Iroel Sánchez
Hay “noticias” que juegan un papel demasiado evidente como para no percatarse de su objetivo. El proceso de negociaciones entre Cuba y Estados Unidos para normalizar sus relaciones es blanco cada cierto tiempo de este tipo de “información”.
Como
intentos de aletear contra la Ley de la gravedad han surgido, para
luego desaparecer de los titulares, los “fugitivos estadounidenses en
Cuba” cuando comenzó a hablarse de la salida de la Isla de la lista de
estados patrocinadores del terrorismo que confecciona unilateralmente el
State Department; o la “intensificación de la represión a disidentes”
que cobran en dólares por buscar ser reprimidos, en vísperas del viaje
del Secretario de Estado John Kerry a Cuba.
Así, cuando la reapertura de embajadas en
las respectivas capitales parece dejar libre el camino para entrar en
temas de fondo de la relación entre Estados Unidos y Cuba, podemos leer: “EE.UU. se resiste a devolver Guantánamo a Cuba por temor a cesión a Rusia“.
Genial: Justo cuando las tensiones entre
Washington y Moscú escalan por el conflicto en Ucrania, La Habana
entregaría al enemigo público numero uno de su cercano vecino, con el
que busca normalizar sus relaciones, el territorio que reclaman para sí
los cubanos hace más de un siglo.
Lo que indica la historia es otra cosa.
Los cuarteles del ejército que apoyó Estados Unidos en Cuba hasta 1959
fueron convertidos por la Revolución en ciudades escolares; la Academia
Naval de la Marina de Guerra es hoy una escuela de medicina que ha
graduado más de 85 mil profesionales de la salud de 25 países, incluido
Estados Unidos; y el Centro de Exploración y Escucha Radioelectrónicas,
conocido como “Base Lourdes”, que operaban al Sur de La Habana primero
la URSS y luego Rusia, para el monitoreo de los acuerdos de reducción
del armamento nuclear con EE.UU., fue convertido en la Universidad de las Ciencias Informáticas.
¿Qué pasará entonces con el territorio que ocupa EE.UU.
en Guantánamo cuando un día, porque llegará ese día, pase a la
jurisdicción cubana? ¿Por su posición geográfica privilegiada hacia el
Sur y Este del Mar Caribe acogería una Zona Económica Especial como la
que ya se desarrolla en Mariel de la que podrían beneficiarse empresas
estadounidenses? ¿O un seguramente atractivo y muy rentable proyecto
turístico para que personas de todo el mundo puedan conocer el
famosísimo y prohibido lugar que Washington convirtió en Base Militar y
Campo de Concentración? ¿Una Universidad caribeña donde académicos de
Cuba y las islas vecinas, incluyendo Puerto Rico,
compartan sus saberes y formen jóvenes inteligencias para la
región?¿Las tres cosas a la vez, u otra diferente? Conociendo a Cuba es
posible esperar cualquier cosa menos un uso militar.
Ni tampoco lo que ha sucedido con la Escuela de las Américas en la Zona del Canal de Panamá, donde se han borrado todas las huellas del lugar donde EE.UU.
formó torturadores, asesinos y dictadores como Augusto Pinochet,
Roberto D’Aubuisson y Efraín Ríos Montt que llenaron de violencia y
muerte sus países y hoy es el hotel cinco estrellas “Meliá Panamá
Canal”. Nada recuerda en el paradisíaco sitio a los millones de víctimas
de tan excelsos discípulos y tampoco a los profesores que los enseñaron
a defender la democracia tal y como Washington la entiende: libertad de
acción para sus diplomáticos y sus empresas, y expresión política sólo
para quienes pueden pagarse un hotel como el “Meliá Panamá Canal”.
Sea cual sea el destino de la Bahía de
Guantánamo y a pesar de que para algunos ya la Tribuna Antimperialista
“José Martí” ha pasado a llamarse “Línea y Malecón”, lo que no debería
faltar en aquel lugar es un museo. Allí se podrá honrarr a los
ciudadanos cubanos asesinados y torturados por militares estadounidenses
acantonados en la Base, enterarse de cómo estos inundaron de
prostíbulos antes de 1959 localidades cercanas a la instalación, ver los
tristemente célebres uniformes naranjas con que el Pentágono vistió los
prisioneros de su “guerra contra el terror” y los instrumentos con los
que les infrigían torturas como “el submarino” o los alimentaban
forzozamente. Y para que todo no sea tan drámatico, seguramente habrá
algún espacio para el humor, allí se recordará a los medios de
comunicación y a las personas que por estos días tuvieron la desfachatez
de afirmar que Cuba cedería ese territorio a Rusia.
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