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Publicado : 12/02/2014
Las transmisiones de la TV Martí se inician en el año 1990, desde sus orígenes estuvo vinculada e influida por la Fundación Nacional Cubanoamericana, encabezada por Jorge Mas Canosa.
La idea original del empleo de la televisión con perfil subversivo surge a raíz de la Operación Mangosta, desarrollada con intensidad desde noviembre de 1961 a enero 1963, aunque en realidad no se acometió ninguna acción en esa dirección.
Desde el punto de vista jurídico su existencia viola siete normas establecidas por la Unión Internacional de las Telecomunicaciones, de ahí su carácter ilegal. En sentido general, se encuentra asociada a la guerra económica y a la guerra cultural con vistas a desestabilizar la sociedad cubana.
En su esencia, no se trata de informar o desinformar, sino de que la Revolución Cubana se sienta agredida y señalar que el gobierno de los Estados Unidos está comprometido en esa agresión.
La interferencia cubana ha logrado anular en su casi totalidad la visualización de la señal en el territorio nacional.
Los expertos en guerra mediática consideran que su programación es elemental, y de baja calidad en contenido y factura.
En tanto guerra que no es financiada por medios publicitarios, depende del presupuesto federal, que en este caso ha servido para el enriquecimiento ilícito de connotados elementos de la ultraderecha cubanoamericana.
A manera de conclusión definitiva, se puede afirmar que el proceso de socialización presente para la TV subversiva carece de dimensión política y representa un fracaso total como instrumento de la guerra mediática contra Cuba.

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