Más allá de su vigencia -lo que no excluye el estudio constante para aquilatar nuevas ideas y enfoques aún no percibidos-, el pensamiento martiano se presta para una revisitación necesaria, sobre todo de su obra como corresponsal en varios países latinoamericanos, incluidos los Estados Unidos.
No se trata solo de leer y releer su amplia producción periodística, sino de encontrar puntos de contacto con el actual escenario geopolítico del mundo, sacudido por descalabros financieros, ambientales, económicos, pandemias y guerras que comprometen la supervivencia del hombre.
Particularmente, en las "Escenas norteamericanas" o "Cartas de Nueva York", publicadas entre los años 1880-1890, Martí fue capaz de dilucidar asombrosamente los peligros del capitalismo moderno que se encumbraba en los Estados Unidos.
Desde su posición de periodista audaz y observador, en sus crónicas y ensayos deja entrever lo que más le preocupaba: la “otra América”, diferente a nuestra América; no es un espejismo prometedor ni la varita mágica para encontrar el camino del progreso y la felicidad ansiados por las sociedades enmarcadas en ese espacio geográfico que comprende el Río Bravo y la Patagonia.
Su crónica ¡Un día en Nueva York! deviene un fresco de la vida en la Babel de Hierro; he aquí un fragmento: “Bajan los ferrocarriles aéreos, llamando al trabajo. Los acomodados salen de la casa, después de recio almuerzo de carne roja, papas salcochadas y té turbio con mucha lonja de pan y mantequilla. Los pobres van en hilera, desde muy de mañanita, al brazo el gabán viejo, por si enfría a la vuelta, y de la mano la tina del lunch: -un panazo, de mano casera, con buen tajo de carne salada y un pepino en vinagre”.
El fantasma de la pobreza, la falsa opulencia y los impactantes rascacielos, calan profundo en la mente del paladín de la independencia latinoamericana. La carga semántica del lenguaje, junto al análisis y el estudio, no se desliga del convulso momento histórico que conmueve a Martí.
Con mirada aguda, pone sobre el tapete los efectos de una crisis económica cuyo impacto estremeció los cimientos de la sociedad norteamericana. … "¡jugó a la baja del trigo y el trigo ha subido! ¿Dónde acaba el negocio en las bolsas, y empieza el robo? ¿O todo es robo, y no hay negocio? (…) Así mueren los pueblos, como los hombres, cuando por bajeza o brutalidad prefieren los goces violentos del dinero a los objetos más fáciles y nobles de la vida: el lujo pudre".
Sin dudas, el mensaje múltiple de José Martí propone otras miradas a los hechos y fenómenos del presente. Pero, en esta hora definitoria para los pueblos de América y el mundo todo, beber de este prodigioso caudal nos ayudará a comprender la esencia del sistema capitalista y sus sacudidas violentas.
Esta es una prueba de que la solución de los problemas que agobian al planeta Tierra, descansa en la construcción de un modelo social justo y equitativo donde el hombre sea la principal divisa.
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