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Miércoles
nov 2015
Posted in ACNUR, Aylan Kurdi, Bloqueo contra Cuba, Cuba, Mar Egeo, Presidente Bashar al-Asad, Scarlett Lee, Turkia
Por Scarlett Lee
A la memoria de Aylan Kurdi
Amigo:No voy a hablarte de política, ni siquiera te diré por qué apoyo a tu Presidente Bashar al-Asad, quiero invitarte a venir a mi casa, a que te “refugies” en una casa de campo en Cuba, para que no tengas que lanzarte al mar Egeo y correr el riesgo de morir en una playa turca. Solo debes traer contigo la disposición de darle espacio a una cultura muy diferente a la tuya.
La mía es un casa de campo modesta, entre
lomas y trillos -la carretera queda un poco lejos- pero allí estarás
rodeado de gente buena y alegre que te brindará café en las mañanas, que
compartirán contigo lo mismo guarapo de caña, yuca con mojo, arroz
blanco y potaje de frijoles negros, una buena ayaca o un vaso de
caldoza. Gente trabajadora que lo mismo te hablará de la necesidad de
poner fin al bloqueo económico que EE.UU
ha impuesto a Cuba, lo mala que está la “cosa”, de la guerra civil en
tu país, del genocidio en Gaza, del estado del tiempo, de los
deportes…en fin.
Allí encontrarás a mis padres, prestos a
quererte y a continuar educándote. Ellos te inculcarán valores como a
sus propios hijos: mi hermano de 21 años y esta servidora, de 25. Pero
también, sin miramientos, te darán un tirón de orejas cuando consideren
lo merezcas.
Mi mamá, ama de casa, te hablará de
escritores, poetas, política, de América Latina, de la Revolución
Cubana. Mi padre, un obrero, te contará cómo de pequeño tuvo que
trabajar para ayudar a mi abuelo a mantener a sus 10 hermanos. Intentará
convencerte de los beneficios de labrar la tierra y te enseñará tantas
décimas campesinas como a mí. Te hará levantar todos los domingos para
que le acompañes a su campito, a años luz de la casa. Con él
comprenderás que la pobreza pasa, pero la deshonra, no.
Me tendrás a mí para conversar sobre lo
que desees; para las charlas larguísimas convenciéndote de que la visión
cubana del mundo es la más acertada; para llevarte los fines de semana a
la feria del pueblo, ver televisión en casa, visitar amigos ¡y luchar
con el transporte público!, ir de campismo y de vez en vez, cuando el
presupuesto lo permita, ir a bailar y a tomar cerveza. Quizás, hasta te
sorprenda el amor por estos lares.
Nos tendrás a todos para apoyarte (a
pesar de las barreras del idioma, la religión, las costumbres),
buscaremos juntos la manera de que estudies o encuentres un oficio y te
vayas formando como un hombre que sirva para vivir…y soñarás y lucharás
por esos sueños. Regresarás a casa sintiendo el deber de ayudar a los
tuyos.
Esta es mi humilde propuesta: vente a
Cuba, a una casa sencilla con gente sencilla, que aprendió de Martí la
necesidad de creer en la utilidad de la virtud y en el mejoramiento
humano. Quiero darte la posibilidad de conocer a Cuba, a la verdadera,
la que todos se llevan en el corazón al despedirse de ella y los hace
suspirar mientras piensan en volver tan pronto como sea posible.
Estoy segura de que cuando el conflicto
en tu país termine y decidas partir de mi rincón, no podrás desprenderte
de tantas experiencias maravillosas, habrás crecido como ser humano y
estarás decidido a luchar por construir en tu Patria una sociedad mejor.
Ven, llégate a la mayor de Las Antillas,
al lugar de hombres y mujeres sinceros, a ese pedacito de la geografía
donde crecen las palmas.
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