En plena guerra contra la dictadura de Fulgencio Batista, más de 200 campesinos, convocados por el mando del II Frente del Ejército Rebelde, denunciaron al régimen y confirmaron su alianza irrevocable con los revolucionarios.
El informe central fue presentado por el líder campesino Pepe Ramírez, como Presidente del primer Comité, donde se analizó críticamente la situación económica-política- social de la nación cubana y especialmente las penurias en que vivian los campesinos sometidos a la explotación de los consorcios norteamericanos y a la burguesía rural.
Los delegados aprobaron el reglamento de la organización que se creaba, y una Declaración de principios en la cual se reafirmaba la posición del movimiento campesino en la lucha por sus justas demandas y su plan de apoyo al Ejercito Rebelde.
Los participantes en sus intervenciones manifestaron diferentes temas de interés como: la construcción de escuelas y atención médica y la demanda de Reforma Agraria. La mujer campesina, también estuvo representada en el Congreso, donde alzó su voz en defensa de sus derechos.
Aquel aquel hecho y sus acuerdos son una continuidad de los logros del proyecto agrario de la Revolución, diseñado por el Comandante en Jefe Fidel Castro, y de la entrega al trabajo que tiene hoy el campesinado.
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