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Publicado : 12/02/2014
Dicha emigración masiva desbordó las posibilidades de las autoridades norteamericanas, principalmente las del estado de la Florida; por tanto, ante la crisis generada la administración del presidente republicano Ronald Reagan, tomó la decisión de firmar un acuerdo migratorio con el Gobierno de Cuba, el 14 de diciembre del año 1984, en el cual se comprometían a otorgar hasta 20 mil visas de emigrantes en un año fiscal, así como garantizar visas para visitas familiares a Estados Unidos. La parte cubana aceptaba recibir de regreso y de forma paulatina, un total de 2 mil 746 emigrados que salieron por el Mariel y las autoridades norteamericanas los consideraban como excluibles por sus antecedentes penales. Tal acuerdo migratorio fue incumplido año tras año por el Gobierno de los Estados Unidos, manteniendo la estimulación a la emigración ilegal como fórmula de propaganda contra la Revolución.
Unido a las campañas mediáticas que estimulaban las salidas ilegales, estaba el reforzamiento de las acciones de la guerra económica, contempladas dentro de la Operación Mangosta, aprobado por el presidente demócrata John Fitzgerald Kennedy, el 18 de enero de 1962, que persiguen, según su texto original, «inducir al régimen comunista a fracasar en su esfuerzo por satisfacer las necesidades del país, unido a las operaciones psicológicas que acrecentarán el resentimiento de la población contra el régimen […]».

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