- Por Luis Felipe Maldonado Llaudy
- Lunes, 18 Mayo 2015 00:43
Foto: Rey Cruz
Ridel Alián aspira a un mundo libre de discriminación por orientación sexual e identidad de género.
Afirma que el respeto es la base de las relaciones humanas y cada cual
debe ser útil desde su ámbito de desarrollo. Trabaja como especialista
en gestión económica en el Centro de Investigación y Rehabilitación de las Ataxias Hereditarias (CIRAH),
que siente como su segunda casa. Aunque algunas miradas lo juzguen por
ser homosexual, es feliz desde que asumió libremente su sexualidad.
Durante su infancia, le gustaban los juegos “de varón”, y cuando jugaba
con niñas asumía los roles masculinos. Sin embargo, sentía una atracción
que no comprendía...
En tu vestuario asumes atributos femeninos que indican una transgresión de género…
“Aunque uso elementos que son atribuidos a la mujeres (aretes, pelo
largo, ropa ceñida) me identifico como hombre. El vestuario no influye
en mi identidad de género. Yo sé que biológicamente soy hombre, solo que me inclino hacia una proyección femenina en mi estilo”.Existe el estereotipo de que los homosexuales son atrevidos, se travisten y prostituyen…
“Nunca me he prostituido. Desde pequeño tuve muy claro que iba a estudiar hasta llegar a ser universitario, a trabajar para mantenerme y ser independiente, esa es mi bandera. En la sociedad quedan prejuicios por homosexuales que no tienen buen comportamiento. Aunque no todos somos iguales, nos juzgan por igual”.
¿Has percibido homofobia en tu centro laboral?
“Comencé a trabajar los 19 años y, por suerte, he tenido como compañeros a personas capaces de comprender estas cuestiones. Quizás a alguien se le escape aún una mirada indiscreta o una frase inadecuada pero no lo hacen con el objetivo de discriminarme. La homofobia es un mal propio de algunas personas, no de las instituciones”.
¿El ímpetu de estudiar, trabajar y ser útil proviene de la necesidad de demostrar cualidades y valores por encima de tu orientación sexual?
“Aunque no fui objeto de fuerte discriminación, pude conocer la vida de
otros muchachos y cómo sufrieron por su orientación sexual e identidad
de género. Por eso me hice el propósito de superarme, hacerme valer y no
dejar que nadie me humillara. Yo soy homosexual,
pero puedo ser también cualquier cosa que me proponga. He estudiado y
seguiré haciéndolo. Me esfuerzo por ser mejor y le pongo esa energía a
todo lo que hago. Quiero demostrar que los homosexuales no somos esa caricatura que algunos piensan”.
“Sí, hay un cambio. Las personas han comenzado a entender. Las jornadas y campañas que ha promovido el Cenesex han ayudado a cambiar mentalidades. Aunque todavía queda bastante por hacer, la homofobia está
pegada en la mente de muchas personas. También hace falta que se
trabaje desde lo legal en una mayor protección contra la discriminación e
incluso agresiones físicas a homosexuales”.
Sin embargo, alguna gente plantea que el trabajo del Cenesex está aumentando el número de homosexuales y que está deformando a las nuevas generaciones. ¿Qué opinas?
“El Cenesex ha
tenido un papel importante, al dar oportunidad a las personas de ser
como son y educar a los otros para que entiendan por qué somos así. La
gente ataca a la institución como si su trabajo deformara, pero ¿quién
dice que el homosexual es una persona deformada? El homosexual es una
persona que asume una preferencia sexual diferente de la establecida
como normal”.
¿Te sientes representado en la imagen que proyectan los medios de prensa sobre la comunidad LGBTI?
“De cierta forma uno se identifica, pero generalmente lo que muestran es el travestismo,
la carroza, la imagen de espectáculo. Hace falta que se vea la otra
cara del asunto. Que se muestre cómo es la vida de quienes visten camisa
y pantalón y no usan maquillaje”.
¿Ser homosexual afecta para ocupar cargos de dirección?
“Existen muchos homosexuales con gran capacidad de liderazgo. Pero hay que lograr que los trabajadores vean en ese líder al jefe y ser humano que es, y aprendan a no discriminar”.
Eres militante del Partido, ¿cómo fue tu proceso de crecimiento?
“Fui militante de la UJC
durante diez años y, por mi trayectoria, me seleccionaron para integrar
las filas del Partido. Existió algún que otro detractor, ajeno a
nuestro núcleo, pero felizmente se decidió mi ingreso y desde junio de
2013, soy militante del Partido.
“La orientación sexual
no impide que una persona ame su patria, sea patriota y defienda los
ideales revolucionarios. La homosexualidad no limita para hacer trabajo
voluntarios, guardia cederista o participar en la defensa, al igual que
los demás. La moral y la ideología son valores que no dependen de la
intimidad de cada persona”.
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