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Miércoles
Abr 2016
Ya lo dice el refrán: “Entre cielo y
tierra nada es oculto”. ¡Y mucho menos en Cuba! Agregaría yo a esta
frase extraída de lo más puro y genuino del saber popular.
El pasado 22 de marzo ocurrió “a puertas
cerradas” una muy publicitada entrevista entre el presidente Barack
Obama y algunos miembros de la tan cacareada oposición cubana.
¿Dónde?
Pues en la flamante embajada norteamericana.
¿Qué se habló?
¿Cómo saberlo, si los participantes
constituían “lo más selecto” de la camada de bicharracos alimentados por
años a través de la industria subversiva anticubana?
Pero como ya es sabido: UNO, es
indiscreción; DOS, es molotera y TRES, ya es multitud; han comenzado a
filtrarse los pormenores de lo ocurrido y nada más y nada menos que El
Nuevo Herald se ha encargado de dar su versión de los hechos que hoy
intentamos compartir con ustedes:
“¿Qué le dijeron los opositores al
presidente Barack Obama cuando se reunieron este martes en La Habana?
¿Cuál fue el clima del encuentro? ¿Hubo rifirrafe? Dicha reunión era uno
de los puntos más exigidos tanto por enemigos como amigos de la visita
presidencial de Obama a Cuba y fue uno de los hechos más aplaudidos
después que terminó. Pero… ¿qué pasó verdaderamente allí? ¿Qué dijeron,
cuánto y cómo le expresaron algunas cosas los opositores al presidente
norteamericano? Y ¿qué les contestó?”.(Fin de la cita)
Resulta extraño que un evento de tanta
fanfarrea no se convirtiera en la comidilla entre los Medios de
Desinformativos que lo cubrieron y que los mismos “líderes opositores”
que participaron, no salieran de allí dándose guayo en el ombligo,
tomando en cuenta que en esta “reunión” se encontraban, entre otros, los
“prominentes” Berta Soler, Antonio Rodiles, Guillermo Fariñas y José
Daniel Ferrer, los cuales no se destacan precisamente por ser discretos o
veraces cuando de sobresalir por sobre los demás se trata. ¿Raro
Verdad? ¡Ni una sola palabra!
Continúa el artículo de El Nuevo Herald:
“El encuentro presidencial con los
opositores duró unas dos horas, pero lo único que se ha dado a conocer
son las diplomáticas palabras que durante unos tres minutos Obama les
dirigió a los que estaban allí. (…): “Todos los individuos alrededor de
esta mesa han mostrado un coraje extraordinario”; “Muchas veces requiere
un gran coraje ser activo en la vida civil aquí en Cuba”. Pero de lo
que le dijeron los opositores a Obama, o se dijeron entre ellos,
absolutamente nada”.
Como bien reconoce el Herald: “…
muchísima más divulgación le dio la Casa Blanca al comediante Pánfilo
que a los trece miembros de la sociedad civil y opositores que se
reunieron con Obama”.
¿Será que Pánfilo, Chequera o Facundo van
a ser los sustitutos en las nóminas que financian a “los históricos
combatientes por la libertad en Cuba? ¿Será que ahora nos quieren joder
la Libreta?: Me pregunto.
Como el veneno anticubano no podía faltar en tan “consagrado medio”, refiere este más adelante en el artículo:
“Que el gobierno cubano no publique la
reunión opositora con Obama se entiende, porque no lo tendrá o no le
interesará hacerlo; pero que el gobierno norteamericano no facilite los
detalles del histórico encuentro, el primero entre un presidente
norteamericano y la oposición política cubana… es verdaderamente
inexplicable”.
La realidad es que “… no se sabe si por
cautela de la Casa Blanca con la grabación u otra mayor razón, han
comenzado a propagarse los rumores…” y que yo, considerándolos sabrosos y
creíbles hoy comparto con el Herald:“… que si Rodiles empezó a hablarle
en inglés a Obama y estuvo a punto de faltarle el respeto…”.
¿Caballero a quién se le ocurre
establecer un diálogo con el inglés básico de un nivel preuniversitario
como el que tiene Rodiles? Me pregunto.
“… que si Berta Soler le cantó las cuarenta al presidente americano…”.
¿Sabrá Beta Soler contar hasta 40 o
llevaría los números anotados en un papelito oculto debajo de su peluca
para no equivocarse? Me pregunto.
“… que a los veinte minutos del encuentro el primer opositor interrumpió al otro que hablaba y ahí empezó todo…”.
¿Se imaginan ustedes?: Que si UNPACU; que si FANTU; que si el CID, que si el NOD. ¿Dígame usted?
“… que si Elizardo Sánchez-Santa Cruz contemplaba silente y compungido desde su esquina todo el panorama…”.
“… que si en un momento dado los
opositores empezaron a discutir tanto entre ellos que Obama quiso ser
moderador, pero como nadie le hacía caso…”.
Entonces,
me imagino que el Servicio Especial se movilizara al ver al presidente,
que en ese justo momento, sacara unas claves y un bongó; cerrarra los
ojos; respirara profundamente y comenzara a susurrar el estribillo de
aquella canción aprendida la noche antes en un restaurant de la Habana
Vieja:
Suavecito,
suavecito,
suavecito es como me gusta a mí…
Como parafrasear no es plagiar: “… A mí lo que más me intriga es si Obama pudo calmar la supuesta refriega entre cubanos…”.
Y lo que más frustra, es el no poder
haber visto su cara, si como dice el Herald: “… en medio del jelengue
se le ocurrió decirle a Susan Rice: “Esto no es fácil”.


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