Edmundo García
Ante
todo, mis respetos a los grandes actores Leopoldo Fernández, Aníbal de
Mar y Mimí Cal, eje del elenco del conocido programa La Tremenda Corte,
un clásico de la radio cubana. Dicho esto, paso a referirme al bufo
inauténtico, a la farsa de esos personajes mal escritos que son Antúnez, Berta Soler y Antonio Rodiles, que seguro van a hacer un tremendo ridículo. Llegaron hace dos días a Miami
y fueron recibidos en el aeropuerto por reporteros de la dócil prensa
local, que en lugar de preguntarles por las causas de su fracaso, por
las razones para carecer de seguidores dentro del pueblo cubano, les
ayudaron a inventar alucinantes respuestas para que la derecha de Miami
no se percate de lo que todo el mundo ve; que los mercenarios ni son
valorados por sus propios amos políticos, ni tienen relevancia alguna en
las negociaciones entre Cuba y Estados Unidos.
La mal llamada oposición no pinta nada en
los diálogos gobierno a gobierno, porque no representa nada. No
participa en las negociaciones políticas porque entre los llamados
opositores no hay siquiera un político de verdad. Ningún ciudadano
cubano le ha pedido a estos opositores que hablen en su nombre; ningún
municipio, ninguna circunscripción los ha elegido. Tampoco pintan nada
en los eventos entre científicos cubanos y norteamericanos porque no hay
en la llamada oposición ningún investigador de relieve; como no hay
tampoco un deportista de alto rendimiento; o un gran escritor. No los
hay.
Lo que estos holgazanes y mantenidos
vienen a hacer a Miami es a luchar el salario. Ellos saben que quedaron
fuera del juego y que a estas alturas sus proveedores se están
cuestionando la inversión. Ya en la propia derecha de Miami hay personas
que piden otra renovación de las caras, nuevos mercenarios que les
permitan justificar un financiamiento por un tiempo cada vez más breve,
hasta que esos empleados se vuelvan a desgastar.
Los propios amos de esa oposición están en crisis. Como dije en mi último artículo
, los políticos cubanoamericanos extremistas son cadáveres políticos.
No aciertan una. Prometieron a sus poquísimos seguidores que limitarían
los viajes a Cuba y el interés por visitarla se ha hecho mundial;
dijeron que era imposible el canje de Alan Gross por Los Cinco
y como todos saben ese cambio se produjo el pasado 17 de diciembre;
juraron que la embajada cubana en Washington DC no se reabriría y fue su
inauguración la noticia más importante del 20 de julio de este 2015. No
pueden seguir mintiendo; ya nadie les cree, como tampoco les creen a
sus mercenarios.
La llegada de Rodiles a Miami, con su
cara dura pero lozana, puede ser tomada como prueba de la calidad de la
cirugía cubana, o de los carpinteros o los albañiles, porque la verdad
que su jeta es de palo o de concreto. Después de las descripciones
dantescas que se hicieron sobre la llamada “golpiza” a este cuenta
cuentos, que se pasó como un mes exhibiendo un vendaje que el mal gusto
de la prensa de Miami no se cansó de promover, el público se merecía al
menos una pequeña cicatriz como prueba de lo sucedido; pero Rodiles se
apeó del avión andando más liso que una pista de hielo, con una nariz
aguileña de perfil griego.
Berta llegó con el cuento de la lucha por
la unidad de la oposición, cuando ya ella no puede unir ni a las Damas
de Blanco en la luchita por 15 dólares la caminata (15.50 si ponen el
gladiolo por su cuenta). Ni se sabe cuántas delegadas ni representantes
de las Damas de Blanco hay aguantando la piñata.
A Antúnez seguramente alguien le aconsejó
que diera una imagen más comprometida con sus raíces, lo que él
interpretó de forma superficial y estereotipada arribando a Miami con
una pachanguita de bongosero. Dicen que antes de reunirse con el
Directorio, Antúnez pasó por el Canal 41 de Miami a ver si podía
concursar en el programa Minuto de Fama. A lo mejor como rumbero le va
mejor que como “político”.
En Miami se ha especulado bastante con la
visita de estos bufones. Algunos dicen que han venido a recibir
instrucciones sobre lo que deben hacer cuando el Secretario de Estado John Kerry
aterrice en La Habana; otros lo contrario, que están en Miami y con
otro pie en Puerto Rico para que ni siquiera se les vea en La Habana el
próximo 14 de agosto, durante la ceremonia de la bandera en la sede
diplomática norteamericana. Sobre esto Rodiles amenazó con presentarse
en la embajada de Estados Unidos ese día; y Berta reconoció que a ella
no la habían invitado a nada.
Habrá que ver si lo de Rodiles es algo más que una bravuconería para consumo de Miami, o un simple performance.
Pero son las declaraciones de Berta Soler
las que reflejan el ánimo de esa llamada oposición y sus amos en Miami;
los han dejado colgados de la brocha y sin escalera. Una vez más lo
repito: son cadáveres políticos y solo les queda seguir mintiendo y
traicionándose entre ellos para ver quién puede llegar al hueco donde
aún quedan unos dólares para difuntos nada infantes.
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