Guayacán es el nombre común con el que se conoce a varias especies de árboles nativos de América, pertenecientes a los géneros Tabebuia, Caesalpinia, Guaiacum y Porlieria. Todas las especies de guayacán se caracterizan por poseer una madera muy dura. Es justamente por esa característica que reciben el nombre de guayacán, aun cuando no guarden relación de parentesco entre sí.

jueves, 24 de diciembre de 2015

Gómez, Maceo y el arte militar mambí

Foto: Archivo
Arsenio Martínez Campos y el ejército español cosechaban derrota tras derrota. En Mal Tiempo (15 de diciembre de 1895) por primera vez la caballería mambisa logró aniquilar literalmente un cuadro de defensa pe­ninsular. La provincia de Matanzas quedó abierta al contingente invasor comandado por Gómez y Maceo, cuya marcha hacia occidente no pudo ser detenida por los peninsulares en el combate de Coliseo (23 de diciembre).
Después de este costoso revés, el alto man­do ibérico trasladó tropas hacia el poblado de Guanábana (diez kilómetros al sureste de la ciudad de Matanzas) y concentrando 25 000 soldados, estableció una línea defensiva que se extendía por la vía férrea que unía esa localidad, Sabanilla, Unión de Reyes, Estante y Las Cañas.
Para neutralizar los planes españoles, Gó­mez ideó con la complicidad del general An­tonio una operación que marca hitos en la historia del arte militar cubano: la Contra­mar­cha estratégica. Al amanecer del 24 de di­ciembre de 1895 las fuerzas independentistas retrocedieron hasta las cercanías de la Cié­naga de Zapata y enrumbaron hacia el este hasta traspasar los límites de Matanzas y de­tenerse en territorio de la entonces provincia villareña.
El alto mando español mordió el anzuelo. Pensando en una retirada de los mambises, enviaron unidades acantonadas en la línea defensiva tras el supuesto rastro de los insurrectos. Entretanto, en la noche del 28 de di­ciembre, después de recibir toda la información recopilada por las patrullas exploradoras y los colaboradores de la zona, el dominicano ordenó contramarchar aceleradamente a sus fuerzas hacia el suroeste e internarse en suelo matancero.
Los cubanos acamparon en las ruinas del ingenio Triunfana, al este del poblado de Ca­limete, sus zapadores comenzaron a inutilizar vías férreas, alcantarillas y puentes. Unas horas después, al amanecer del día 29, arribaron a Calimete unidades españolas (unos 850 hombres), que partieron inmediatamente en busca del contingente invasor cu­bano.
Pronto chocaron con las patrullas avanzadas mambisas. La caballería integrista se replegó para que pudiera actuar su infantería, pero el fuego cerrado de los insurrectos, parapetados en las ruinas del ingenio, hizo fracasar la maniobra.
Cuando la caballería cubana entró en acción, los peninsulares se retiraron.
Con su victoria en Calimete, los mambises aseguraron la posibilidad de invadir el occidente del país y destruir allí la industria azucarera, fuente de ingresos de la España colonialista para financiar la guerra en Cuba. No es de extrañar que Gómez ordenara el inmediato y acelerado avance hacia al oeste, en marcha forzada.
Esa noche se detuvieron cerca de Colón y dos días después (31 de diciembre) llegaron al Estante, al sur de Unión de Reyes, en donde Gómez puso en práctica su estrategia usual de enviar tropas con antelación, las cuales con acciones diversionistas inducían al enemigo a errores de apreciación sobre por don­de sería el golpe fundamental; a la vez, estas avanzadas creaban condiciones para el arribo de las fuerzas principales.
Desde el Estante, por órdenes del dominicano, Serafín Sánchez y Luis de Feria partieron con algunos escuadrones hacia el este con la misión de cubrir la retaguardia y eliminar unidades que salieran en persecución del contingente invasor, además de incrementar las acciones combativas en los hoy territorios de Villa Clara y Cienfuegos con el fin de que el enemigo tuviera que enviar allí la mayor cantidad de fuerzas.
Entretanto, a Roberto Bermúdez y Cayito Álvarez le encomendó Gómez marchar a sue­lo mayabequense para explorar la futura ruta del ejército invasor. Al mismo tiempo, enviaba a Lacret Morlot al norte de la provincia matancera para obligar al enemigo a distraer tropas en esa zona.
El 1ro. de enero de 1896, el General en Jefe y su Lu­gar­teniente General, al frente de los invasores, tras recorrer unos 40 kilómetros, entraron al hoy territorio de Mayabeque y se instalaron en Báguez, al este de Nueva Paz. El viejo sueño de Céspedes de que los caballos mambises abrevaran en el Almendares, estaba a punto de hacerse realidad.

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