Tomás Gutiérrez González*
Muchas razones tenemos para recordar
esta fecha, entre otras, por la trascendencia de su accionar en la
defensa y consolidación de nuestro proceso revolucionario, el
enfrentamiento a las actividades de los Servicios de Espionaje y
Subversión del imperialismo norteamericano, la protección del trabajo
pacífico de nuestro pueblo y la salvaguarda de la vida de nuestros
principales dirigentes, en especial la de nuestro Comandante en Jefe.
Aunque la fundación oficial de estos
Órganos ocurrió a escasos tres meses del triunfo del primero de enero,
sus antecedentes y raíces más profundas datan de la segunda mitad del
siglo XIX, cuando nuestros heroicos mambises iniciaron la lucha por
alcanzar la independencia de Cuba del dominio colonial español.
Desde muy temprano los principales jefes
del Ejército Libertador aplicaron medidas de inteligencia y
contrainteligencia y se apoyaron en agentes especiales y células
clandestinas creadas con el propósito de obtener la información
necesaria para desarrollar la lucha armada contra el ejército español y
sus fuerzas, conocer sus posibles maniobras e intenciones y planificar
importantes acciones combativas. Entre los que más se destacaron por su
eficiente empleo figuran, Carlos Manuel de Céspedes y los generales
Vicente García, Julio Grave de Peralta y Federico Fernández Cavada.
Nuestro Héroe Nacional José Martí,
preparó la nueva guerra por la independencia, desde el territorio de los
Estados Unidos y países latinoamericanos vecinos a Cuba. Para lograrlo
se apoyó en un alto empleo de métodos conspirativos y de alta
compartimentación y secreto, con el fin de evitar la penetración y
acción de los servicios de espionaje del gobierno español y de las
agencias particulares y gubernamentales norteamericanas que actuaban
para conocer y frustrar sus planes.
Luego, en el curso de la guerra, los
generales Máximo Gómez y Antonio Maceo, entre otros jefes mambises,
continuaron utilizando pequeñas estructuras y agentes para la búsqueda
de información, la desinformación al enemigo y otras misiones de este
carácter.
En las circunstancias de la lucha
insurreccional contra la dictadura implantada en Cuba por Fulgencio
Batista a partir del 10 de marzo de 1952, las actividades de
inteligencia y contrainteligencia tomaron un nuevo carácter y se
transformaron en útiles armas de la Revolución. Medidas de esa
naturaleza fueron aplicadas por Fidel Castro Ruz en el curso de los
preparativos de los asaltos a los Cuarteles Moncada y Carlos Manuel de
Céspedes; por los moncadistas en la prisión de Isla de Pinos; en México
durante la etapa preparatoria de la expedición del yate Granma y más
tarde durante la formación y desarrollo del Ejército Rebelde y la lucha
guerrillera en la Sierra Maestra. El conocimiento adquirido y las
experiencias acumuladas permitieron extender más tarde esta importante
actividad a las nuevas columnas y frentes guerrilleros.
La agrupación guerrillera que alcanzó
los mayores niveles de organización y empleo de estas actividades fue el
II Frente Oriental “Frank País” bajo el mando del comandante Raúl
Castro Ruz. El 14 de marzo de 1958 a solo tres días de haber arribado a
este territorio desde la Sierra Maestra, Raúl creó los llamados Comités
de Campesinos Revolucionarios, que entre sus actividades tenían la
recopilación de información y de observación del enemigo. Poco tiempo
después se constituyó el Servicio de Observación Campesina (S.O.C.) y
más adelante el Servicio de Inteligencia Rebelde (SIR) integrado por
Oficiales designados para cumplir esas misiones en la Jefatura del
Frente y en cada una de sus seis columnas.
El 22 de agosto de
1958, el jefe de este Frente, firmó un decreto, donde se establecía como
tarea primordial para el Servicio de Inteligencia Rebelde, la de
“observar, investigar e informar de todas las actividades que
desarrollen tanto los civiles como miembros de las Fuerzas Rebeldes o
cualquier otra persona que pueda comprometer, afectar o poner en peligro
la seguridad interna o externa del Ejército Revolucionario “26 de
Julio”.
Una vez en el poder la Revolución, el 13
de enero de 1959, mediante la Ley No. 13 del Gobierno Revolucionario
fueron disueltos los cuerpos represivos de la tiranía. Cuarenta y ocho
horas más tarde, el 15 de enero, el Comandante en Jefe Fidel Castro
indicó al comandante René de los Santos, Jefe de la Columna No. 10 que
había ocupado las instalaciones del SIM (Servicio de Inteligencia
Militar de la tiranía) en el Campamento de Columbia (hoy Ciudad
Libertad), cambiar su odiado nombre por Departamento de Investigaciones
del Ejército Revolucionario (DIER). Al siguiente día el Comandante
Camilo Cienfuegos a través de un radiograma hizo extensiva la orden a
todos los mandos del Ejército Rebelde, quedando integrado el DIER, en lo
fundamental por miembros del Ejército Rebelde y de la Lucha
Clandestina.
El jueves 26 de marzo de 1959 el
Servicio de Inteligencia de la Policía Nacional Revolucionaria descubrió
un complot para asesinar a Fidel. Los cabecillas de la conspiración
fueron Rolando Masferrer y Ernesto de la Fe, batistianos refugiados en
los Estados Unidos y protegidos de la CIA. Por esos días se conjuraban
también otros batistianos con el dictador de República Dominicana en
planes para derrotar a la Revolución mediante la llamada Conspiración
Trujillista.
Ese mismo día Fidel tomó la decisión de
fusionar en un solo cuerpo, el grupo de órganos de inteligencia y
contrainteligencia existentes en esos momentos. Estos órganos eran el
propio DIER, el Servicio de Inteligencia de la Policía Nacional
Revolucionaria (G-2 PNR) y el Buró de Investigaciones Navales (BIN). A
este nuevo órgano, resultado de esa fusión, se le continuó denominando
DIER y la fecha del 26 de marzo la de constitución de los Órganos de la
Seguridad del Estado.
Unos meses después el 16 de octubre de
1959 fue creado el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y
designado el Comandante Raúl Castro Ruz, Ministro de las FAR. Surgió
entonces en sustitución del DIER el Departamento de Información e
Investigaciones de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (DIIFAR) que más
tarde se nombró definitivamente Departamento de Investigaciones de las
Fuerzas Armadas Revolucionarias (DIFAR) aunque también se le llamaba
G-2. Son estos órganos los que llevan a partir de ese momento el
enfrentamiento a las actividades subversivas del enemigo hasta la
derrota de la invasión mercenaria por Playa Girón.
En esas circunstancias, el 6 de junio de
1961 mediante la Ley 940 del Consejo de Ministros se constituye el
MININT y pasan a su estructura orgánica y subordinación el Departamento
de Información (G-2), que a partir de entonces tomaría el nombre de
Departamento de Seguridad del Estado (DSE), la Policía Nacional
Revolucionaria y la Policía Marítima que hasta ese momento formaban
parte del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias. Más
adelante lo harían las Tropas Guarda Fronteras.
Para entonces se multiplicaban en el
interior del país las organizaciones contrarrevolucionarias, se
reanudaba el bandidismo en todas las provincias de Cuba, continuaban los
sabotajes a la economía, se aplicaban nuevas medidas de bloqueo
económico, se desataban campañas mediáticas y sobre todo se elaboraban y
trataban de poner en práctica nuevos y más sofisticados planes para
asesinar a nuestros dirigentes, en primer lugar a nuestro Comandante en
Jefe.
Unidos a lo anterior el gobierno
norteamericano preparaba pretextos y provocaciones para lanzar una
invasión con todas las fuerzas de su poderío militar contra Cuba. Se
avecinaba una etapa de enfrentamiento superior, una cruel guerra sucia
contra Cuba, la llamada Operación Mangosta, que requería de las fuerzas
revolucionarias y en particular de la Seguridad del Estado una
organización superior para alcanzar la victoria.
A lo largo de estos 56 años esos planes y
acciones subversivas fueron derrotados, una y otra vez, por hombres y
mujeres humildes de nuestro pueblo. En los primeros años sin
conocimientos de la teoría operativa, sin Escuelas y Academias, sin el
dominio de la ciencia y la técnica, principalmente llevada a cabo por
jóvenes, combatientes del Ejército Rebelde y de la lucha clandestina,
milicianos, obreros y campesinos.
Ellos fueron seguidos por nuevas oleadas
de jóvenes, nuevas generaciones de cubanas y cubanos, que desde sus
gloriosas filas se han consagrado a sus labores, al igual que sus
predecesores, con modestia, honestidad y total lealtad para enfrentar al
poderoso imperio, que siempre contó con la más alta tecnología,
experiencia operativa y abundantes recursos. Además sus integrantes han
cumplido de manera ejemplar las misiones internacionalistas que le han
sido planteadas po
r la dirección de nuestro Partido Comunista de Cuba y Gobierno Revolucionario.
Por ello, con toda justeza nuestro
Comandante en Jefe, en su informe al Primer Congreso del PCC, al valorar
los resultados del cumplimiento de las misiones asignadas a los
combatientes del MININT y los Órganos de la Seguridad del Estado de
conjunto con las FAR y el pueblo, señaló: “Con su valeroso e inteligente
trabajo lograron la destrucción de la contrarrevolución interna, la
victoria sobre las organizaciones, grupos y bandas
contrarrevolucionarias, la acción exitosa contra las infiltraciones de
agentes de la CIA y la desarticulación de los incontables planes de
eliminación física de los dirigentes de la Revolución.”
¡VIVA EL 56 ANIVERSARIO DE LOS ORGANOS DE LA SEGURIDAD DEL ESTADO!
¡GLORIA A SUS MÁRTIRES!
¡NUESTRA FUERZA ES LA FUERZA DEL PUEBLO!
*Profesor e Investigador Histórico Cubano
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