Tras el segundo, reportado a la 1:48 (hora local) y con 4,6 de magnitud, prácticamente no han dejado de sentirse sacudidas moderadas.
Ni la más sórdida intriga de las películas que a esas horas pasa la Televisión Cubana podía superar el susto que sacó de la cama a miles de santiagueros, muchos de los cuales han bajado de los pisos altos de los edificios y han optado por esperar en las calles hasta ver si definitivamente se calma la tierra.
Hay circunstancias a las que nadie se acostumbra por más que estén con relativa frecuencia en la vida cotidiana y los movimientos telúricos son una de ellas, máxime si ocurren en medio de la noche y con apenas minutos entre los dos primeros y otros con breves intervalos más tarde.
El primero de los temblores del año recién estrenado ocurrió el lunes último con 3,2 de magnitud y a cuatro kilómetros al oestesuroeste de la playa de Baconao, la zona sismológica más activa en la geografía nacional.
La red de estaciones del Servicio Sismológico Nacional continúa el monitoreo de estos terremotos, los primeros de los cuales fueron percibidos en esta provincia y las de Granma y Guantánamo.
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