó la sensibilidad del escritor.Foto: Yander Zamora
CIÉNAGA DE ZAPATA, Matanzas.—La historia de Nemesia Rodríguez
Montano está marcada por el dolor que le causó a ella y a su familia la
invasión mercenaria en abril de 1961. Y aunque el tiempo redime un
tanto el recuerdo de los dramáticos sucesos, ella sigue viendo por todas
partes la presencia ineludible de su madre.
No puedo olvidarla, dice con la mayor naturalidad, y asegura que no
es el drama de los muertos, “es que su memoria me trae recuerdos de la
infancia y también mucha tristeza, sobre todo cuando se acerca el mes de
abril”, admite la humilde cenaguera, aferrada a envejecer y morir en su
natal Ciénaga de Zapata.
Algo bueno en esa tormenta recurrente es la evocación de una persona
bondadosa, que en aquellas horas señaladas por la tragedia se impuso un
receso como periodista para consagrarse a escribir quizá su mejor poema:
Elegía de los zapaticos blancos.
“Conocí a Jesús Orta Ruiz, el Indio Naborí, en un momento muy triste y
su ternura quedó grabada para siempre en mi memoria. Lo recuerdo como
un hombre derecho y de buen corazón, y con el tiempo supe que él sentía
especial afecto por las personas humildes, sencillas”.
“Conocí a Jesús Orta Ruiz en un momento muy triste”, cuenta Nemesia. Foto: Yander Zamora
La trágica historia de Nemesia y su familia, víctimas del bombardeo
que alcanzó el camión donde se evacuaban, dio origen a un poema que
con estremecedora belleza ofrece las consecuencias de la invasión, sin
dudas la mejor crónica sobre los sucesos de Girón, uno de los
acontecimientos más publicitados y sobre el que se han escrito cientos
de artículos y libros.
La imagen de unos zapaticos blancos traspasados por la metralla tocó
la sensibilidad de quien era ya un reconocido periodista y escritor, que
con apasionado sentido de la solidaridad humana entendió enseguida que
había algo más impactante que la narración del drama.
Cuenta Nemesia que algunos años más tarde supo por el propio Naborí
las circunstancias que matizaron su encuentro con el renombrado poeta.
Asegura que fue Celia Sánchez quien le pidió a Naborí, conocedor
profundo del género humano, que contara en una crónica lo ocurrido con
su familia, víctima del brutal ataque.
“Cuando El Indio llegó a la terminal de Jagüey Grande le señalaron el
camión de mi papá, que había sido pintado de rojo y llevaba en letras
amarillas la sigla INRA (Instituto Nacional de Reforma Agraria). En la
cama del camión encontró los zapaticos blancos atravesados por la
metralla mientras escudriñaba y hacía fotos a los escombros.
“Con ellos se apareció en la casa donde yo me encontraba junto a mi
hermana herida, justo detrás de la funeraria del pueblo. Ya habíamos
enterrado a mi mamá y yo lloré sin consuelo al ver además mis sueños
rotos, aquellos zapaticos que tanto me ilusionaron.
“Conversó conmigo largo rato y me hizo muchas preguntas. Para tratar
de calmarme suplicó que le contara sobre mis sueños de niña y fue
entonces que conoció los pormenores de mi obsesión por los zapaticos
blancos, que mi mamá solo pudo comprarme luego del triunfo de la
Revolución, justo en abril de 1961; los vi tan lindos que no encontraba
ocasión ni lugar para estrenar.
“Mi papá llegó a la casa y dijo que recogiéramos lo imprescindible
que había una invasión y debíamos trasladarnos a Jagüey Grande. A mis
13 años de edad yo no tenía la menor idea de lo que era una invasión; de
todas maneras, eché la mejor de mi escasa ropa y mis zapaticos blancos.
“En el camino un avión ametralló el camión de mi papá, donde íbamos
todos, y mató a mi mamá e hirió a dos hermanos y a mi abuelita. Un
testimonio más o menos así debí contarle al poeta, quien al llegar a La
Habana le contó a su esposa: ‘¡Ay, Eloína!, creo que no voy a cumplir
con el encargo de Celia, pues tengo algo en mente y debo escribirlo esta
misma noche’”.
Y así nació Elegía de los zapaticos blancos, tal vez la nota más alta y humana contada sobre los sucesos de Girón. En
gesto generoso, El Indio y personas allegadas le compraron a la niña
Nemesia un par de zapatos en la tienda Fin de Siglo, en La Habana.
“Después de sucesivas negativas acepté por agradecimiento y para no
parecer demasiado grosera. Los guardé y los tuve mucho tiempo, pero
nunca fue igual.
“Él vino a verme en varias ocasiones a Soplillar. Fue un amigo
cercano a la familia y a quien quisimos mucho. Una vez organizamos una
canturía en casa y lo invitamos. Ya para entonces estaba ciego y mis
hermanos y yo le obsequiamos una décima. Él se puso muy contento y dejó
ver su naturaleza de hombre bonachón”.
Por lo mucho que los cubanos hemos oído hablar de Nemesia, quizá alguien piense que se siente una mujer importante.
Pero no es así, es la misma campesina de siempre, que sigue viviendo
en un hogar humilde en el interior de la Ciénaga, eso sí, colmada del
cariño y la admiración de su pueblo.
—¿Y qué me dices de Fidel?
—Nadie me conoce mejor, sabe que soy una mujer franca y orgullosa de
su Revolución. Verlo así, luchando todavía, me da mucha fuerza y
optimismo para vivir y continuar defendiendo los mismos ideales.